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'Vuelves a nacer'

Aritz López Garai (Basauri, 1980) ha charlado con el Diari de la operación cardíaca a la que se sometió hace una semana y después de abandonar el hospital el martes. También ha asegurado sentirse orgulloso de la temporada del CF Reus y de su debut como técnico. Volverá a dirigir la próxima semana

Marc Libiano

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Aritz López Garai ha atendido hoy al Diari. Foto: Alfredo González

Aritz López Garai ha atendido hoy al Diari. Foto: Alfredo González

La vida, Aritz. Cuando a uno le dicen que le operan del corazón, por muy programado que esté…
Sabía que necesitaba pasar por esa operación, pero para mí ha sido como volver a nacer, aunque suene a tópico. Sientes la vida diferente. He estado un poco más bajo de ánimo estos días, me ha ayudado a darme cuenta de las cosas importantes de verdad. Antes le dabas vueltas a cosas que en realidad no tenían ninguna relevancia. Lo que tengo claro es que voy a aprovechar todas las oportunidades que me ofrezca la vida en todos los ámbitos. Es uno de los aprendizajes que me llevo de esta experiencia.

Ha sido un ejercicio de volver a la realidad, ¿verdad?
Al instante. Cuando te detectan ese problema se para un poco el tiempo y te das cuenta de que ante esa situación no hay balón ni árbitro ni nada. Sólo la mano de un cirujano en la que pones tu vida. Ahora no es que sea una persona diferente, pero veo las cosas con otra perspectiva.

Hubiera arriesgado su salud por el fútbol. 
Si me hubieran detectado este problema con 20 años y me hubieran obligado a dejar el fútbol, para mí hubiera sido un mazazo grandioso. Es verdad que en los últimos años, con las revisiones, se detectó que el corazón se me iba haciendo más grande, aunque no sabía yo hasta qué punto. Una vez hecha la operación, el cirujano me había comentado que había corrido un poco de riesgo en estos últimos años.

En todo caso, ¿ese problema no fue el detonante para que dejara el fútbol a final de la pasada temporada?
No, eso estaba programado. Sabía que debía pasar por esta operación hace tiempo. No tiene nada que ver con mi retirada.

¿Dónde vio el partido ante el Barça B?
Desde la UCI, casi mirando de reojo como se actualizaba el minuto a minuto en el portátil. No sufrí nada. Cuando vi que al minuto 10 ya ganábamos 1-0, me dio una alegría grande.

Pues 51 puntos y cuatro jornadas para el final. Su primer año como entrenador.  ¿Qué siente?
No era fácil coger este reto cuando me lo propusieron. Es para estar orgulloso. Todos sabemos lo difícil que es esta categoría y nuestras limitaciones y creo que hemos hecho las cosas muy bien. Ha sido como una Máster Class diaria. De lo que más satisfecho me siento es que mi equipo, mis jugadores, juegan como un equipo grande y eso para mí es una satisfacción increíble. Se me pone la piel de gallina cuando lo pienso.

Es curioso. Su perfil como futbolista respondía al de un pivote defensivo de toda la vida y su idea como entrenador tiene que ver con el juego ofensivo.
Cuando empezó la temporada les dije a los jugadores que no podíamos ser un equipo que estaba de paso por la categoría, que debíamos sentirnos protagonistas. Que si teníamos que sufrir ya llegaría el momento, pero que teníamos que manejar los partidos, ser importantes. Me gusta esa idea y los chicos la han defendido hasta el final.

El equilibrio, sobre todo en los instantes de derrota, ¿es lo más importante en un técnico?
No te puedes permitir dudar, porque eso se transmite a los jugadores. Cuando el equipo atraviesa un mal momento debes reflexionar pero no dudar. Intentar trasladar seguridad a los chicos. Su respuesta esta temporada ha sido fantástica, he intentado darles las herramientas necesarias para que ellos expongan sobre el césped la idea.

Aritz, ¿el futuro pasa por dar un salto de calidad?
El club se encuentra en un crecimiento constante, pero es cierto que no a todos los niveles que querríamos. El Reus sólo lleva dos años en el fútbol profesional y eso necesita un proceso de adaptación. Hay que dar pasos hacia adelante, sin duda. Y a nivel personal también, porque soy una persona ambiciosa y me gustan los grandes retos. Seguir evolucionando como entrenador.

Quedan cuatro partidos y resulta recomendable acabar bien. La gente sólo se acuerda de los finales.
Es verdad y vamos a intentarlo. Hablando con los jugadores el mensaje es que se han ganado las vacaciones, pero que nos quedan cuatro semanas y debemos ser ambiciosos. Hay pequeños objetivos que podemos superar con respecto al año pasado. Sería muy bonito para terminar esta temporada como se merece. 

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