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El feliz cumpleaños del sello tarraconense Madmua Records

El sello, que vende sus discos en tres continentes, celebra el sábado su primer aniversario con una fiesta en la Sala Zero

J.F Losilla Eixarch

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El feliz cumpleaños del sello tarraconense Madmua Records

El feliz cumpleaños del sello tarraconense Madmua Records

Lo que comenzó con la tímida reedición del disco que en 1972 lanzó una desconocida banda de Reus, se ha transformado un año después en un admirado sello discográfico que agota sus referencias y que las despacha en varios continentes. Madmua Records, un proyecto nacido en Tarragona y desarrollado a caballo con Zaragoza y Madrid, soplará el próximo sábado las velas de su primer aniversario con una fiesta que tendrá lugar en la sala Zero y en la que desfilarán algunas de sus más brillantes apuestas.

Doce meses han bastado para confeccionar un rico catálogo que ha despertado un inusitado interés. Como prueba, cada una de las referencias se ha agotado antes de que llegaran las copias de la fábrica de la República Checa donde se elaboran. Su último título, Atardecer, apenas duró 24 horas desde que fue anunciado el pasado 10 de enero. Una muestra del interés que ha generado entre los coleccionistas de todo el planeta.

Su filosofía consiste en rescatar del arcón del olvido canciones que merecieron mejor suerte en la España de los 60 y los 70. Porque el talento y la inspiración a menudo quedan sepultados. Dotarlas de una segunda vida y reivindicarlas es un gozoso acto de justicia. Cada una de las reediciones, avaladas y mimadas por los intérpretes originales, supone una pedrada contra la amnesia y una apasionada declaración de amor a la música de unos pioneros que rompieron los esquemas en un país aletargado.

«En mi opinión, el secreto del éxito es que, además de la gran calidad de las canciones, cada disco es muy especial y está muy cuidado en todos los aspectos, desde el sonido hasta el libreto que acompaña al vinilo. Se nota que está hecho con el máximo cariño por apasionados de la música. Y ese alma es un plus que la gente aprecia y sabe reconocer. Las pocas copias que llegan a mi tienda suelen volar literalmente. Y es un orgullo que eso ocurra con algo pensado y hecho en Tarragona», explica Diego Vidal, propietario de Shiva Music, la tienda que desde 2002 ofrece sus golosinas sonoras en Còs del Bou y que apoya con especial esmero a las bandas tarraconenses.

El primer grito de Madmua Records lo lanzó Prou Matic, una formación reusense que en 1972 hizo historia sin pretenderlo con un flexi asombroso, que nada en el garage y en el protopunk en la cara A y en un sugerente e inocente pop en la cara B. Un secreto cada vez peor guardado (y prácticamente inencontrable en su formato original) que merecía esta revisita. Las 350 unidades a la venta partieron en dirección a Japón, Estados Unidos, Alemania o Italia. Y en apenas un año ya han cuatriplicado su cotización original (10 euros).

La segunda piedra la puso Juan Muro, quien por cierto estará presente en la velada en la sala Zero. Hay discos, como este single editado originariamente en 1974, que son tan irrebatiblemente bellos que no precisan de promoción. Ni las palabras ni las imágenes alcanzan a reflejar la grandeza de esas canciones. Para los versados en el underground nacional, es uno de esos santos griales (casi) inencontrables. Para aquellos que han tenido el placer de descubrirlo ahora, se han topado con dos canciones exuberantes y militantes en la Primera División del soul internacional. Las 450 copias disponibles fueron devoradas.

Los Brujos, un cuarteto que entre 1967 y 1970 sembró Mallorca de un garage beat tan contagioso como radiante, protagonizaron la tercera referencia con un EP de una maqueta que permanecía inédita y que grabaron en 1967 para enviarla como tarjeta de presentación a sellos de la Península. Hubiera sido imperdonable que estas canciones quedaran en el olvido. La respuesta volvió a ser fenomenal y los 400 discos se reservaron en menos de dos semanas.

Los Amis, una banda donostiarra de exquisito estilo, contribuyó a este ‘in crescendo’ con la obra maestra que crearon en 1970, consistente en dos canciones mayúsculas que habitan por derecho propio en las estancias más soleadas del pop nacional. Un pequeño gran milagro a cargo de cinco estudiantes de la antigua facultad de Estudios Universitarios y Técnicos de Guipúzcoa (EUTG), en San Sebastián. De nuevo, las 400 copias se adjudicaron con premura.

El repóker lo completa el mencionado Atardecer, un grupo de Vicálvaro (Madrid) que en 1974 firmó un cautivador disco con una portada icónica, y con una monstruosa canción titulada ‘Escúchame’, que es un demoledor himno de largo alcance. Encontrar una copia de este single editado originariamente por el sello Fase es una hazaña de éxito improbable. Un motivo más que suficiente para rescatar del olvido esta joya sobre la que se posaba un inquietante halo de misterio y de desconocimiento que Madmua ha desterrado.

Como guinda, en diciembre afloró el subsello Discos Madmua, consagrado a bandas contemporáneas. Los valencianos Maronda, exquisitos orfebres del pop, abrieron fuego y serán los protagonistas del cartel de la fiesta en la Zero.

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