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Economía Comercio Textil. Emprendedores

Paciencia Harbour: alpargatas viajeras de edición limitada

Tres jóvenes emprendedores de las Terres de l’Ebre venden alpargatas artesanales hechas con telas de todo el mundo

ROSER REGOLF CAZORLA

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Los emprendedores Mercè Adell, Jordi Adell y Roger Pedret,
con algunas de las alpargatas de su marca Paciencia Harbour.FOTO: CEDIDALAS ALPARGATAS SE PRODUCEN ARTESANALMENTE. FOTO: CEDIDA

Los emprendedores Mercè Adell, Jordi Adell y Roger Pedret,
con algunas de las alpargatas de su marca Paciencia Harbour.FOTO: CEDIDALAS ALPARGATAS SE PRODUCEN ARTESANALMENTE. FOTO: CEDIDA

Las alpargatas o espardenyes, aquellos zapatos que usaban nuestros antepasados, y que hace unos años que vuelven a estar de moda. Mercè Adell (1991), Jordi Adell (1996) y Roger Pedret (1990) son tres jóvenes de Amposta y Tortosa que han aprovechado este auge para dar a luz su propia empresa: Paciencia Harbour. «Todos los veranos nos encontrábamos con que había muy poca oferta, o eran muy caras o muy baratas y básicas y, al final, una tarde de diciembre de 2016 pensamos en crearlas nosotros», explica Mercè Adell. «Mis padres tienen una tienda de ropa en Tortosa y mi padre era modisto, entonces el tema del diseño y el gusto de la moda viene un poco por la tradición familiar», sigue Pedret.

Una marca de venta online y de producción ecológica que fabrica alpargatas de edición casi limitada. Y decimos casi porque algunas de estas zapatillas tienen el valor añadido de que están creadas con telas de todo el mundo: «Nos gusta mucho viajar y una de las cosas que nos caracteriza es que en cada viaje que hacemos compramos telas. Entonces las guardamos en casa y cada temporada, siguiendo un poco las modas, sacamos algunas alpargatas fabricadas con estas telas viajeras», afirma Adell. La exclusividad se limita según la parte de la tela trabajada. Mercè Adell explica que «hay partes de la tela que son más oscuras o en las que el estampado cambia».

Cuando se les pregunta por el nombre de la marca, aseguran que les costó llegar hasta la marca actual. «Tuvimos algunos problemas al registrar el nombre. Teníamos muy claro que la empresa debía llamarse Santa Paciencia, pero cuando llegamos al registro de marca estaba bloqueada. Así que volvimos a empezar con el nombre: pensamos nombres de playas, de ciudades… y volvió a salir la palabra paciencia. Al final decidimos llamarnos Puerto Paciencia, pero también existía, y como puerto en inglés es harbour, de ahí nace Paciencia Harbour», explica Mercè Adell.

Dos años, el doble de alpargatas

Los emprendedores afirman que, a pesar de que por el momento cada uno tiene su propio trabajo, la empresa está creciendo poco a poco y empiezan a ver los beneficios.

Actualmente Paciencia Harbour cuenta con una facturación de unos 11.000 euros anuales. Además, en los últimos dos años, la empresa ha duplicado las ventas y la producción, pasando de 250 a 500 alpargatas que fabricaran para la temporada de primavera-verano 2020. Por este mismo motivo los métodos de producción también han cambiado. Cuentan que al principio se encargaban tres costureras de la zona, pero esta temporada ya han encargado la producción a una pequeña fábrica de El Perelló, donde «el proceso sigue siendo artesanal, pero más profesionalizado».

En cuanto a los beneficios, Roger Pedret señala que «nos estamos recuperando de la inversión inicial». A pesar de esto, los jóvenes creen que 2020 va a ser un buen año para la empresa. Y aunque en un futuro sueñan con poder dedicarse al completo, de momento seguirán dedicando algunas de sus noches y fines de semana a este pequeño proyecto.

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