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Los cortometrajes son para el verano

Un grupo de jóvenes rueda un corto de terror llamado ‘Pipo’, en el marco de un taller organizado por la Escola de Cinema de Reus 

Cristina Valls

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El payaso de ‘Pipo’, durante la fase de caracterización, el pasado jueves en el Bravium. FOTO: A. González.

El payaso de ‘Pipo’, durante la fase de caracterización, el pasado jueves en el Bravium. FOTO: A. González.

Luz tenue, un payaso pelirrojo y policías con pistola. Estos fueron algunos de los elementos utilizados este pasado jueves por los jóvenes Óscar Llamas, Álvaro Estevez, Pol Sánchez y Anna Torres, alumnos del taller de cine de este verano en la Escola de Cinema de Reus (ECIR). El prometedor grupo consiguió el espacio del Bravium Teatre, lleno de posibilidades para rodar el último corto del curso, Pipo

Para los estudiantes fue un verdadero reto tener que recrear un ambiente tétrico y misterioso. Querían que la pieza audiovisual fuera diferente y se arriesgaron con el género de terror. Todo el proceso de maduración del proyecto, eso sí, tuvo unas fases. Una de las más importantes fue la caracterización, en la que el personaje del payaso jugó una parte vital, puesto que sería el motor de arranque de la historia. 

«¡Silencio!», gritó Anna Torres, la directora del corto. Empezaba la grabación. De hecho, gracias a la complicidad labrada entre los aprendices de cine durante las últimas semanas, se rodaron con bastante facilidad gran parte de los planos durante la mañana del jueves. Adaptaron además muchos apuntes del guion a la realidad con bastante soltura.

Según la alumna Anna Torres, «entre todos los alumnos hemos hecho el guion de Pipo, en el que participan cuatro intérpretes más. Ser directora implica mucha responsabilidad»

Iván Serra, uno de los actores que encarnaba el personaje de un policía, salió del escenario pasadas las 11 horas de la mañana. Le tocaba descanso. Iba ataviado con un chaleco reflectante y llevaba una réplica de una pistola en la mano. Descansaba en la pared, mirando cómo el grupo de intérpretes seguía con el trabajo. Ester Borrull, la profesora que lidera el curso de verano junto a Daniel Villanueva,  le propuso colaborar con el proyecto. 

«Siempre es un privilegio trabajar con jóvenes llenos de ilusión por ponerse detrás de la cámara. Tienen mucha capacidad de sacrificio y los conceptos nuevos los absorben como esponjas. Mi interpretación es la de un policía, que junto a otro compañero llega al teatro para realizar una investigación rutinaria. Luego, todo se complica. En este rodaje, el Bravium Teatre es un personaje más», dijo Iván, sin poder desvelar muchas sorpresas.

Iván, uno de los actores en el corto, es profesor de guión y consideró el Bravium Teatre un como un personaje 

Aparte de echar una mano en calidad de actor, Serra es también profesor en el ECIR. Se encarga de impartir clases de guion cinematográfico. «Algunas veces me sale la vena dogmática y en los descansos aprovecho para dar consejos, aunque en este curso el guion se toca de forma más superficial», acabó Serra. 

Reparto de roles

«En este taller hemos rodado en los diferentes roles. Hice de sonidista, por ejemplo. Aunque, sin duda, lo que más me gusta es dirigir», aseguró convencida Anna Torres en un momento de pausa del rodaje. «Entre todos los alumnos hemos hecho el guion de Pipo, en el que participan cuatro intérpretes más. Ser directora implica mucha responsabilidad. Has de tener en cuenta la opinión de muchas personas y seguir fielmente la idea principal del guion, aunque tengas que adaptar algunas cosas. También tienes que pensar en planos clave, ya que en la fase del montaje lo tienes que tener todo listo. Hay que ir con mucha planificación», añadió. 

El curso de cine de este verano ya alcanzó su cenit. El taller consiste en cuatro semanas de realización de cortos, prácticas de habituación a las cámaras y otros elementos de grabación, planificación, guion y la última práctica es el corto final, al que le dedican más horas y esfuerzo.

Ester Borrull concluyó que «este año estamos muy contentos. Hemos tenido cuatro alumnos y eso nos ha permitido tutorizar a todos y cada uno en un rol más específico y así perfeccionarlo. Una vez acabado el rodaje, lo que haremos será montarlo y los veremos a puerta cerrada. Supondrá otro aprendizaje para ellos verlo acabado». 

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