Tarragona podrá predecir la calidad del aire ‘calle a calle’

La Generalitat activará un sistema para realizar pronósticos, además de instalar sensores para monitorizar compuestos aún no analizados

03 mayo 2024 16:28 | Actualizado a 04 mayo 2024 07:00
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El nuevo Pla de la qualitat de l’aire, que el ejecutivo catalán debe aprobar en las próximas semanas –todavía no se sabe si antes o después de la cita electoral– tras dos años de tramitación, establece por primera vez una diagnosis y unas medidas aplicables a toda Catalunya.

Este documento es fruto de dos sentencias judiciales –del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya– por incumplimientos en los objetivos de reducción de dióxido de nitrógeno en Barcelona y por no tener un plan a corto plazo contra el ozono troposférico. «Si en 2027 conseguimos tener en marcha todas las iniciativas [más de ochenta] cumpliremos con los objetivos que marca la UE», reconoce la directora general de Qualitat Ambiental i Canvi Climàtic, Mireia Boya.

Uno de los ‘deberes’ que se pone el Govern es el de comunicar mejor los datos. Actualmente, en la demarcación hay 25 puntos que miden la calidad del aire, por los 58 de Barcelona, los once de Girona y los cinco de Lleida. La cantidad de estaciones necesarias viene determinada por la normativa europea en función de factores como las características geográficas, meteorológicas y el número de población.

Este documento es fruto de dos sentencias judiciales por incumplimientos en los objetivos de reducción de dióxido de nitrógeno en Barcelona y por no tener un plan a corto plazo contra el ozono troposférico

En Tarragona, se encuentran en Alcover, Constantí, El Morell, La Canonja, Perafort, Reus, Tarragona –con cinco–, Vila-seca –con dos–, Alcanar –también con dos–, Amposta, Els Guiamets, Flix, Gandesa, La Sénia, L’Ametlla de Mar –con dos– y Vandellòs i L’Hospitalet de l’Infant –con tres–.

Durante este año, el Departament realizará una inversión de tres millones de euros en el Camp, una parte de la cual se destinará a la instalación nuevos puntos en La Pobla de Mafumet y en Vilallonga del Camp.

Este dinero también servirá para que el benceno se estudie en más zonas de Tarragona y para que, por primera vez, la Administración analice en tiempo real el óxido de etileno y el 1-3 butadieno, cancerígenos y peligrosos para la salud en altas concentraciones. «El objetivo es determinar un límite; así, las empresas tendrán una guía y la gente podrá estar más tranquila y segura», comenta la directora general.

Durante este año, el Departament realizará una inversión de tres millones de euros en el Camp, una parte de la cual se destinará a la instalación nuevos puntos en La Pobla de Mafumet y en Vilallonga del Camp

El nuevo documento también prevé implementar en el Camp una hoja de ruta en casos de niveles de contaminación atmosférica que superen la ley. Este plan se licitará en 2024, el equipamiento necesario para su desarrollo se instalará entre este año y el que viene, y la implementación se llevará a cabo en 2025.

En 2027, estará operativo el programa que permitirá pronosticar la calidad del aire: se podrá prever cómo será el aire que se respirará por parcelas, a nivel de calles, un sistema mucho más detallado que los actuales.

Medidas para la industria

El Departament justifica que el Camp de Tarragona se analice singularmente: «Reúne la mayor concentración de industria química del sur de Europa, es un territorio dinámico en el que viven más de 600.000 habitantes y donde la industria coexiste con zonas turísticas y agrícolas».

En esta línea, las empresas deberán cumplir algunas normas si se llega al umbral de información o de alerta de alguno de los principales compuestos contaminantes. En el Camp de Tarragona, se añade también el benceno.

Si se superan los límites, se prohibiría a las empresas la realización de procesos como paradas o puestas en marcha, siempre que no sean imprescindibles

¿Qué normas son? Por ejemplo, se prohibiría a las empresas la realización de procesos como paradas o puestas en marcha, siempre que no sean imprescindibles. Por otra parte, la Direcció General de Canvi Climàtic i Qualitat Ambiental se reserva el derecho de solicitar la detención de la producción puntualmente: «Son medidas consensuadas y que ya existían; las paradas o puestas en marcha son los momentos que más contaminan», aclara Boya.

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