Carles Pellicer: «Mantener la estabilidad también es un gran proyecto de ciudad»

El alcalde de Reus hizo balance del año, por primera vez junto a Noemí Llauradó y Daniel Rubio. Defendió el traslado del Carrilet, admitió demoras en el Centre Catòlic y pidió reformar Prim y peatonalizar el Raval de Jesús. La bici pública rodará en junio y se empiezan a cerrar contenedores

21 diciembre 2022 22:04 | Actualizado a 22 diciembre 2022 07:00
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Rebatiendo una de las principales críticas con las que ha convivido buena parte de estos 12 años de alcaldía, la de la ausencia de proyectos de envergadura para Reus. Así arrancó el alcalde, Carles Pellicer (Junts per Reus), ayer, su intervención en el tradicional desayuno de Navidad con la prensa, que regresaba con el Castell del Cambrer como escenario después de dos inviernos de Covid.

«Mantener la estabilidad económica también es un gran proyecto de ciudad», afirmó, tras poner el foco en la gestión financiera que ha sido el corazón de sus gobiernos.

Y lo tradujo a cifras: «2022 ha resultado un año de inversiones, el más potente, con 32,26 millones de euros. El Ayuntamiento ha hecho un esfuerzo de 83 millones entre 2019 y 2023, hemos realizado inyecciones extraordinarias para mejorar los servicios a la ciudadanía y la ratio de endeudamiento está por debajo del 70%». «A veces, hablamos de millones con demasiada frivolidad», señaló.

Pellicer, que no concurrirá a las municipales de mayo y despide una trayectoria de tres mandatos, se expresó también a nivel personal. La década larga al frente del consistorio «ha sido una época intensa, con muchas vivencias, en la que he disfrutado mucho pero que también ha tenido momentos difíciles», confesó.

Y recordó las «tres crisis: económica, política y sanitaria», aunque «ahora está llegando la tranquilidad». En un repaso del último año algo más relajado que de costumbre, el alcalde avisó de que «esto no es una despedida, aún me quedan cuatro meses».

Pese a que comparecía habitualmente a esta cita en solitario, Pellicer se acompañó esta vez de sus socios de gobierno Noemí Llauradó (ERC) y Daniel Rubio (Ara Reus), que expusieron pasado, presente y futuro de la movilidad sostenible, la recogida de basuras, la eléctrica municipal o la bici compartida.

En un discurso con carga informativa, Pellicer abordó renuncias, reforzó algún proyecto cuestionado y destacó lo que, a su modo de ver, hace de Reus «una ciudad potente con servicios de primer orden y que brilla sobre el resto».

El Bravium, «pendiente de Roma»

«Alguien puede preguntar ‘¿pero, y las grandes obras?’. Son las que son», volvió a incidir Pellicer. Ubicó la estación de Bellissens en 2025 y confirmó que «la intermodal se llamará Estació Central de Vila-seca-Aeroport de Reus porque su sentido es estar asociada al Aeropuerto», que «debe tener vuelos en invierno y en verano». Y detalló que el complejo urbanístico de La Hispània, puesto en duda por la contaminación del suelo donde debería levantarse «avanza, no hay nada grave, no debe haber alarmismo».

De la transformación del Centre Catòlic en teatro municipal que albergase el Bravium, admitió que «no tenemos nada cerrado, parecía rápido y no lo es» y «está pendiente de Roma». Y sobre la intervención en el Carrilet y el traslado del mercado, el alcalde avanzó que «el jurado está analizando las propuestas» presentadas a concurso y dijo que «ahora hay críticas pero luego se valorará bien».

En cuanto a zonas verdes, destacó el skatepark y el parque de familias, que «irá ligado a otros parques de alrededor y a uno para bicis que haremos con BTT Reus». La reforma de la Bassa Nova «se licitará en breve». A punto de arrancar el replanteamiento de la plaza del Víctor en el contexto de la pacificación del núcleo, Pellicer pidió al próximo gobierno que «haga un estudio de la remodelación de la plaza Prim y la peatonalización del Raval de Jesús».

El alcalde anunció que 2025 será el Any Domènech i Montaner y 2026, el Any Gaudí, más allá del próximo 2023 dedicado a Xavier Amorós.

Precisó que el World Padel Tour «se presentará pronto». Y la piscina cubierta, el CAIF, la tildó de «fracaso, no mío sino de la empresa que no firmó en su momento». Indicó que el siguiente consistorio «se encontrará la posibilidad de construir otro campo de fútbol».

Por su parte, Llauradó centró su turno en la movilidad sostenible, y en «mejorar los espacios públicos» y «priorizar al peatón». Mencionó la bicicleta pública compartida, sistema que progresa tras encallarse en la contratación y que «ya lo tiene todo adjudicado o licitado» para «empezar a circular en junio de 2023 con 250 bicis y 21 estaciones».

La vicealcaldesa lanzó una «apuesta por el vehículo eléctrico, el no contaminante y la bici» y recordó que «ya tenemos la nueva Ordenança de Mobilitat Sostenible».

Llauradó analizó el Pla d’Acció Municipal (PAM), del que «rendiremos cuentas en enero» y que «se vio afectado por la Covid en el ritmo y no tanto en cuanto al grado de cumplimiento, que es aceptable y tirando a bueno». «Próximamente anunciaremos la fecha en la que se emitirán los Bons Reus» y «haremos una nueva edición de Espais Vius», indicó.

En cambio, la estrella del parlamento de Rubio fue Reus Energia, la empresa eléctrica municipal y la primera sociedad que se crea desde la reorganización societaria. La intención es que «el primer trimestre del año se realice la prueba piloto de Mas Carandell, la comunidad energética».

También en el primer trimestre de 2023 se hará otro ensayo «en tres zonas de la ciudad para mirar cómo funcionan los sistemas de cierre de contenedores que hemos ido a ver».

Rubio celebró las «buenas cifras» de recogida selectiva. El concejal subrayó un «incremento de agentes de la Guàrdia Urbana» y la «incorporación de nuevas tecnologías» al cuerpo. «Este ha sido el mandato de los Next Generation», con fondos para múltiples propósitos.

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