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Usuarios del tren al límite: «Tardamos 2 horas y 10 minutos en recorrer 37 kilómetros»

El corredor sur es uno de los más castigados por la crisis en Rodalies y Regionals. La huelga de la semana que viene y las obras del Garraf hacen que no vean la luz al final del túnel

Usuarios subiendo a un tren en Tarragona para ir a Barcelona

Usuarios subiendo a un tren en Tarragona para ir a BarcelonaOliver

Núria Riu

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De la indignación a la resignación. Después de dieciséis días de caos ferroviario generalizado, los usuarios de Rodalies y Regionals del corredor sur están al límite. Mientras ayer reabría un tramo de la R-1, entre Blanes y Maçanet-Massanes, y de la R-4, entre Terrassa y Manresa, aquí el servicio no se ha recuperado, la AP-7 sigue a medio gas, la C-32 vuelve a ser de pago y cada vez son más los municipios que piden buses interurbanos. Este es uno de los corredores más castigados, lo que ha provocado escenas de tensión como la que se vivió la tarde-noche del miércoles en la R-2 sur, cuando algunos usuarios increparon a un maquinista que detuvo el tren en Cunit, en lugar de Sant Vicenç de Calders.

Andenes abarrotados, trenes como latas de sardinas y retrasos que se van acumulando, lo que provoca que al final del día estos puedan superar los 40 minutos, e incluso pueden llegar a la hora. Una situación que muchos usuarios consideran «insostenible» y que genera una gran preocupación de cara a la huelga convocada para la semana que viene y las obras de los Túnels del Garraf.

«Tardamos dos horas y diez minutos en recorrer 37 kilómetros»

Oscar Rovira, usuario de la R-4

Oscar Rovira, usuario de la R-4DIARI

Òscar Rovira llegó el miércoles a Tarragona cuando faltaban pocos minutos por la medianoche. Había salido del trabajo a las 20.25 horas y, si ya de habitual el trayecto en transporte público desde Olesa de Montserrat comporta unas dos horas de viaje y tres transbordos, estos días le ha sumado un tramo en autobús. «Con los retrasos por las limitaciones de velocidad es imposible cuadrar los horarios», dice.

«A las 22.54 horas de la noche todavía estaba en Vilafranca. Estuve dos horas y diez minutos para recorrer 37 kilómetros. A partir de ahí, yo me planteo como puedo seguir defendiendo el transporte público». Rovira asegura que se ha planteado coger el coche, pero después de hacer números ha visto que económicamente tendrá que seguir un tiempo haciendo gincanas para poder ir al trabajo. «El año pasado estaba en Barcelona y compartía coche, pero ¿quién quiere ir a Olesa de Montserrat?».

«Si me dan la posibilidad de teletrabajar, en lugar de perder cinco horas al día al tren yo regalo una a la empresa»

Albert Beltran es usuario de la R-2 sur

Albert Beltran es usuario de la R-2 surDIARI

Albert Beltran lo tiene claro: «Si en el trabajo me dan la posibilidad de teletrabajar, prefiero regalar una hora al día a la empresa que perder cinco horas al tren». Este vecino de Calafell está cansado del «suplicio» y el «desgaste» de la R-2 sur. «Todo lo que está pasando es tercermundista y si ahora va así no me imagino qué pasará a partir de la semana que viene, cuando hay convocada la huelga».

«Vivimos atrapados entre el cabreo y la resignación, porque después vendrán las obras de los Túnels del Garraf, si no caen antes, porque estos días todos hemos visto las imágenes». Después de ocho años como usuario de esta línea, Beltran recuerda pocas jornadas tranquilas en el tren. «Habrá bajas por estrés ferroviario».

«La gente del Ebre ya estamos acostumbrados a los retrasos»

Clara Pagà es usuaria de la R-16

Clara Pagà es usuaria de la R-16Oliver

Sentada en un banco con un libro, Clara Pagà aprovechaba los más de treinta minutos de retraso del tren desde Tarragona a Tortosa para evadirse. «Siempre vengo preparada, porque está fatal. He salido de casa con prisas y me ha tocado esperar. Nosotros ya estamos acostumbrados a los retrasos».

Esta usuaria de la R-16 reconoce que desde Tortosa «la gente va a L’Aldea porque le sale más a cuenta coger el autobús y estás segura que llegarás de forma rápida y segura, pero en mi caso me queda más cerca la estación y me resulta más cómodo».

«Es posible que tengamos que quedarnos a dormir en Reus»

Antonio y Agustina son usuarios de la R-15

Antonio y Agustina son usuarios de la R-15Oliver

Agustina y su marido Antonio tenían que llegar a Caspe desde Tarragona, pero no las tenían todas. El tren que tenía que llevarlos a Reus iba con más de media hora de retraso y no sabían si serían a tiempo para coger el autobús sustitutorio. En la taquilla les habían dado un billete gratuito «hasta el límite de Catalunya» y, a partir de ahí, a buscarse la vida. «Es posible que tengamos que quedarnos a dormir en Reus, pero somos habituales de esta línea y es raro el día que vaya a la hora», decía.

Este matrimonio veía como poco a poco todos los trenes que aparecían en las pantallas iban sumando minutos de demora, mientras la gente iba acumulándose en el andén. «Como somos jubilados no tenemos problemas de tiempo y nos lo podemos permitir, pero si un día tienes que ir al médico no puedes confiar en el tren. Ahora, con el accidente, ha petado todo, pero la R-15 ya lleva años así».

«Ahora treinta minutos de retraso ya son una suerte»

Adrià Allo usuario de la estación de Tarragona

Adrià Allo usuario de la estación de TarragonaOliver

«El corredor sur no se sustenta y esto tan solo es la punta del iceberg, porque con las obras del Garraf no tendremos un servicio normal hasta el verano y nos preocupa qué pasa con los tramos que todavía están cerrados, porque los Regionals siempre son los primeros en cerrar y los últimos en abrir», decía Adrià Allo. Teniendo en cuenta como está funcionando el servicio estos últimos días, «treinta minutos de retraso ahora son una suerte». «Al final, estamos hablando de un proceso de degradación muy largo de un servicio público», lamentaba.

«Coger el tren es un infierno»

Desde el accidente de Gelida, José Ramón Giménez está de baja laboral. «El día del accidente de Adamuz iba en el AVE anterior y dos días después también estaba en el tren cuando hubo el otro descarrilamiento y nos hicieron bajar». Una situación que le generó un episodio de subida de tensión y ansiedad, que le obligó a parar por baja médica. «Coger el tren cada día es un infierno y lo peor de todo es que hace cuatro años me vine para acá (es de Segur de Calafell) desde Barcelona por el tema del alquiler y ahora estoy atrapado», dice.

«Es la crónica de una muerte anunciada»

Amparo Solano y su hija son usuarias de la R-16

Amparo Solano y su hija son usuarias de la R-16Marc Bosch

Amparo Solano hace dos veces al mes el trayecto desde Tortosa a Figueres en tren, lo que le obliga a hacer un transbordo en Sants para pasar del Regional a la alta velocidad. Si habitualmente las conexiones ferroviarias desde las Terres de l’Ebre ya son «precarias», ayer la sorpresa fue que el tren desde Tortosa a Tarragona «ha llegado a la hora». A partir de ahí empezaron a acumularse los minutos. «Ya me han dicho que el Avant irá con retraso, pero bueno, esto es la crónica de una muerte anunciada. Ya hace demasiado tiempo que todos sabíamos que estaba muy mal».

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