La mayor concentración de olivos milenarios en el territorio del Sénia

Al sur del Montsià se han catalogado unos 2.000 olivos milenarios, árboles protegidos des del 3 de junio por la ley de protección

25 junio 2020 14:28 | Actualizado a 26 junio 2020 08:59
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Los olivos milenarios, grandes y frágiles a su vez por el castigo del expolio, conforman en Ulldecona uno de los conjuntos más numerosos de Cataluña. En la zona se han catalogado unos 2.000 ejemplares que tienen entre 1.000 y 2.000 años de antigüedad. Su presencia ha forjado el carácter al paisaje, formado por un mosaico de árboles y de piedra seca, configurando uno de los paisajes más característicos, históricos y emblemáticos del territorio.

Para facilitar las visitas a los olivos más monumentales y a las zonas con mayor número, ayuntamientos y propietarios acordaron hace tiempo dos «museos al aire libre»: en Ulldecona, en el Montsià, y en la Jana, en Castellón, así como diversas «áreas de olivos milenarios» en otros municipios, debidamente señalizadas. 

La partida del Arión es uno de los puntos más recomendados para visitar estos grandes árboles, ya que concentra unos 200. Entre ellos se alza la Farga de l’Arion, con 8 metros de perímetro, catalogada como árbol monumental por la Generalitat de Catalunya.

En el conjunto del territorio del Sénia, formado por municipios catalanes y valencianos, hay más de 5.000 ejemplares catalogados que superan los 3,50 metros de perímetro de tronco a 1,30 metros del suelo, siendo prácticamente todos ellos de la variedad «Farga». Para poder recorrerlos con una ruda, además de algunos caminos señalizados para circular en bicicleta o a pié, también hay museos y centros de interpretación y molinos de aceite en activo, ofreciendo todos ellos visitas guiadas, venta y degustación de aceite de los olivos milenarios, así como una gran variedad de ofertas culinarias.

Ley de protección

El pasado 3 de junio el pleno del Parlament de Catalunya aprobó la ley de protección de los olivos monumentales, una normativa muy demandada en la zona que quiere preservar el patrimonio natural que suponen estos árboles centenarios y milenarios, ya reconocidos como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial por la Organización de las Naciones Unidas por la Agricultura i la Alimentación (FAO).

La normativa prohíbe su extracción, trasplante o obtención de ejemplares arrancados de olivos monumentales, así como el comercio o las transacciones con estos. A pesar que esta era una ley muy exigida, falta también una normativa específica y una dotación presupuestaria para garantizar su protección efectiva.

El primer paso será la elaboración de un censo oficial de olivos monumentales con todos aquellos árboles de más de 3,5 metros de perímetro y 1,3 metros de alto.Se estima que solo en Ulldecona ya hay más de 1.600 ejemplares de estos olivos monumentales.

 

De vía ferrata por las montañas rocosas de Tivissa

En el límite de la Ribera d’Ebre se encuentra Tivissa, un municipio de 1.600 habitantes dónde la aventura se huele nada más llegar. Cuna de los senderos GR, grandes cordilleras y crestas y rocas, es una delicia para los senderistas, corredores y escaladores.

Para descubrir los rincones más impactantes que este territorio esconde, lo más recomendable son las vías ferratas, unos caminos equipados para subir por las paredes de roca con seguridad.

Las vías ferratas de Tivissa hace más de 10 años que están construidas y tienen diferentes grados de dificultad, pensadas para poder iniciarse en esta técnica y para los expertos poder combinar todas las vías y pasar una jornada inolvidable.

Si tuviéramos que escoger un par, las preferidas de los escaladores son la del barranco de la Foig y la del Tormo de la Margalida.
La del barranco de la Foig es una ruta que se puede hacer todo el año, ya que se encuentra en un terreno fresco. Es una vía ferrata fácil, idónea para iniciarse. La ascensión sigue el curso seco de un barranco, un terreno fresco ideal para hacer todo el año. Opcionalmente para los expertos, el descenso se puede hacer con rápel.

Por otro lado, la del Tormo de la Margalida es una vía más aérea, corta pero con opciones para practicar un nivel más elevado. Es una vía ferrata ideal para combinar con la vía del Barranc de la Foig o hacerla al atardecer y disfrutar de una hermosa puesta de sol.

La leyenda de la montaña

El Tormo de la Margalida esconde entre sus rocas una historia de amor, pues cuenta la leyenda que Margarida, hija de familia cristiana, y Ben-Alí, de familia sarracena, eran una pareja de enamorados que mantenían su amor en secreto, hasta que la familia de Margarida se enteró y le prohibió reencontrarse con Ben-Alí.

Sin embargo, la pareja continuaba viéndose, pero un día, cuando las puertas del pueblo estaban cerradas, ni uno ni el otro acudieron a su casa. Al día siguiente, después de buscar durante toda la noche, aparecieron sus cuerpos sin vida atados a un pañuelo de seda.

Y es desde entonces que, según la leyenda, la montaña donde fueron encontrados se denomina el Tormo de la Margarida.

 

Entre los arrozales de L’Ampolla, L’Aldea y Camarles

Las salidas en bicicleta tienen lugar también en el Baix Ebre, territorio de arrozales amenazado como el Delta del Ebro, una de las zonas húmedas más grandes de Europa. 

Con un desnivel imperceptible, esta ruta de unos 30 kilómetros que recorre L’Ampolla, L’Aldea y Camarles se convertirá en una de las favoritas de los amantes del cicloturismo. Saliendo de L’Ampolla y contemplando la bahía del Fangar, en poco tiempo llegareis a la balsa de Les Olles para recorrer luego entre campos de arroz y huerta por lo Goleró, una antigua desembocadura del río Ebro que sirve como desagüe de arrozales.

Con unos siete kilómetros recorridos llegaremos a el puerto de la isla del Mar, dónde empezará a cambiar el paisaje, ya que deberéis girar para recorrer la acequia madre en paralelo, entre una extensión grandiosa de arrozales hasta llegar a la ermita de la Mare de Déu de L’Aldea y atravesarán, más adelante, el pequeño municipio de Camarles.

Cambio de paisaje

En Camarles las vistas volverán a cambiar y podréis disfrutar de las vistas de la torre de Camarles, de origen árabe, y de la de la Grandella, de la época románica.

Una vez volváis a L’Ampolla, el cielo infinito donde se confunde la tierra y el mar volverá a inundar vuestros ojos, cerrando un recorrido para todos los públicos que podréis completar, siempre que no paréis en ningún sitio, en unas tres horas.

Durante el trayecto encontrareis restaurantes y campings para comer y descansar.

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