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El sector turístico de la Costa Daurada tiembla por el desplome del rublo

Los hoteleros y los patronatos de turismo aseguran que la próxima temporada puedeser 'un desastre' si persisten la inestabilidad política de Rusia y la depreciación de su moneda
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Dos turistas rusos alquilando un coche en un establecimiento de renting, en el que incluso la dependienta es de nacionalidad rusa. Estos visitantes son muy importantes para los comercios de la Costa Daurada. Foto: LLUÍS MILIÁN

Dos turistas rusos alquilando un coche en un establecimiento de renting, en el que incluso la dependienta es de nacionalidad rusa. Estos visitantes son muy importantes para los comercios de la Costa Daurada. Foto: LLUÍS MILIÁN

Rusia está a casi 4.000 kilómetros de la Costa Daurada. Muy lejos. Pero sus problemas económicos son seguidos desde aquí con máxima preocupación. Lo que sucede en Moscú afecta al bolsillo de Salou, La Pineda, Cambrils, Tarragona o Reus. La nueva devaluación del rublo puede significar un descenso alarmante de visitantes rusos en 2015. Sería un duro varapalo pues se trata de un turista con un alto poder adquisitivo, que gasta unos 200 euros diarios durante sus vacaciones. En 2014, su presencia en la costa tarraconense ya ha descendido entre un 15 y un 20% por la depreciación de su moneda y la crisis de Crimea (Ucrania).

«Estamos preocupados. Desgraciadamente, lo que está sucediendo ahora en Rusia nos va a afectar: en 2015 tendremos menos turistas rusos, aunque aún es pronto para hacer una previsión y saber en qué porcentaje van a bajar. Puede ser un 10, un 20, un 50%... No lo sabemos», afirma Benet Presas, presidente del Patronat Municipal de Turime de Salou.

Eduard Farriol, presidente de la Associació Hotelera Salou-Cambrils-La Pineda, sí se atreve a aventurar una cifra: «Si la devaluación del rublo y la inestabilidad política de Rusia persisten, el turismo ruso puede caer un 50% en 2015. La temporada podría ser un desastre, nefasta». «Ya lo estamos notando porque apenas estamos cerrando reservas. Otros años por estas fechas había más actividad», añade.

El touroperador Globalia, uno de los más importantes de España en este segmento, también confirma «un estancamiento» y un descenso «pequeño» de sus reservas. Igual que la agencia receptiva NT Incoming, que pronostica una posible caída de este mercado del 25% el próximo año.

«Está claro que en 2015 el mercado ruso irá a la baja. A la devaluación del rublo se le ha sumado la inestabilidad y la tensión política de Rusia, la caída del precio del petróleo y las sanciones de la comunidad internacional. Es un nuevo escenario que no nos beneficia», apunta Octavi Bono, gerente del Patronat de Turisme de la Diputació de Tarragona, que recuerda que en 2008 Rusia vivió una situación similar.

La Costa Daurada tendrá que competir, además, con otros destinos más baratos, como Turquía –inmerso en otra devaluación de su moneda–. «Si los rusos pierden poder adquisitivo buscarán otros lugares de vacaciones que les sean más económicos», dice el presidente de los hoteleros.

En esta línea, Benet Presas augura que el turismo ruso se bajará el próximo año del podio de los más importantes de la Costa Daurada: «En 2014 fue el tercero en número de visitantes por detrás del español y el británico, pero en 2015 seguramente le sobrepasará también el francés». Aún así, señala que «debemos seguir apostando por el mercado ruso, no podemos tirar la toalla. Tenemos el ejemplo del turismo británico, que en las últimas décadas ha pasado momentos más dramáticos y siempre se ha recuperado».

Un plan B

Por si acaso, el sector turístico tiene un plan para compensar la caída de visitantes de Rusia: tratará de adentrarse aún más en nuevos mercados, como las repúblicas exsoviéticas de Kazajstán y Azerbaiyán, y en otros ya consolidados, como el español, el francés, el británico o el holandés. «Sólo un incremento de estos, sobre todo del español, nos puede ayudar a amortiguar la caída. Pero la política independentista de la Generalitat nos está perjudicando», subraya Farriol.

«No nos queda otra opción que intensificar nuestros esfuerzos en esos mercados, que siempre han sido importantes y nunca hemos descuidado», añade Bono. El primer paso ya está dado: «En San Sebastián, Manchester o Tolouse ya conocen Salou y la Costa Daurada. No hace falta que piquemos piedra, simplemente tenemos que trabajar para que vengan más turistas de allí», concluye Presas.

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