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Los ‘reyes’ de la arbequina

La Masrojana cumple 40 años de historia convertidos en empresa de referencia en la elaboración y venta de aceitunas y sus derivados

A.Caralt

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Trabajadores durante el proceso de selección y envasado de las aceitunas.

Trabajadores durante el proceso de selección y envasado de las aceitunas.

La Masrojana se han convertido, por méritos propios, en los ‘reyes’ de la elaboración de aceitunas de mesa de la variedad arbequina, tan propia de nuestro territorio. 

Elaboran anualmente unos 250.000 kilos de olivas de este tipo, cifra que alcanza los 450.000 kilos al sumar la elaboración de otras variedades de aceitunas. Cuenta con una plantilla fija de 15 trabajadores y exporta el 40 por ciento de su producción a mercados como el norteamericano y el alemán.

Todo empezó en los años 70 del siglo XX en El Masroig, municipio del Priorat que linda con la Ribera d’Ebre. El abuelo de Mireia y Julià Folch era propietario de un molino de aceite donde elaboraba y vendía a granel este producto, «tal y como se hacía en esa época», cuenta Mireia. En 1977 arrancó la venta de aceituna de mesa de la variedad arbequina en depósitos de 150 kilos. En ese año nace la historia de La Masrojana.
Sus hijos desarrollaron el negocio, envasaron y etiquetaron el  producto, e iniciaron la distribución a tienda. Los hijos de uno de los hermanos han recogido el testigo hasta catapultar la empresa familiar del Priorat hacia el escaparate internacional.

Trabajadores durante el proceso de selección y envasado de las aceitunas.

Clave ha sido para este éxito su traslado hace unos años a una nave industrial de 4.800 metros cuadrados de superficie en Móra d’Ebre. En este centro de producción, cerca de setenta agricultores de la Ribera d’Ebre, Priorat y Terra Alta llevan sus arbequinas, que son recibidas, seleccionadas y depositadas en unas grandes tinas para ser sometidas a un proceso de fermentación con agua y sal durante unos cuatro meses. De las tinas superiores son trasladadas a unos barriles de menor tamaño para un óptimo procesado. Tras más tratamientos artesanales para evitar imperfecciones, el alimento se envasa y etiqueta. Arbequina lista para comer, elaborada con agua y sal, «y sin ningún tipo de añadido químico», subraya Julià.

Un abanico de envases de tamaño distinto ofrece respuesta a las demandas de los clientes. Desde los pequeños frascos de vidrio, de 220 y 450 gramos para cliente finalista, hasta los envases de plástico de 900 gramos, tres, cinco y diez quilos,  especialmente dirigidos estos últimos a la hostelería.

La última moda en EEUU
«Pongamos un ejemplo: ahora, a casi todo el mundo le encanta el sushi; sabe bien y lo encuentran exótico. Una sensación similar tienen con nuestras aceitunas en los mercados donde exportamos. Para ellos es un producto nuevo, lejano, sano y de buen sabor. En Estados Unidos, por ejemplo, comer aceitunas se ha puesto de moda», cuenta Julià.

La venta de aceitunas de mesa se lleva entre el 60 y el 65 por ciento de la facturación. Además de la arbequina, comercializan la negra de Aragón, las aceitunas partidas, la manzanilla, la gazpacha y la gordal picante.

El segundo lugar en su gama de productos lo ocupa la elaboración de aceite virgen extra de aceituna de arbequina en distintos envases y la innovadora gama de aceites con sabores: con limón, con naranja, con ajo, con romero y con guindilla picante. La venta de aceite de oliva ocupa cerca del 25 por ciento de la facturación.

Los propietarios de la empresa, Mireia i Julià Folch

En tercer lugar, con poco más de un 10 por ciento de la facturación, La Masrojana elabora y comercializa una extensa gama de patés de aceituna, algunos de ellos realmente sorprendentes. «La mayor aceptación del mercado es para los patés más conocidos, el de oliva verde y el de aceituna negra de Aragón. Pero recientemente hemos aumentado la gama con el de aceituna negra con cacao, el de aceituna negra picante y, finalmente, el paté dulce de aceituna», remacha Mireia. Una línea de arbequinas de mesa y aceite ecológicos y una segunda de comercialización de cuatro tipos distintos de miel completan la oferta con la marca propia de la empresa.

Batería de proyectos
El esfuerzo ha merecido su recompensa. Hoy La Masrojana es una referencia a nivel nacional en la elaboración y comercialización de la variedad arbequina. 

Otros optarían por mantener lo logrado, pero no es lo que piensan los hermanos Folch, con una batería de proyectos para los próximos años con el propósito de seguir y seguir creciendo. 

Sus planes de futuro pasan por construir un molino de aceite propio dentro de la planta, comprar fincas de olivas con la idea de cosechar la mitad de su producción, desarrollar la expansión internacional, dinamizar la agrotienda, abrir una tienda online de venta de productos del territorio, obtener nuevas certificaciones de calidad... Querer es poder, que dirían algunos.

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