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El paraíso de las magdalenas de Mont-ral

Lorda Ruiz da un nuevo rumbo al horno de pan tradicional fundado por sus padres en los ochenta en este municipio del Alt Camp

Joan Boronat

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Lorda Ruiz en su obrador de Mont-ral. FOTO: cedida

Lorda Ruiz en su obrador de Mont-ral. FOTO: cedida

Se trata de productos de ‘altura’, elaborados a 888 metros sobre el nivel del mar y también de alta y reconocida calidad. Nos referimos al Forn de Mont-ral, situado en este minúsculo y pintoresco municipio del Alt Camp, que se ha granjeado merecida fama por los productos propios de la panadería tradicional y por la elaboración de exquisitas magdalenas, el producto estrella del obrador, a manos de su propietaria, Lorda Ruiz.

Lorda rescató y reorientó hace 20 años el horno de pan que sus padres establecieron en los años 80 y que desafortunadamente tuvo que cerrar. Limitar el negocio únicamente a abastecer de pan un pueblo tan pequeño impidió su viabilidad. 

Fue a partir de este momento crítico que Lorda sacó, con valentía, lo mejor de su espíritu emprendedor. Recuperó las instalaciones, asumió los problemas derivados del cierre del negocio y lo levantó de nuevo, eso sí, partiendo de cero, para darle un nuevo enfoque, decidida a hacer lo que más le gusta: su receta en magdalenas, con infinita variedad de sabores.

Repostería artesana

Desde entonces y hasta la actualidad, Lorda Ruiz ha luchado para hacerse un sitio en el mercado de la repostería artesana, todo un reto felizmente logrado, como lo demuestra que el 10 de marzo pasado inaugurara un nuevo y moderno obrador.

Además de la tienda del pueblo, los productos Forn de Mont-ral están presentes en mercados y ferias como Firagost en Valls, la Fira de Bandolers de Alcover, en la Selva del Camp y Santa Tecla en Tarragona. Hace un año que Lorda abrió tienda propia en Prades y lleva tres más instalando un puesto de venta los domingos en la Plaça Major de Montblanc.

Además distribuye sus elaboraciones en puntos de venta autorizados de las principales ciudades y municipios del Camp de Tarragona, lo que ha proporcionado una mayor salida y rentabilidad a un producto que siempre ha tenido buena aceptación por su inconfundible calidad.

De ahí el resultado: la magdalena de Mont-ral es «más que una magdalena». Sus ingredientes son cuidadosamente seleccionados no sólo para un bocado, sino como experiencia gastronómica: mató del Pirineo, con nueces de La Febró, el mismo origen que la avellana negreta que lleva la magdalena de chocolate con frutos secos, manzana de Capafonts con crema, ‘Menjar blanc’ de Reus, miel de Farena...

Hay variedades que no permiten esta proximidad, como la piña y el coco, pero en lo posible, las magdalenas se elaboran con ingredientes de Km 0.

Pero no todo son magdalenas, que ya hemos dicho se trata del producto estrella y que ha hecho que esta Semana Santa el nuevo obrador haya recibido la visita de más de 5.000 personas; de Forn de Mont-ral es muy recomendable saborear la cocas, panes ecológicos o los croasanes, además de los productos estacionales, como la mona o los panellets.

Emprender una aventura de esta magnitud en un entorno rural de poco más de 80 habitantes no es nada fácil, con el reto de mantener puestos de trabajo estables durante todo el año.

Para Lorda Ruiz prima la calidad por encima del incremento de producción, con el único objetivo de vivir en este entorno privilegiado y hacerlo de lo que le da el territorio donde le gusta trabajar.

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