El Gobierno teme que la Covid-19 cause un estigma similar al de la «gripe española»

En la nueva «geoestrategia sanitaria», España se ha convertido en los últimos días en el foco de las miradas reticentes de buena parte de Europa por sus altas tasas de contagios

MELCHOR SÁIZ PARDO

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Hospital de emergencia levantado durante la gripe española en Camp Funston, Kansas (1918). Foto: NATIONAL MUSEUM  OF HEALTH AND MEDICINE

Hospital de emergencia levantado durante la gripe española en Camp Funston, Kansas (1918). Foto: NATIONAL MUSEUM OF HEALTH AND MEDICINE

En la Moncloa está semana lo han visto claro. En la lucha contra la pandemia hay una batalla contra el virus pero, de manera simultánea, se libran otras muchas escaramuzas entre países. En la guerra contra la Covid, explican en Sanidad, no todos los frentes están en los laboratorios y no todos los soldados visten batas blancas. Desde hace unas semanas hay también una batalla por el relato que se libra a base de estadísticas, cifras, PCR, medias verdades y vetos a otros países.

El 21 de junio, Donald Trump resumió la cuestión con una simpleza infantil pero certera: «Las pruebas (de la Covid) son un arma de doble filo y esta es la parte mala. Cuando haces pruebas a tanta gente, vas a encontrar más casos. Por eso le he dicho a mi gente que, por favor, retrase las pruebas».

Desde luego, nunca pensaron en el departamento que dirige Salvador Illa que un día iban a terminar dándole la razón al presidente norteamericano en algo. Y es que en el Gobierno y en el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) que dirge Fernando Simón ya temen que el coronavirus se convierta en una suerte de nueva gripe española, la pandemia que entre 1918 y 1920 mató a más de 40 millones de personas.

Aquella gripe, cuyo origen estuvo en Estados Unidos, se llevó sin embargo el calificativo de española porque en la Primera Guerra Mundial la censura en los países combatientes impidió que los estados más castigados hicieran públicas las cifras reales de la pandemia. España, neutral en aquel conflicto, sí que informó de sus 300.000 fallecidos y cerca de ocho millones de infectados, ganándose la paternidad inmerecida de la enfermedad.

Según Sanidad, en la guerra contra la Covid no todos los frentes están en los laboratorios

La situación actual, afirman en el CCAES, comienza a guardar ciertos paralelismos con lo ocurrido hace un siglo. España, en la nueva «geoestrategia sanitaria», se ha convertido en los últimos días en el foco de las miradas reticentes de buena parte de Europa por sus altas tasas de contagios. En Sanidad no niegan sus propias cifras, lo que sostienen es que buen parte de esta escalada en número de positivos se debe al gran esfuerzo de «detección precoz» de casos que otras naciones no están haciendo en igual medida.

Ni Illa ni Simón en sus comparecencias de esta semana lo han dicho así de claro porque el Gobierno no quiere abrir un nuevo frente diplomático acusando a socios de hacer pocas pruebas o no ser tan trasparentes con los datos. Pero las insinuaciones de ambos responsables se han venido repitiendo en los últimos días desde que se conoció la decisión del Reino Unido, Bélgica, Países Bajos o Alemania de establecer vetos, recomendaciones, restricciones o cuarentenas al turismo en España.

Pero sea como fuere, las cifras están ahí y julio ha sido un mes nefasto para la pandemia, según los números desnudos que en Sanidad animan a analizar en consonancia con otras estadísticas. Los 614 brotes declarados hasta el jueves han destrozado en cinco semanas los indicadores, hasta el punto de situar a España a la cola de Europa en todos los parámetros y como uno de los países con peores datos de todo el planeta.

Las tablas de Sanidad son tozudas. Los contagios detectados se han multiplicado por cuatro durante julio. Los nuevos positivos han pasado de los 9.842 en todo junio a 39.251 durante el pasado mes, ya sea por esa mayor capacidad de detección que arguye el Gobierno, ya sea fruto de que los nuevos focos se han disparado durante estos 40 días desde la llegada de la ‘nueva normalidad’.

En solo un mes, España ha pasado a una media de 328 nuevos casos a una media de 1.266. Y con perspectiva negativa porque Sanidad notificó el viernes 1.525 contagios con fecha de diagnóstico en las últimas 24 horas aunque sumó a sus tablas consolidadas muchos más casos en un solo día, 3.092.

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