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«Las pymes aprendieron que tenían que salir de aquí, y no pararán»

Entrevista José Luis Bonet Presidente de Freixenet y de la Cámara de Comercio de España

Rafael Servent

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José Luis Bonet, presidente de Freixenet y de la Cámara de Comercio de España

José Luis Bonet, presidente de Freixenet y de la Cámara de Comercio de España

José Luis Bonet Presidente de Freixenet, de la Cámara de Comercio de España y de Fira de Barcelona, José Luis Bonet es uno de los hombres de empresa que más se ha significado públicamente a lo largo del proceso hacia el referéndum de autodeterminación de Catalunya. En su caso, por su posición crítica con el soberanismo. Esta semana estuvo en Tarragona, invitado por la Cambra de Comerç para hacer entrega de los Premis a la Internacionalització

Si le parece, el negocio lo primero: ¿Qué tal la vendimia y la temporada de cava?La vendimia ha ido bien en calidad y mal en cantidad, con una cosecha corta, pero de buena calidad. La síntesis es ésta: precios arriba y continuar remando. Respecto a la temporada del cava, podemos considerarla normal. ¿Eso qué significa? Pues que la exportación ha ido bien y el mercado interior ha ido como siempre, que no es demasiado bien, porque el cava tendría que tener una posición mejor de la que tiene en el mercado español.

¿Y eso?
Porque los cavistas somos gente pecadora. No lo sabemos hacer, vamos desunidos. No ir a la una es muy malo, y no se hace lo que se tiene que hacer. Hay que hacer un gran esfuerzo de recuperación del mercado del cava. 

¿Está hablando de los efectos del boicot al cava catalán desde el resto de España?
No, no, no: estoy hablando de algo más esencial, porque lo del boicot es un tema accidental. Hablo de que uno ha de situarse en el mercado cuando se tiene un buen producto, como es el cava, y eso no lo estamos haciendo al nivel que tenemos que hacerlo. Eso se tiene que mejorar, sí o sí. Estamos un poco en la paradoja de que vamos bien en todo el mundo y aquí no vamos tan bien.

‘Los cavistas somos gente pecadora: no lo sabemos hacer, vamos desunidos, y no ir a la una es muy malo’

Si el efecto de los boicots es anecdótico, ¿de qué se trata?
Los boicots no existen. Aquí lo que se demostró claramente es el daño que hizo el señor Carod-Rovira en el año 2004 ó 2005 cuando hizo unas muy desafortunadas declaraciones.

Pero las llamadas al boicot son recurrentes en el tiempo, y siempre le toca al cava...
Evidentemente que el cava es el producto más emblemático, y en consecuencia de primera fila. Pero el daño lo recibió todo el vino catalán. Eso fue muy malo.

Habla del buen momento exportador del cava. Como presidente de la Cámara de Comercio de España, abramos el foco: las exportaciones han sido un motor de la recuperación. ¿Hemos tocado techo?
En absoluto, en absoluto. Nosotros [los españoles], como siempre, acostumbramos a llegar tarde. Entre otras cosas porque a veces nos desviamos. Pero lo importante es decir que, gracias a la situación del sector exterior –y a otras cosas, como la actuación de los españoles y los catalanes, que cuando se meten en un lío después también salen–, ese sector exterior ha sido importantísimo para superar la crisis. Pero esto no es un tema coyuntural, sino estructural.

¿A qué se refiere?
A que el tejido productivo español se está adaptando a la globalización. Y eso, algunos ya lo habíamos hecho antes. Hay quizás seiscientas multinacionales [en España] que habíamos hecho ese recorrido. Lo importante ahora es que las pymes, que antes no querían salir y pensaban que con lo de aquí ya tenían suficiente, resulta que la crisis les enseñó que tenían que salir. Unos ya salieron durante la crisis. Conozco muchos casos de pymes que en cuatro años han salido a cuarenta países, que tienen ahí ya el 50% de su negocio... lo que han hecho es extraordinario.  

Por pura necesidad...
Por pura necesidad, pero ahora ya se han dado cuenta de que ése era el camino. Y no pararán, ¿sabe? Igual que las seiscientas multinacionales no pararemos tampoco, ¿eh? Eso es la globalización. Y lo mejor es que, ahora, otras pymes que aún no han salido están decididas a salir. Eso es importantísimo. 

Pero los que han llegado a ese 50% de exportaciones, quizás ya no tengan mucho más para crecer, ¿no cree?
¡No, no, el mundo es muy grande! Nosotros somos poca cosa, en el mundo. Hablo de que el PIB español no llega ni al 2% del PIB mundial. Es decir: ¡Si no somos nada! La cuestión es : ¿Tenemos productos que podemos vender en el mundo? ¡Pues claro! Los mejores del mundo, y con la relación calidad-precio mejor del mundo. ¿Qué hacemos aquí parados? Y ahora, gracias a la crisis, muchos se han dado cuenta de que ése es el camino. Otros ya lo habíamos apuntado antes.

Esta entrevista se publica el 1-O, y usted se ha significado políticamente sobre ello de forma recurrente. Hagamos una transición hacia la política...
Que no ‘desconexión’ (bromea).

Los empresarios que se significan políticamente, en la opción que sea, no son habituales. ¿Cree que deben hacerlo?
Yo hago lo que a mí me parece, con tolerancia, respetando a los demás. Y respeto a los que no hacen como yo. Y si uno no quiere hablar, no habla. Lo que ya no entiendo es que no hablen en su casa. Porque el empresario es el líder de la empresa, y de él depende la gente que está allí. Y tiene mucha responsabilidad, ¿eh? Porque según cómo vaya, esa gente sufrirá. Y en consecuencia, yo creo que en las empresas hay que hablar y el empresario tiene que decir en su casa lo que piensa.

‘La unidad de España, la integración dentro de la OTAN y la integración en la UE son líneas rojas’

Esa internacionalización de las pymes ha hecho que muchas de ellas contemplen hoy de forma muy distinta el impacto de esa ‘desconexión’...
No digamos cosas extrañas. Yo una vez me levanté de una reunión en la que un político dijo: «¡No vayáis a vender al resto de España!». Pero oiga: ¿qué dice? Eso no puede ser, no puede ser. ¿Es que hemos de abandonar nuestro mercado principal?

Alguien que exportaba un 20% ahora exporta un 80%: aunque haya sido por necesidad, su mirada en clave puramente de negocio va a ser otra...   
Pero eso no es un argumento. Nosotros hemos de vender al resto de España como siempre hemos hecho, que es nuestro mercado principal, y vender también a todo el mundo, e ir a por todas. Pero eso, de ninguna manera, quiere decir que hemos de perder lo que tenemos.

El lunes 2 de octubre va a llegar. ¿Qué hacemos?
Como sabe, yo no me escondo, y digo que el referéndum [del 1 de octubre] no es tal, porque no es un referéndum legal, y será otra cosa, pero no un referéndum. Pero aquí lo importante, efectivamente, es el día dos de octubre. ¿Por qué? Porque tenemos una situación anómala y hay que recuperar la normalidad.

¿Y qué hay que hacer?
Hablar.

¿Quién?
Todos. Los políticos han de hablar.

¿Los interlocutores que hay a día de hoy en ambos lados, serán válidos el día dos?
Los políticos ahora mismo no hablan. Y escuche: aunque sean los mismos, el día dos tienen que hablar, da igual. Tienen que hacerlo. La situación actual es una anomalía, y hay que recuperar la normalidad. Y la normalidad es el diálogo, y ponerse de acuerdo. Eso no quiere decir que no haya líneas rojas, ¿eh?

¿Cuáles? ¿Hay que ir a una negociación con líneas rojas?
Ahora es el momento de ponerlo todo sobre la mesa, pero con líneas rojas, evidentemente. A mí la democracia que no me la quiten, ni el Estado de Derecho, ni el Estado del Bienestar, ni la Economía social de mercado y la empresa como pieza clave.  

¿Alguna otra línea roja?
Pues sí: para mí personalmente, la Unidad de España, la integración dentro de la OTAN y la integración en la Unión Europea son líneas rojas.

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