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Vacío en Riazor

Los de Jordi Garcia caen por la mínima (3-2) en un partido atractivo en el primer tiempo y destructivo en el segundo, con una actuación arbitral nefasta

Marc Libiano

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Salvat y Di Benedetto pelean una pelota. Foto: La Opinión de A Coruña

Salvat y Di Benedetto pelean una pelota. Foto: La Opinión de A Coruña

Al Reus no le bastó con su espíritu indomable para rascar en Riazor, donde salió derrotado en una noche en la que exhibió un buen aspecto en el primer tiempo, aunque se cayó en el segundo. Hubo quejas altisonantes entorno a la actuación arbitral, nefasta, pero no debe servir de coartada. Le faltó algo al equipo de Garcia para sorprender al Liceo, que sigue aferrado al liderato.

El juego viajó a un ritmo infernal. Suele ser así en el Palacio, donde el Liceo se expresa en el vértigo. Desde hace mucho que es así. Con Carlos Gil y ahora con Juan Copa. Poco ha cambiado el Liceo, mantiene una filosofía de pasión por el ataque fascinante. Dispone de argumentos en su plantel para no modificarle. Equipo largo, de enorme fondo de armario y un quinteto lujoso.  

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El Reus no se encogió ante ese escenario. Derrochó personalidad para actuar en Riazor con una naturalidad de rutina. Se refugió con firmeza para sujetar el imponente cuatro para cuatro de los gallegos y luego decidió amenazar, fue un enemigo ambicioso. En realidad, el papel de Malián en el primer tiempo resultó demoledor. Enseñó un entrante de paradas asombrosas. Torra, Marín y Àlex Rodríguez lo comprobaron. En todo caso, la valentía del Reus para no esquivar el intercambio de golpes resultó elogiable. El partido amagó con una obra de arte. Quiso responder a la tradición.

Solo un gol definió la puesta en escena. En un dos para uno, a los 12 minutos, Dava Torres, un interior quisquilloso, incómodo para cualquier sistema defensivo, convirtió por el primer poste. Le había cocinado la acción Edu Lamas

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El Liceo terminó decidiendo el clásico en la bola parada, en un segundo tiempo de incomprensión arbitral. Nadie entendió el criterio de los jueces, probablemente poco preparados para una exigencia de este nivel. Marín había errado un tiro directo y el área de Malián y la compensación se la cobraron cara. Miras derribó poco después a Bancells en el origen de una transición del Reus y los colegiados no pensaron en la directa, cuando probablemente resultó más clara que la anterior. En cambio sí dictaron penalti una maniobra de Miras en la cocina del Reus. El mismo jugador definió y la ventaja ya resultó sideral. 2-0. 

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El Reus perdió el orden y la cordura ante la confusión. Recibió otro golpe, esta vez de falta directa, perfectamente ejecutado por Dava Torres. Àlex Rodríguez se dejó otro parado en el camino y llegó el instante de jugar a la ruleta rusa. Marín creyó en el milagro con dos goles muy suyos. El segundo desde el punto fatídico. No le alcanzó al Reus, en un final triste, con amago de tángana y miles de reproches.

Ficha Técnica

Liceo. Malián, Edu Lamas, Josep Lamas, Miras y Dava Torres. También jugaron: Coy, Di Benedetto, Carballeira.
Reus Deportiu. Ballart, Bancells, Casanovas, Marín y Torra. También jugaron: Salvat y Àlex Rodríguez.
Goles. 1-0 Dava Torres (12’). 2-0, Miras (30’), 3-0, Dava Torres (42’), 3-1, Marín (42’), 3-2, Marín (49’).
Árbitros. Sergi Mayor y Rubén Fernández. Cartulina azul para el jugador del Liceo Sergio Miras. 16 faltas para el Liceo y 11 para el Reus.

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