‘La Iglesia no podría hacer parte de su labor sin la asignación en el IRPF’

La Iglesia católica recuerda la necesidad de marcar las dos cruces en la Renta: la de la institución y la de los fines sociales

10 junio 2017 09:59 | Actualizado a 10 junio 2017 10:01
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El ecónomo del Arzobispado de Tarragona, Daniel Sobradillo, asegura que la ayuda de los ciudadanos vía Declaración de la Renta es imprescindible para que la Iglesia pueda cumplir su misión de ayudar a los demás y contribuir a una sociedad mejor.

–¿Cómo se financia la Iglesia?
– Por dos vías principales. Una es la asignación tributaria, es decir, las aportaciones provenientes de todos aquellos, creyentes y no creyentes que marcan la casilla en la Declaración de la renta. Es un gesto que aporta alrededor de un 25% de los ingresos que se reciben. 

–¿Y la otra vía?
– Es la que proviene de las colectas, donaciones, legados y las suscripciones periódicas que los fieles realizan voluntariamente, que son alrededor de un 55%. El resto de entradas provienen de los ingresos por servicios y de patrimonio y que representan alrededor de un 20% del presupuesto.

– ¿El estado aporta fondos al sostenimiento de la Iglesia?
– La Iglesia se financia únicamente de las aportaciones que recibe voluntariamente de todos aquellos que creen en este gran proyecto y por tanto no es cierto que haya una asignación en los presupuestos generales del Estado para sostenerla. 

– ¿Marcar la casilla de la Iglesia supone pagar más?
–Marcar estas casillas no supone pagar más ni que nos devuelvan menos dinero. Se trata de un acto libre, voluntario y corresponsable con el desarrollo de estos fines. Es importantísimo que nos acostumbremos a marcar las dos casillas,  los fines de la Iglesia y otros fines de interés social. 

– Es habitual oír hablar de los privilegios de la Iglesia.
– En 2002 se aprobó la Ley de Mecenazgo, aunque en un principio se pensó para las ONG y otras instituciones sin ánimo de lucro, la Iglesia también se acogió a esta Ley que se aplica por igual a fundaciones (incluidos partidos políticos y sindicatos), las asociaciones de utilidad pública, ONG y otras instituciones (Cruz Roja, ONCE, etc.). Por tanto, la Iglesia católica tiene, a día de hoy, los mismos beneficios fiscales que el resto de entidades.

– ¿También cuando hablamos del IBI?
–A día de hoy no hay privilegios fiscales en materia de IBI a favor de la Iglesia. La Iglesia, como todas las entidades incluidas en la Ley de Mecenazgo, paga el IBI de los inmuebles que estén ligados a actividades económicas no exentas del Impuesto sobre Sociedades.

– ¿Cómo se plantea el sostenimiento en el futuro?
– El sostenimiento de la iglesia corresponde actualmente a todos nosotros, creyentes y no creyentes que confiamos en esta institución, por lo que es y por lo que hace día a día. Más de siete millones de personas así lo reconocen cuando marcan dichas casillas en la declaración de la renta.

– ¿Qué pasaría sin ese apoyo en la declaración de Renta?
– Sin ese apoyo no podríamos mantener nuestra misión y acción que cuenta con 19.000 sacerdotes, 46.000 religiosos, 78.000 voluntarios de Cáritas y  8.100 centros asistenciales y atiende a más de tres millones y medio de personas.

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