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Deportes ENTREVISTA

Sergi Parés: «Me hubiera quedado toda la vida»

El director deportivo del CF Reus vive sus últimas horas en el club, ya que a finales de mes se va a desvincular para iniciar un nuevo proyecto

Marc Libiano

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Sergi Parés, en las instalaciones del Estadi. FOTO: Alfredo González

Sergi Parés, en las instalaciones del Estadi. FOTO: Alfredo González

Sergi Parés (Valls, 1969) cierra su vínculo de 14 años con el CF Reus, en diferentes etapas. Las últimas cinco temporadas se ha convertido en el eje de la estrategia deportiva y su trabajo no admite demasiadas sospechas. Tiene propuestas para seguir vinculado al fútbol profesional.

Han pasado ya meses desde la expulsión del equipo de Segunda División. ¿Lo ha digerido?
Cuesta, porque de enero hasta hoy parece que vivimos en una enfermedad terminal que no acaba nunca. Creo que tenemos que hacernos la idea de que esto ha terminado, quedarnos con las cositas bonitas que hemos vivido y mirar hacia adelante en busca de nuevos proyectos. Ojalá logren que el Reus no desaparezca, es lo que más deseo, porque aquí me hubiera quedado toda la vida.

¿Considera muy severa la sanción de LaLiga?
Para mí sí y crea un precedente peligroso. Pienso que con el dinero de los derechos televisivos hubiéramos podido aguantar hasta el final de temporada, aunque es verdad que la deuda a corto plazo nos creó un problema grande. 

¿Le ha fallado mucha gente?
No lo sé, pienso que, por ejemplo, el presidente, Xavier Llastarri no merecía un final como el que ha tenido, porque quiere mucho al club. Me sorprendió que Oliver no encontrara la solución, porque le tengo por una persona inteligente y siempre había solucionado los problemas. Y lo que hemos vivido de enero hasta aquí ha sido algo surrealista. 

¿La estabilidad ha sido la clave de todo el éxito deportivo del Reus en estos últimos cinco años?
No tengo dudas. Hemos encontrado gente muy preparada de la zona y hemos creado equipos de trabajo para que pudieran progresar como profesionales. Cuando hablamos de Ferran Asensio, de Xavi Bartolo, del preparador físico, David Pajón, de Marc Carrasco o de Iván Taranilla son gente universitaria. Casi todos han logrado hacer su plan de carrera en el club. Hemos tenido tres entrenadores y a ninguno de los tres le cesamos y, sobre todo, hemos mantenido una idea de juego.

Usted es el padre de la estructura deportiva.
Hemos sido todos partícipes. Existen los directores deportivos que son muy buenos en los fichajes y otros que prefieren crear una estructura fuerte. Me siento más identificado con los segundos, pero para hacer algo así necesitas rodearte de gente muy válida, que es lo que hemos hecho. Hemos acabado con el juvenil A en División de Honor, el filial en Tercera y el primer equipo ante un año ilusionante después de un proceso de consolidación. Creo que este era un año para disfrutar, para dar un paso importante, pero las circunstancias no nos lo han permitido.

Ángel Martínez, Badia, Olmo, Alberto Benito, Ramon Folch, Jorge Miramón, Pichu Atienza, Catena, Gus Ledes... Su cartera de descubrimientos durante el proyecto.
Siempre hemos intentado traer a los futbolistas que se adecuaran mejor a nuestra idea de juego. Muchas veces apostamos por gente con hambre de Segunda B que nos ha dado muy buen resultado. Pichu Atienza, Ángel, Benito, Folch o Catena. Éste último en seis meses se ha colocado en Primera. Cuando fichamos no solo miramos lo futbolístico. Hay un componente humano en el que nos fijamos para traer a gente lo más sana posible.

La asignatura pendiente; no sacar rédito económico en traspasos de estos jugadores.
Estoy de acuerdo. Al principio hicimos contratos de dos años a estos jugadores que venían de Segunda B porque no sabíamos si iban a funcionar en Segunda División. Éramos pequeños en el mercado y no pudimos cerrar ninguna operación económica favorable. Fíjate, este año, con el proceso consolidado, ya teníamos a Edgar Badia, a Gus Ledes con cinco años de contrato, a Juan Domínguez con tres. Disponíamos de más opciones. De hecho, no vendimos a Gus en verano porque pensamos que las ofertas no eran acordes con respecto a lo que nosotros pensamos. 

Hablaba antes de planes de carrera en el club. El de Xavi Bartolo es el más evidente, de preparador físico a primer entrenador. ¿Estamos ante un técnico de primer nivel?
Xavi es top. Hemos disfrutado de tres entrenadores y les hemos dejado trabajar, hasta el punto que Natxo y Garai decidieron aceptar ofertas para ir hacia arriba. Natxo es un entrenador orientado a la excelencia y nos profesionalizó el club. Xavi estuvo con él y llegaron a entenderse muy bien. Luego hizo tándem muy bueno con Garai. Aritz era un crack en la comunicación y en la motivación y congeniaron muy bien. Esta temporada, Bartolo ha demostrado equilibrio en los momentos de dificultad y tácticamente está muy preparado. Para mí ya es un entrenador de primer nivel.

Le llegan propuestas y su futuro está pendiente de una decisión. En Tarragona, el nombre de Parés suena con fuerza.
Ahora estamos en el proceso de desvinculación del Reus para poder trabajar en otro lugar la próxima temporada. Es verdad que tenemos propuestas sobre la mesa y al final es normal que se hable de Tarragona, porque el Nàstic se encuentra a 10 kilómetros de aquí y solemos ir a ver los partidos de La Pobla y del primer equipo. Pero también vamos a ver al Lleida, al Espanyol B y partidos que nos queden cerca en la zona. Si podemos vamos a seguir en el fútbol profesional. Vamos a tomar una decisión en las próximas semanas, pero tengo que meditarla bien. Mientras, nos toca ver fútbol. 

¿Cuál fue el peor día, Sergi?
Hay dos momentos muy difíciles para mí. El primero, cuando LaLiga expulsa al equipo de la competición, al final de la primera vuelta. Ahí es cuando siento de verdad que se ha terminado. Pensábamos que podíamos llegar a tiempo pero no fue así. El segundo, el pasado viernes, cuando recogí todas las cosas de mis despacho, metí los cuatro libros que tenía en una caja y me fui. Era el final. También me acuerdo cuando Joan Oliver tenía dudas sobre la venta del club a los americanos y tuvimos que convencerle porque pensábamos que era la última opción que nos quedaba, pero nos equivocamos.

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