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Cosmética ecológica de la Terra Alta

La empresa de cosmética artesanal  de Prat de Comte consolida la apuesta empresarial con una red creciente de puntos de venta y  la tramitación de la certificación europea NaTrue 

Andreu Caralt

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Una de las tres socias de Carícies d’Oli, Griselda Martínez, en Prat de Comte. Foto: Joan Revillas

Una de las tres socias de Carícies d’Oli, Griselda Martínez, en Prat de Comte. Foto: Joan Revillas

Carícies d’Oli es un proyecto rural, joven, emprendedor y en femenino. Fue en mayo de 2011 cuando Griselda Martínez, Montse Subirats y África Trilla, mujeres, madres y arraigadas en el municipio de Prat de Compte, en la Terra Alta, decidieron poner en marcha una aventura empresarial animadas por la opinión de amigos, familiares y demás gente cercana que reconocía la eficacia de sus productos y el valor de su trabajo artesano. En 2013 contaban con una gama de unos 30 productos, en 2015 abrieron su tienda online y hoy, dos años después, trabajan intensamente en la obtención de una certificación europea que les puede abrir muchas más puertas.

Carícies d’Oli dispone de dos líneas de producto bien diferenciadas: la cosmética tradicional basada en la sencillez y la eficacia de las formulaciones y una línea más exclusiva, con productos de alta cosmética pura que pretenden acercar al cliente los tratamientos de cabina profesional, para que pueda disfrutar de un auténtico spa en casa.

El elemento protagonista de sus cosméticos es el aceite de oliva virgen ecológico

Las materias primas con las que trabajan son 100% naturales. El protagonista es el aceite de oliva virgen extra ecológico de cultivo propio, de elevadas propiedades para la piel. También trabajan con otros aceites vegetales ecológicos, aceites esenciales puros ecológicos, con plantas de cultivo propio y de otros de recolección silvestre controlada y certificadas bio. 

«Las recolecciones son controladas, van más allá de la imagen que podemos tener a primera vista de ir a la montaña y volver con el cesto lleno de hierbas; implica un control estricto sobre los agentes que intervienen en el crecimiento y la recogida de estas plantas, asegurar que estén exentas de pesticidas y otros focos de contaminación y, a la vez, garantizar la sostenibilidad del uso que se hace», señala Griselda Martínez.

Certificación ecológica
Todas las materias primas cuentan con certificado ecológico, insisten. Por ejemplo el aceite de oliva y la caléndula, entre otros, están certificados por el CCPAE (Consell Català de la Producció Agrària Ecològica), otros ingredientes disponen de certificación propia de otros organismos oficiales. « Exigimos siempre el sello y las fichas de elaboración a nuestros proveedores», apuntan. 

Algunos de los productos que elabora la firma de la Terra Alta, con el repelente para insectos en el centro de la imagen. Foto: Joan Revillas

El hecho de que la mayoría de sus productos no contengan agua los convierte en novedosos, añaden. Los bálsamos faciales, el aceite de afeitado, el jabón líquido vegetal y el repelente de insectos, «que es fantástico para combatir la mosca negra», son actualmente sus productos estrella.

Su infraestructura es sencilla, pero es propia. «Nuestros productos no los elabora ningún laboratorio externo y nosotros tampoco elaboramos para terceros, aunque nos han llamado a la puerta en numerosas ocasiones. Es un camino duro, largo y no exento de dificultades». 

Disponen de un laboratorio propio donde elaboran su creciente gama de productos

Carícies d’Oli dispone de un laboratorio pequeño autorizado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios para la producción de cosméticos de acuerdo con la normativa europea. Ellas controlan y participan en todo el proceso de producción y comercialización. 

No dispone de tienda física propia, priorizan la distribución en red de tiendas especializadas y la venta en la tienda online www.caricies.com. «La tienda online no es nuestra principal fuente de ingresos, la estrategia ha sido ampliar y consolidar los puntos de venta físicos porqué el nuestro es un producto que se compra mejor cuando lo tienes en las manos: si lo hueles y el pruebas te convence y te fidelizas. Después de dos años de trayectoria valoramos que la web todavía puede dar mucho más de sí».

Su principal mercado es Cataluña, aunque reciben pedidos del resto del Estado. «El hecho de que el producto sea catalán, de Km.0, artesano y de calidad es un hecho distintivo que reconoce nuestro cliente».

Sellos y nuevos productos
El principal proyecto de la empresa es la tramitación de la certificación del producto final con NaTrue, un sello certificador europeo de cosmética con una trayectoria reconocida y un nivel de exigencia muy alto en cuanto a los ingredientes y el proceso de trazabilidad del producto. «Esta es nuestra prioridad, terminar la auditoría con Natrue, y, posteriormente, trabajar el nuevo catálogo de tratamientos spa y wellness. Tenemos la cabeza y la agenda llenos de nuevos proyectos y de nuevos productos, pero vamos paso a paso», afirman.

Caricies d’Oli es más que un proyecto profesional, es un proyecto de vida, porque engloba muchas más cosas que el negocio de la venta de cosméticos ecológicos que está tan de moda. «Implica establecer vínculos con el territorio donde vivimos y dar valor y nuevos usos al fruto que hemos visto producirse en casa toda la vida: la aceituna».

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