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Maneras de entrar en la Universidad

Aunque el Bachillerato sigue siendo la principal vía de acceso a los estudios universitarios, otros itinerarios como los Ciclos Formativos de Grado Superior son igualmente válidos

Rafael Servent

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Maneras de entrar en la Universidad

Maneras de entrar en la Universidad

Terminada la ESO, el Bachillerato no es la única forma para llegar a la Universidad, aunque sí la mayoritaria. De las 37.591 personas que accedieron en Catalunya al primer curso de unos estudios universitarios públicos en los años 2017-2018, un 69,2% lo hizo por la vía del Bachillerato y la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Es decir: casi un tercio de quienes entraron en la Universidad lo hicieron por otros caminos.

En el caso de la Universitat Rovira i Virgili (URV), la cifra llega a casi cuatro de cada diez: un 37,3% de los 2.753 nuevos accesos a estudios universitarios del curso 2017-2018 se materializaron por estas otras vías, según datos de la Secretaria d’Universitats i Recerca del Departament d’Empresa i Coneixement.

Vistas las cifras y sus porcentajes, parece haber una sólida oferta de itinerarios alternativos a lo que para no pocos es la única vía conocida para acceder a un título universitario. Afinando los datos, sin embargo, las opciones se limitan bastante más. ¿Qué itinerarios son esos? De forma destacada, los Ciclos Formativos de Grado Superior (CFGS).

Tras el Bachillerato, los Ciclos Formativos de Grado Superior, con 5.159 accesos en Catalunya y 518 en la URV representan, respectivamente, el 13,7% y el 18,8% de los nuevos accesos. Un peso que aumenta si se descuentan todas aquellas preinscripciones universitarias llevadas a cabo por estudiantes que, habiendo accedido ya a la Universidad (por la vía de Bachillerato o CFGS) pero sin superar los 30 créditos en el primer año, deciden cambiar de carrera.

Los ingenieros con trayectoria previa en ciclos formativos son muy valorados

Descontados estos estudiantes que ya habían accedido al sistema universitario (a los que se suman los titulados que se lanzan a añadir una nueva carrera a su curriculum) y desestimados los accesos sin identificar estadísticamente, quedan tres grandes grupos para quienes entran en contacto por primera vez con el mundo universitario: Bachillerato, Ciclos Formativos de Grado Superior y, en tercer lugar, mayores de 25, 40 y 45 años, que en conjunto sumaron 31.780 nuevos estudiantes en el sistema universitario público catalán y 2.293 en la Universitat Rovira i Virgili (URV).

Dos de cada diez

Así pues, de entre todas las personas que accedieron por primera vez en su vida a la Universidad en el curso 2017-2018, un 81,8% (el 75,2% en la URV) lo hizo por la vía de Bachillerato más PAU, mientras que un 16,23% (22,59% en la URV) accedió a través de Ciclos Formativos de Grado Superior y un 1,9% (2,18% en la URV) por vías de acceso específicas para mayores de 25, 40 y 45 años.

Es decir, apenas dos nuevos estudiantes universitarios de cada diez proceden de Ciclos Formativos de Grado Superior, mientras el resto viene del Bachillerato. Eso sí: los titulados universitarios que accedieron a sus estudios a través de ciclos formativos tendrán un buen activo cuando salgan al mercado laboral, en especial en aquellas carreras con aplicación directa en procesos de producción industrial.

«Para carreras de tipo industrial, los ciclos formativos son una vía de éxito seguro» (Angel Miguel, Institut Pere Martell)

Alfred Arias, team coach y coordinador del Mòdul de Persones del MBA de la Universitat Rovira i Virgili (URV), con una larga trayectoria en los Recursos Humanos en el polo petroquímico de Tarragona, alienta a «fomentar la FP Dual para luego hacer la carrera universitaria».
«Si comparas el ingeniero químico que accedió a la Universidad a través de la FP Dual -explica- con otro que vino del Bachillerato, el primero es infinitamente mejor, porque ha conocido lo que es una planta».

Del mismo parecer es Enric Roda, director de Recursos Humanos de Industrias Teixidó, empresa con sede en Riudecols y dedicada a la fabricación de piezas industriales de precisión: «El fomento del acceso a las carreras universitarias desde la FP debería ser algo básico en las empresas, porque generas un puesto de trabajo de calidad y subes el nivel de la empresa».

Dos de cada diez nuevos estudiantes universitarios proceden de Ciclos Formativos, mientras que el resto lo hace a través de Bachillerato

A igual titulación, el bagaje profesionalizador es mucho más alto entre quienes cursaron un itinerario de ciclos formativos que entre los estudiantes de Bachillerato. Una carencia que los másters universitarios están tratando de compensar con planes de estudios muy orientados a la empresa.

Sobre esto, Ferran Mañé, adjunto para la Ocupabilidad de la URV, matiza que, si bien puede ser cierta esta percepción por parte de muchas empresas, hay que tener en cuenta que «la persona que emprende esta vía [universitaria a través de ciclos formativos] ya lleva cierta experiencia laboral, una edad superior y, en consecuencia, un grado de madurez tanto personal como laboral, debido a la experiencia previa, que el empresario puede valorar».

Un 22,59% de las personas que accedieron en 2017 por primera vez a la Universidad en la URV lo hizo a través de Ciclos Formativos de Grado Superior

Pero añade: «El éxito académico [en la Universidad] de aquellos que vienen de la FP suele ser peor», precisamente porque el mayor peso de los conocimientos prácticos juega en este caso en su contra cuando se trata de afrontar contenidos muy académicos. Así que, «en aquellos casos en que se sacan la carrera -prosigue Mañé-, seguramente nos encontramos con un individuo con unas cualidades muy buenas, lo que le convierte en un perfil muy interesante para la empresa; es un perfil interesante en la medida en la que acabe la carrera». 

El gran desconocido

Angel Miguel, director del Institut Pere Martell -uno de los referentes en Catalunya de la FP Dual-, corrobora que las titulaciones universitarias por la vía de los ciclos formativos «es un itinerario de mucho éxito», porque los estudiantes que acceden a la Universidad con un Ciclo Formativo de Grado Superior «las competencias  de Bachillerato ya las tienen, pero además llevan 350 horas de prácticas de media en la empresa obligatoriamente», lo que hace que «un titulado universitario del ámbito industrial que por ejemplo tenga una ingeniería, con este perfil las empresas se lo quiten de las manos, porque tiene un potencial impresionante».

«Si hablas con los padres, no tienen ni idea de que sus hijos pueden hacer una ingeniería a través de la FP» (Enric Roda, Industrias Teixidó)

¿Por qué entonces, en el mejor de los casos, dos de cada diez nuevos universitarios han seguido este itinerario? En muchos casos, por desconocimiento. Quienes en cuarto de la ESO tienen en mente una carrera universitaria, optan casi sin excepciones por el Bachillerato. En la mayoría de los casos, guiados por sus familias.

Sobre esta última cuestión, Enric Roda, de Industrias Teixidó, defiende que «hay que explicar a los chicos y chicas de cuarto de la ESO que se puede hacer una ingeniería desde la FP, no solo a través del Bachillerato; pero si hablas con los padres de esos itinerarios, no tienen ni idea de que existen, por eso la orientación se tiene que hacer desde la ESO, no solo en el Bachillerato».

Los profesionales reclaman que la orientación empiece antes de cuarto de la ESO

«Esto, evidentemente -coincide Angel Miguel, del Institut Pere Martell-, se tiene que explicar a los alumnos, a los orientadores... pero sobre todo hay que contárselo a las familias, que sepan que para carreras de tipo industrial, los ciclos de grado superior son una vía de éxito seguro, porque las empresas lo necesitan y lo saben. Y si han hecho una FP Dual, ni te explico, porque habrán hecho mil horas de prácticas».

En opinión de Angel Miguel, los estudiantes que acceden a la Universidad procedentes de ciclos formativos suelen tener «muchas más competencias transversales, trabajo en equipo, autonomía, práctica de la profesión... en general, muchas más competencias y experiencia que el que te viene de Bachillerato». Aunque aclara que ese ‘plus’ se da básicamente en carreras con aplicaciones industriales.

Pero este profesional de la educación va más allá: «La orientación profesionalizadora tendría que empezar en Primaria, no se puede dejar para cuarto de la ESO». Visitas a fábricas, conocimiento directo de perfiles profesionales... las vías para explorar son múltiples y requieren de la implicación de todos. «Se tiene que ir más abajo -añade Enric Roda, de Industrias Teixidó-, porque la orientación para el desempleo con 20 años, en muchos casos es la gestión del fracaso».

  • Bachillerato y PAU: Tras obtener el título de Bachillerato, es necesario hacer la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). La combinación entre la nota de esta prueba y el expediente académico de Bachillerato dará la nota final para acceder a según qué carreras, en función de la nota de corte que tengan ese año.
  • Ciclos Formativos: Una titulación de Ciclo Formativo de Grado Superior (CFGS) da acceso directo a la Universidad en las mismas condiciones que el Bachillerato con PAU. La nota media del expediente académico de CFGS es la que sirve para optar a las carreras universitarias. Aunque no deben hacer la fase general de la PAU, los graduados de CFGS sí pueden presentarse a la fase específica de la PAU para mejorar su nota, igual que hacen los titulados de Bachillerato.

¿Es el desconocimiento el único motivo por el que, a diferencia de otros sistemas educativos como el alemán o el vasco, la Formación Profesional tenga tan poco peso en las trayectorias académicas de quienes acceden por primera vez a la Universidad? Máxime cuando, según relata Angel Miguel, del Institut Pere Martell, «un 30% de quienes terminan un ciclo formativo de grado superior continúan estudiando después».

Un 30% de los graduados en Ciclos Formativos de Grado Superior sigue estudiando después de obtener su titulación

Desde luego, no todo se limita a falta de conocimiento, aunque sea una parte sustancial: «Es un tema relacionado -atribuye Angel Miguel- con el desprestigio que ha tenido siempre la FP, un asunto de cultura social, donde optar por la FP en lugar del Bachillerato ha sido visto como un fracaso como padres».

Algo que, con trabajo, «se está arreglando, porque la FP es una opción de presente y este mensaje va calando», añade. «La percepción va cambiando -concluye-, sobre todo porque las empresas necesitan a esta gente, en especial en áreas donde hay escasez de vocaciones industriales».

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