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El coche aparca en el Mobile

Fabricantes de automóviles, industria auxiliar de automoción y operadores de telefonía se apuntan al vehículo conectado y autónomo

Rafael Servent

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El vehículo conectado y autónomo ha tomado el Mobile World Congress.

El vehículo conectado y autónomo ha tomado el Mobile World Congress.

Coches por todos lados. Esta edición del Mobile World Congress será (también) la del coche conectado. Mercedes Benz, Ford, Seat, BMW, Audi, Peugeot, Jaguar... son algunas de las marcas que han aparcado un coche (o varios) en medio del Mobile. Coches conectados, pero también concept cars que adelantan en unos pocos años un panorama dominado por los vehículos autónomos. Operadoras de telefonía y proveedores de componentes se han apuntado también a lucir coches en sus stands. Nadie se quiere perder la gran revolución digital del sector del automóvil.

Vehículos sensorizados, capaces de comunicarse con otros vehículos y también con infraestructuras como semáforos, señales de tráfico digitales o plazas de aparcamiento para coches eléctricos dotadas de un sistema de recarga sin hilos. Hay una carrera por proveer la tecnología, y surgen las alianzas más insospechadas. ¿Qué hace en el Mobile World Congress una empresa catalana como Ficosa, que se dedica a fabricar retrovisores (es el líder mundial), de la mano de Panasonic, la multinacional japonesa que empezó sus días fabricando altavoces? Adaptarse y aprovechar la oportunidad.

Pocos retrovisores más va a vender Ficosa cuando el coche autónomo (que se conduce solo, o que más bien conduce una Inteligencia Artificial, el gran tema que impregna este congreso) empiece a rodar. Consciente de ello, hace un tiempo que esta empresa auxiliar de automoción de Viladecavalls decidió poner en marcha la unidad de negocio de Comunicaciones Avanzadas, para diseñar y suministrar soluciones para vehículos conectados. Hoy, además de retrovisores (que están sustituyendo ya por cámaras y sensores), proveen a los fabricantes de coches unos kits de comunicación –integrados con una antena– que recaban datos del vehículo, los mandan a la nube y vuelven de nuevo ‘a tierra’.

Usan tecnología 3G, 4G y 4G avanzada, y entre sus aplicaciones (que ya están hoy en el mercado, en coches como el Smart) están detectar averías, pedir cita con el taller mecánico o refrigerar remotamente el vehículo mediante una aplicación móvil, para que esté a la temperatura adecuada cuando accedamos a él. Pero eso es solo el principio.

El futuro inmediato del vehículo conectado pasa por la conducción autónoma. El primer paso son los automóviles capaces de detectar, por ejemplo, que están circulando en dirección contraria y avisando al conductor despistado, pero también al resto de vehículos que vienen de frente y que se encontrarán con el problema. Luego llega, directamente, reemplazar a ese usuario-conductor por una inteligencia artificial a los mandos del vehículo.

Aquí entra en juego Panasonic. La empresa japonesa que empezó fabricando altavoces y la empresa catalana que empezó fabricando retrovisores han arrancado ya con algunas pruebas piloto de coches autónomos en los EEUU. Y lo han hecho adelantando sin problemas a gigantes como Intel.

Pendientes del 5G

El 5G es otro de los grandes temas en este Mobile World Congress. Todos cuentan que, cuando llegue al mercado de aquí a dos o tres años (multiplicando por diez la velocidad de transmisión del 4G), el coche autónomo será una realidad. Intel se quiere apuntar el tanto, y en Barcelona exhibe estos días su flamante antena integrada con tecnología 5G, montada en un BMW que se parecerá mucho a los coches autónomos que esta marca podría empezar a sacar al mercado hacia el año 2020. Ni Ficosa ni Panasonic se han esperado. Con tecnología Wifi (y con el poco glamouroso nombre de 802.11P), la comunicación vehículo a vehículo (la base para el coche autónomo) ya se está dando.

La carrera es acelerada, porque la meta está próxima. Al menos, la primera etapa del rally. El gobierno de los EEUU ha marcado el objetivo de que en 2020, el 20% del parque de vehículos en ese país sea autónomo. Europa, como en otras ocasiones, no lo tiene claro, pero seguirá a rebufo de lo que hagan los estadounidenses.

Todos se están moviendo, y el cambio de mentalidad afecta desde el primero hasta el último, porque la revolución que se avecina es demasiado grande. Mercedes Benz está invirtiendo en empresas de car sharing (compartir coches, sí; compartir un Mercedes, sí), mientras Ford habla de Autolivery (Autonomous Delivery), es decir vehículos autónomos que se dedican a hacer la compra de casa. La cosa es no bajar marcha.

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