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Una vida en el césped

Josep Maria Lleixà ha entrenado durante 42 años a conjuntos como Tortosa, Bítem, Jesús Catalònia y Roquetenc, entre otros

Gerard Virgili

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Josep Maria Lleixà es historia de los banquillos en la regional. Foto:  Joan Revillas

Josep Maria Lleixà es historia de los banquillos en la regional. Foto: Joan Revillas

La historia del fútbol está llena de jugadores que han dejado huella en sus equipos con amplias trayectorias o temporadas memorables. También está repleta de entrenadores que han marcado un antes y un después en un club desde su banquillo y presidentes que han hecho todo lo posible para hacer crecer una entidad. No es tan fácil, sin embargo, encontrar personas cuya entrega al balompié se extienda a lo largo de toda su vida y pueda explicarse desde todas las facetas del deporte rey. En este último grupo encontramos a Josep Maria Lleixà, veterano de los terrenos de juego que año tras año ha demostrado su dedicación al fútbol y, a los 75, sigue haciéndolo.

Aunque destaca por su extensa carrera como míster, Josep Maria Lleixà comenzó sus andanzas en el fútbol como la gran mayoría: con un balón en los pies. Lo hizo en las filas del CD Tortosa, donde llegó a jugar como juvenil. Fue entonces cuando tuvo que hacer un paréntesis obligado para hacer el servicio militar, que le alejó del césped. Años más tarde, como cuenta el propio Lleixà, volvió a jugar: «No jugué de nuevo hasta los 26, en la Penya Barcelonista de Tortosa. Estuve siete temporadas allí y me retiré a los 33».

Una vez colgadas las botas, no se planteó formarse como entrenador hasta que un amigo le expuso esa posibilidad: «Miquel Alós me explicó que se podía estudiar para ser técnico en Tarragona», explica. «Empecé en el equipo juvenil del Remolins, cuando Miquel estaba con el primer equipo. Cuando él se fue, lo cogí yo». Y desde entonces, Josep Maria Lleixà ha entrenado a multitud de equipos a través de una larguísima trayectoria de 42 años como míster. En este tiempo ha estado en los banquillos de Tortosa, Roquetenc, Benifallet y Jesús Catalònia, entre otros, y ha cosechado varios ascensos. Recuerda con especial cariño su paso por el Roquetenc, donde con su paso por el vestuario ebrense marcó la diferencia: «Aquel año conseguimos hacer historia: ascendimos de Segunda a Primera Catalana, y era la primera vez que el club llegaba a esta categoría».

Su última parada ha sido Tortosa, donde el técnico de Bítem ha estado los últimos 11 años. El pasado fue el primer año que Josep Maria Lleixà decidía apartarse del banquillo tortosino, y concluía así una muy larga etapa como míster. Esto no significa que haya decidido dejar el balompié a un lado, ni mucho menos: «Ahora soy delegado del equipo, estoy en el cuerpo técnico y gestiono el fútbol infantil», cuenta.

Josep Maria Lleixà se ha erigido como una de las figuras más veteranas del deporte en el Camp de Tarragona, y ha demostrado con el paso de los años su capacidad para ponerse a la cabeza de una plantilla y sacar su mejor versión. Después de tanto tiempo como entrenador, Lleixà ha aprendido que hay muchos factores importantes en el éxito de cualquier equipo y que, para hacer bien su trabajo, no solamente tiene que centrarse en la pizarra: «Todos los entrenadores tienen conocimientos de fútbol», asegura. «Lo que es realmente importante, sin embargo, es el dominio del vestidor». Y, confiesa, que a menudo es una tarea más complicada que la de confeccionar esquemas y preparar partidos. «A veces los jugadores te lo ponen fácil y no hay ningún problema. En otras ocasiones, es más complicado».

No es una forma de hablar, no es una exageración para engrandecer su carrera: es una trayectoria de toda una vida. Josep Maria Lleixà ha disfrutado desde el césped, desde el banquillo y desde los despachos del deporte rey. Y reconoce el trabajo que conlleva: «Te tiene que gustar, es algo muy sacrificado. Hay que ponerle toda la ilusión del fútbol», cuenta el exentrenador. La pasión por el fútbol, sin embargo, le impulsa a seguir: «Continuaré hasta que me fallen las fuerzas», asegura. Esperemos, pues, que su ya extensa carrera tenga aún muchos años por delante.La historia del fútbol está llena de jugadores que han dejado huella en sus equipos con amplias trayectorias o temporadas memorables. También está repleta de entrenadores que han marcado un antes y un después en un club desde su banquillo y presidentes que han hecho todo lo posible para hacer crecer una entidad. No es tan fácil, sin embargo, encontrar personas cuya entrega al balompié se extienda a lo largo de toda su vida y pueda explicarse desde todas las facetas del deporte rey. En este último grupo encontramos a Josep Maria Lleixà, veterano de los terrenos de juego que año tras año ha demostrado su dedicación al fútbol y, a los 75, sigue haciéndolo.

Aunque destaca por su extensa carrera como míster, Josep Maria Lleixà comenzó sus andanzas en el fútbol como la gran mayoría: con un balón en los pies. Lo hizo en las filas del CD Tortosa, donde llegó a jugar como juvenil. Fue entonces cuando tuvo que hacer un paréntesis obligado para hacer el servicio militar, que le alejó del césped. Años más tarde, como cuenta el propio Lleixà, volvió a jugar: «No jugué de nuevo hasta los 26, en la Penya Barcelonista de Tortosa. Estuve siete temporadas allí y me retiré a los 33».

Una vez colgadas las botas, no se planteó formarse como entrenador hasta que un amigo le expuso esa posibilidad: «Miquel Alós me explicó que se podía estudiar para ser técnico en Tarragona», explica. «Empecé en el equipo juvenil del Remolins, cuando Miquel estaba con el primer equipo. Cuando él se fue, lo cogí yo». Y desde entonces, Josep Maria Lleixà ha entrenado a multitud de equipos a través de una larguísima trayectoria de 42 años como míster. En este tiempo ha estado en los banquillos de Tortosa, Roquetenc, Benifallet y Jesús Catalònia, entre otros, y ha cosechado varios ascensos. Recuerda con especial cariño su paso por el Roquetenc, donde con su paso por el vestuario ebrense marcó la diferencia: «Aquel año conseguimos hacer historia: ascendimos de Segunda a Primera Catalana, y era la primera vez que el club llegaba a esta categoría».

Su última parada ha sido Tortosa, donde el técnico de Bítem ha estado los últimos 11 años. El pasado fue el primer año que Josep Maria Lleixà decidía apartarse del banquillo tortosino, y concluía así una muy larga etapa como míster. Esto no significa que haya decidido dejar el balompié a un lado, ni mucho menos: «Ahora soy delegado del equipo, estoy en el cuerpo técnico y gestiono el fútbol infantil», cuenta.

Josep Maria Lleixà se ha erigido como una de las figuras más veteranas del deporte en el Camp de Tarragona, y ha demostrado con el paso de los años su capacidad para ponerse a la cabeza de una plantilla y sacar su mejor versión. Después de tanto tiempo como entrenador, Lleixà ha aprendido que hay muchos factores importantes en el éxito de cualquier equipo y que, para hacer bien su trabajo, no solamente tiene que centrarse en la pizarra: «Todos los entrenadores tienen conocimientos de fútbol», asegura. «Lo que es realmente importante, sin embargo, es el dominio del vestidor». Y, confiesa, que a menudo es una tarea más complicada que la de confeccionar esquemas y preparar partidos. «A veces los jugadores te lo ponen fácil y no hay ningún problema. En otras ocasiones, es más complicado».

No es una forma de hablar, no es una exageración para engrandecer su carrera: es una trayectoria de toda una vida. Josep Maria Lleixà ha disfrutado desde el césped, desde el banquillo y desde los despachos del deporte rey. Y reconoce el trabajo que conlleva: «Te tiene que gustar, es algo muy sacrificado. Hay que ponerle toda la ilusión del fútbol», cuenta el exentrenador. La pasión por el fútbol, sin embargo, le impulsa a seguir: «Continuaré hasta que me fallen las fuerzas», asegura. Esperemos, pues, que su ya extensa carrera tenga aún muchos años por delante.

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