Restos arqueológicos ponen en jaque 330 viviendas nuevas previstas en Tarragona

La situación deja el proyecto en un compás de espera, cuando ya se había producido la aprobación inicial del proyecto de urbanización. Son terrenos que engloban la Avinguda Andorra y las carreteras N-240 y A-7

04 noviembre 2023 20:33 | Actualizado a 05 noviembre 2023 10:20
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La Generalitat de Catalunya confirma que la presencia de restos arqueológicos en el ámbito del Pla Parcial Residencial de l’Avinguda d’Andorra (PP-1) «obligará a modificar el proyecto para hacerlo compatible con su preservación». Así lo avanza el organismo autonómico, después que la Comissió Territorial de Patrimoni Cultural solicitó recientemente a los propietarios de los terrenos un informe arqueológico exhaustivo, que complemente el estudio previo, en el que se ponía de manifiesto la presencia de restos romanos.

Patrimoni Cultural es cauteloso y asegura que «se está a la espera de un informe preliminar de resultados y de completar los trabajos de delimitación», antes de determinar las afectaciones que tendrá sobre la urbanización del entorno, junto a la carretera de Valls. Pese a ello, avanza que «la entidad de las estructuras encontradas», así como su «situación» conllevarán cambios en un proyecto que estaba en la etapa final de su tramitación urbanística.

Fuentes consultadas apuntan que durante el periodo romano esta era una zona suburbana, con unas características semirurales. Los restos encontrados dejan entrever lo que podría haber sido un camino pavimentado, así como también se habrían encontrado algunos elementos que hacen pensar que podría haber personas enterradas.

Los expertos consideran que «entraría dentro de la normalidad» de la ciudad. Pese a ello, de momento se trata de informaciones «incipientes» que deberán estudiarse más detenidamente para conocer un espacio con escasa información a nivel arqueológico.

La situación deja el proyecto en un compás de espera, cuando ya se había producido la aprobación inicial del proyecto de urbanización. Y es que, según avanzó hace unos días este rotativo, los restos arqueológicos se encuentran en la parte más alejada de la carretera de Valls, en una zona de masías en las que viven ocupas. De esta forma, hasta que no se haya hecho efectivo su desalojo no podrá procederse a completar estos estudios arqueológicos.

A partir de los nuevos estudios, acabará de determinarse la afectación sobre un plan que afecta a los terrenos entre la Avinguda d’Andorra, la N-240 y la A-7, un ámbito en el que está prevista la construcción de una nueva zona residencial con más de 330 viviendas.

El plan afecta a una zona con una superficie de 62.587 metros cuadrados y debe permitir urbanizar una zona muy transitada, por la que pasan muchas de las personas que a diario realizan el desplazamiento entre el centro de la ciudad y Sant Pere i Sant Pau.

La presencia de restos arqueológicos también está ralentizando la tramitación del Pla d’Actuació Municipal (PMU)-14, delante del Col·legi Sant Pau Apòstol. En este caso, se había entrado toda la documentación para la aprobación inicial, pero esta estará sujeta a los nuevos estudios arqueológicos, ya que habría indicios de las cimentaciones de un acueducto que afecta a las fincas sobre las que se proyectó la nueva vialidad.

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