Pitos a ERC y gritos de «volem unitat!»

Llegar hasta la ONU. La ANC se distancia de los partidos, apuesta por «pasar a la ofensiva» y denunciar la «vulneración de derechos» a las Naciones Unidas

21 julio 2018 07:00 | Actualizado a 21 julio 2018 07:09
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El independentismo cargó ayer contra la guerra abierta que esta semana han protagonizado JxCAT y ERC en el Parlament de Catalunya. En el acto convocado por la tarde frente al centro penitenciario de Mas d’Enric, ciudadanos y entidades soberanistas reclamaron «unidad» a los partidos y castigaron especialmente a Esquerra Republicana por alinearse el miércoles con el PSC para cumplir con la interlocutoria del juez del Tribunal SupremoPablo Llarena– para suspender temporalmente de sus actas de diputados a los políticos presos y al 130º President, Carles Puigdemont

Ante la presencia de destacados cuadros de ERC, como el Vicepresident del Govern, Pere Aragonès; el delegado del Govern en Tarragona, Òscar Peris; y del diputado Lluís Salvadó, los 1.500 asistentes pitaron e interrumpieron en varias ocasiones cuando intervino la portavoz nacional de la formación republicana, Marta Vilalta. Visiblemente sorprendida y nerviosa, Vilalta reivindicó la apuesta de su formación para «luchar por la república» y remarcó la voluntad de «unidad para ganar y lograr el regreso de los presos». 

El marido de Carme Forcadell leyó una carta de la expresidenta del Parlament de Catalunya

Inmediatamente después intervino el Secretari Primer de la Mesa del Parlament, Eusebi Campdepadrós (JxCAT), quien 48 horas antes había acusado al President de la cámara legislativa, Roger Torrent (ERC), de incumplir el acuerdo para dejar al margen de la suspensión a Puigdemont. Lejos de recibir los pitos de Vilalta, Campdepadrós pidió «disculpas» a los asistentes por el encontronazo de esta semana y prometió que «no volverá a pasar», una frase que fue recibida con escepticismo por parte de los asistentes.

Campdepadrós –como Aragonès y Peris– visitó ayer a Carme Forcadell, de quien destacó que «se ha sentido libre al ver todos los lazos que había en la carretera para recibirla». 
Entre las formaciones políticas, Laia Estrada (CUP) reclamó a ERC y JxCAT que deben «dejar de mirar hacia Madrid para pedir las migajas» y les exigió que «no hagan más el ridículo», mientras que Carles Prats (Demòcrates) instó a «olvidarnos de la autonomía y de ampliar la base».  

«¡Deben estar fuera de la UE!»
De manera muy contundente se expresó la presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, quien optó por distanciarse de las formaciones políticas y reclamó que el Govern de la Generalitat «lleve ante las Naciones Unidas la vulneración de derechos políticos que supone» la suspensión temporal de las actas de los diputados encarcelados y de los que están en el extranjero.  

La máxima representante de la entidad soberanista instó al President Quim Torra (JxCAT) y a Roger Torrent (ERC) a «ir a la ofensiva» y les pidió que «en lugar de discutir en el Parlament cómo se aplica el auto de Llarena, vamos a denunciarlo». Asimismo, la presidenta de la Assemblea arremetió contra la justicia española. «No aceptan el sistema judicial alemán ni escocés ni belga. ¡Son ellos los que deben estar fuera de la Unión Europea!», indicó Paluzie, quien reivindicó que «no abandonaremos nuestros objetivos políticos. No nos rendiremos».  

Finalmente, quien se llevó más aplausos fue el marido de Carme Forcadell, Bernat Pegueroles, quien explicó que en Mas d’Enric su esposa no estará en el módulo de respeto que tenía en Madrid, por lo que estará más horas con los otros presos. Después, muy emocionado, leyó una carta escrita por la expresidenta del Parlament de Catalunya

«Gracias por estar aquí siempre. Siento vuestro calor. Estoy contenta de estar en mi país. Estoy serena y tranquila. Esta injusticia de los tribunales nos fortalecerá como ciudadanos. Vuestra dignidad y vuestra firmeza son mi ejemplo. Estoy orgullosa de vosotros. Nos han encarcelado, pero no nos quitarán las ansias de libertad», leyó Pegueroles, tras recordar que Forcadell ya lleva 119 días sin libertad. Los asistentes le aplaudieron durante más de un minuto y volvieron a reclamar «unidad».  

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