Crisis climática
Repsol reabre su refinería: la mala mar no dejaba descargar petroleros en Tarragona
Con el pantalán y la monoboya inoperantes durante semanas por la meteorología, vuelve a la actividad gracias a una descarga de crudo del pasado fin de semana

Petroleros fondeados frente a Tarragona, ayer por la tarde, a la espera de que el estado del mar les permita descargar.
Semanas sin poder descargar crudo de petróleo en Tarragona por culpa del oleaje han dejado una estampa de petroleros fondeados frente al Balcó del Mediterrani. Una situación excepcional que provocó, el pasado 29 de enero, la parada no programada de la refinería de Repsol en el Polígono Norte del polo petroquímico de Tarragona, que apenas el miércoles 4 de febrero pudo empezar a recuperar su actividad.
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Alguno de los petroleros fondeados (hasta 15 buques había ayer frente a la costa de Tarragona) aprovechó el pasado fin de semana la tregua meteorológica que hubo durante un puñado de horas para descargar algo de crudo. Lo suficiente para que la refinería de Repsol empezara a recuperarse, aunque con las unidades arrancando a carga mínima, porque todavía existe un déficit de crudo con las calidades necesarias para operar a pleno rendimiento.
Durante semanas, el estado del mar ha hecho imposible la descarga de crudo de petróleo en los dos puntos habituales: el pantalán frente a La Pineda (Vila-seca) y la monoboya que hay mar adentro. Esta escasez de suministro de materia prima llevó a Repsol a tomar la decisión, el 22 de enero, de empezar a operar sus unidades a baja carga, a la espera de una mejora en las condiciones meteorológicas.
La persistencia del oleaje llevó a la parada iniciada el 29 de enero. Tras diversas tentativas, el domingo 1 de febrero se abrió una ventana de oportunidad en la climatología que permitió la descarga de algo de materia prima. Con ese crudo, Repsol pudo empezar a preparar mezclas para iniciar la secuencia de puesta en marcha de las unidades de destilación e hidrotratamiento.
Los dos crackers, al límite
Junto a la refinería de Repsol, los dos crackers de etileno (uno de Repsol y otro de Dow) que hay en el Polígono Norte del polo petroquímico de Tarragona han sufrido estas semanas para mantener su actividad, con cargas que han llegado a bajar del 50% de su capacidad de producción en algún caso, pendientes de la entrada de nafta a cuentagotas por el Port de Tarragona.
Fuentes de la Autoritat Portuària de Tarragona confirman que los efectos de varios temporales sucesivos en las últimas dos semanas han generado "regímenes de vientos y mala mar que han impedido realizar con normalidad las operativas de descarga de productos químicos en las instalaciones del Port, concretamente en el rack y la monoboya".
"La APT -aseguran las mismas fuentes- mantiene una comunicación abierta y permanente con las empresas del sector petroquímico para implementar medidas de contingencia que permitan garantizar el suministro de materia prima, siempre que no vulneren las medidas de seguridad de las operativas".
"La Autoritat Portuària de Tarragona, las empresas de servicios portuarios y las empresas titulares de las instalaciones portuarias deben velar por la seguridad de las instalaciones, de los buques, de las personas y del entorno natural en todo tipo de operativas portuarias, y procurar cumplir las medidas de prevención y de seguridad, sobre todo en caso de episodios de climatología adversa", añaden.
Pendientes del contradique de Els Prats
El proyecto de contradique de Els Prats, hoy en fase de tramitación ambiental y con un coste estimado de unos 100 millones de euros, podría solventar en un futuro la repetición de episodios como el sucedido estas semanas. En caso de llevarse a cabo, la descarga de los petroleros, que hoy se lleva a cabo en mar abierto, se produciría en una zona resguardada, con una bocana de puerto mucho más reducida.
Eso permitiría, por un lado, el traslado de toda la actividad al pantalán (prescindiendo de la monoboya), y un incremento de la protección de la zona costera de Vila-seca ante hipotéticos episodios de vertidos de crudo.