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Todo queda en casa

Sergi Casellas, Marc Hervàs y Fran Rodríguez han jugado en el CE Vendrell desde que se apuntaron de niños al fútbol base de la entidad
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Sergi Casellas, Marc Hervàs y Fran Rodríguez, antes de un entreno.FOTO: Pere Ferré

Sergi Casellas, Marc Hervàs y Fran Rodríguez, antes de un entreno.FOTO: Pere Ferré

Enfundarte la camiseta, atender a la charla del entrenador, meditar antes del encuentro. Saltar al terreno de juego, escuchar el ir y venir de pitidos y elogios, caer con cada gol encajado y volver a levantarse con cada remontada. Ganar, perder, empatar. Competir. Para el fútbol de grandes estadios y sueldos desorbitados, la esencia radica en los éxitos y en los fracasos, en las portadas, en los contratos. Para quienes patean el balón desde pequeños y lo hacen por amor al deporte, sin embargo, las cosas son muy distintas. 

Sergi Casellas, Marc Hervàs y Fran Rodríguez juegan juntos desde que se apuntaron al fútbol base del CE Vendrell y, con 24 años, lo siguen haciendo. Cuando les preguntas con qué se quedarían de su trayectoria como jugadores, lo tienen claro: con las personas que han tenido la oportunidad de conocer por el camino. 

Sergi llegó primero, a los cuatro, y ya de niño ocupó el puesto de central que mantendría hasta hoy en el combinado rojinegro. Por el camino ha crecido como jugador y ha recibido ofertas de clubs con renombre como el Nàstic o el Reus Deportiu. Pero ha preferido quedarse: «Al principio preferí seguir aquí por comodidad, y me alegro de haberlo hecho. Incluso ahora, que estoy haciendo el doctorado en Barcelona, sigo subiendo y bajando para poder jugar», explica. 

Es también el caso de Fran y Marc, que se apuntaron al club del Penedés con seis y nueve años respectivamente y que han rechazado siempre cualquier oportunidad de vestir otros colores. Ellos tres son los únicos jugadores de la entidad que han permanecido en ella durante toda su carrera, pero también son ellos quienes subrayan que han jugado a lo largo de los años al lado de compañeros que han demostrado tener el mismo grado de implicación: «Actualmente, nuestra plantilla está formada por mucha gente que ha estado aquí siempre», explica Marc Hervàs. «Algunos han preferido probar suerte en otros sitios, pero después han vuelto. Más de la mitad de los que estamos ahora hemos pasado ocho o nueve años en el club».  

Formados codo con codo
Haber tenido la suerte de jugar juntos ha permitido a Sergi, Marc y Fran formarse codo con codo como futbolistas. Su relación se ha fortalecido en el ámbito personal, pero sus vínculos también se han plasmado en el campo: «Después de tanto tiempo acabas sabiendo perfectamente los puntos fuertes y los puntos débiles de tus compañeros», cuenta Sergi Casellas, «y puedes amoldarte a ellos. Hemos estado siempre juntos, y esta buena sintonía que tenemos fuera del terreno de juego la reflejamos también dentro del campo».
No es casualidad que la trayectoria de estos tres jugadores, así como la de muchos otros, les haya mantenido unidos al CE Vendrell. El primer equipo, que se encuentra ahora compitiendo en Segunda Catalana, es en estos momentos el líder de la clasificación y mantiene un alto nivel de juego. Pero el planteamiento del club es el que convence, el que atrae: «Lo que me ha hecho quedar ha sido siempre lo que transmite la entidad», asegura Marc. «El Vendrell es un club con una muy buena base futbolística. Además de fútbol, tiene valores y un grupo consolidado de amigos que no vas a encontrar en ningún otro sitio». 

Fran cuenta que los años permiten que crezcan las amistades y el cariño hacia el club, y la plantilla actual del Vendrell lo demuestra: una gran cantidad de veteranos que se entienden en el césped y que han logrado colocar al equipo en la primera posición de la tabla. Está por ver si son capaces de mantener este altísimo rendimiento hasta final de temporada. Pero hay algo que, para ellos, es más importante que victorias y derrotas: sentirse en casa. Y como en casa, en ningún sitio. 

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