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Consultorios médicos de bolsillo

Periféricos para el móvil que miden la capacidad pulmonar, analizan el colesterol... la telemedicina se alía con los gadgets

Rafael Servent

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El antifaz 'smart' Neuroon monitoriza el sueño y ayuda a recuperar fuerzas con descargas lumínicas. Foto: Neuroon

El antifaz 'smart' Neuroon monitoriza el sueño y ayuda a recuperar fuerzas con descargas lumínicas. Foto: Neuroon

En el año 2015, el número de personas atendidas mediante telemedicina en Kaiser Permanente Northern California (una red sanitaria estadounidense que agrupa a unos 8.000 médicos y a más de 3,4 millones de pacientes) superó por primera vez en su historia a la cifra de visitas presenciales, según datos de la consultora Gartner divulgados esta semana en la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria (ETSE) de la URV por su director de investigación sanitaria, Richard Gibson.

En otras palabras: en la Bahía de San Francisco, cuna de la revolución digital, ya hay más diagnósticos médicos a través de aplicaciones móviles, videoconferencias, conversaciones telefónicas o correos electrónicos seguros que mediante visitas al médico de cabecera de toda la vida. El consultorio médico en casa es una realidad consolidada en algunos lugares, y tarde o temprano también nosotros llegaremos a ello.

Aunque, mucho antes de que en todas las casas haya un kit de diagnóstico rápido en miniatura, conectado con cualquiera de las redes de telemedicina que existen hoy –entre ellas, Doctoralia (www.doctoralia.es), fundada por el tarraconense Frederic Llordachs, que hoy cuenta con más de 87.000 profesionales médicos inscritos y cerca de 77.000 preguntas respondidas–, el consultorio médico está llegando cada vez más a nuestro bolsillo. En concreto, a nuestro smartphone.

Los teléfonos inteligentes son hoy el punto por el que, para decirlo de alguna manera, transita la información generada por un número creciente de gadgets, periféricos y wearables varios diseñados para monitorizarnos, alertarnos, aconsejarnos, analizarnos e incluso actuar en nuestro organismo con el fin de mejorar nuestra salud y bienestar.

La explosión de dispositivos conectados es exponencial, y si antes (en un remoto 2013, cuando los wearables se presentaron por primera vez en sociedad en el Mobile World Congress de Barcelona) apenas había un puñado de fabricantes de pulseras inteligentes en el mercado, hoy la oferta es ya inabarcable.

No se trata sólo de pulseras para runners que te midan las pulsaciones, los kilómetros recorridos o la quema de calorías, sino que podemos encontrar dispositivos conectables al móvil con los que llevar a cabo análisis caseros de colesterol (CardioChek), controles de capacidad pulmonar (Sparo Labs Wing), monitorización del tiempo y la calidad de nuestro sueño (Neuroon), exploraciones auditivas y análisis de niveles de glucosa en sangre (Pts Diagnostics), controles cardíacos (Kardia)... e incluso dispensadores de píldoras programados, como eCAP.

Es más: hay incluso dispositivos (como el Xhale Smart) que permiten, mediante un sensor que toma datos en la boca del paciente, saber el grado de adherencia en el estómago de un medicamento tomado por vía oral. Se acabó dudar sobre si alguien se ha tomado o no la píldora.

Aunque la verdadera batalla hoy no es ya entre dispositivos (cuyo ritmo innovador en el área de la salud no parece tener fin), sino entre los Data Brokers (como Validic) que recopilan en la nube, estandarizan y transmiten a los portales de telemedicina todos esos datos generados por estos dispositivos que van camino de monitorizar cada pequeño detalle de nuestro día a día. ¿Quién gestiona todos esos datos? Ahí está la clave. Y el negocio.

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