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Lo que sea por destacar

El 4YFN, el evento paralelo alternativo al Mobile World Congress, dedicado a las startups tecnológicas, se ha hecho mayor... y masivo. Sacar la cabeza entre la multitud cuesta cada vez más

Rafael Servent

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Alex Sutra, con su disfraz de Transformer en el 4YFN, el evento para emprendedores del Mobile. Foto: DT

Alex Sutra, con su disfraz de Transformer en el 4YFN, el evento para emprendedores del Mobile. Foto: DT

Alex Sutra saca una tarjeta de empresa de entre el fajo que tiene metido en el calcetín. Enfundado en unas mallas rojas y con un exoesqueleto de cartón en forma de camión rojo, los calcetines son el único lugar que tiene a mano. En un calcetín, las tarjetas de empresa. En el otro, el móvil. En la tarjeta de Alex (así se presenta) pone Alexandre Sutra, EMEA Event Manager de BeMyApp.

Es una más entre las centenares de startups tecnológicas que hoy apuran las últimas horas del 4YFN (Four Years From Now), el evento paralelo al Mobile World Congress enfocado a los empendedores de este sector. Hoy es día de finalistas y de jurados. Algunas de estas startups se han pasado desde el lunes haciendo presentaciones ante inversores, socios, medios y quien sea que logren que les escuche, con el único propósito de destacar y llevarse el gato al agua.

Mientras los finalistas de diversos concursos de emprendimiento relatan con toda la pasión que son capaces de ponerle lo disruptivo que es su modelo de negocio, ante jurados que les hacen preguntas al más puro estilo talent show (llámenle Operación Triunfo, llámenle American Idol o British Got Talent), otros, como Alex Sutra, sacan sus últimas tarjetas del calcetín y aletean los brazos para exhibir las puertas de cartón de su disfraz de camión, en el último intento por hacerse ver.

Cuenta Alex Sutra que no va vestido de camión. Va de Transformer. Porque su empresa está en transformación (como los vehículos que mutan en robot en esa serie de animación que después pasó al cine) y quiere convertirse en un poderoso robot.

Lo que diga Alex. Alguien que se pasa todo un congreso con unas mallas rojas y un disfraz de camión merece un respeto. Y si en la tarjeta pone EMEA (es decir, Middle East, Europe and Africa) y oficinas en París y San Francisco, pues eso. Otros, más modositos, entregan a la desesperada carísimos trípticos al paso de la gente (quemando todo lo que queda, porque no van a volver con las cajas de trípticos a casa), que invariablemente terminan en el gran montón de trípticos desechados de cada final de pasillo.

En los escenarios, en plena exhibición de talento ante los jurados, cualquier arma es buena. Dani Sánchez, un madrileño con aspecto de hipster canónico (su barba larga, su pelo con raya al lado, sus pantalones pitillo y su americana apretada) suelta al terminar su presentación: «¡Recuerden al chico de la barba!». Dani acaba de presentar un proyecto que se llama Influencity, y que asegura que tiene la fórmula para monetizar a los ‘Influencers’, porque «todo el mundo es un influencer». Aquí, esto es así.

Pero los emprendedores no son los únicos que han venido a pescar en este 4yFN. Tras la irrupción hace ya algunas ediciones de la banca tradicional (Banc Sabadell es un fijo, con su programa BStartUp) y algunas marcas de coches (han ido relevándose, y la del momento es Seat), ahora son las escuelas de negocios las que han desembarcado con toda su artillería.

La acción más clara y espectacular ha sido la de Esade. Durante tres días, ha trasladado parte de sus aulas hasta el recinto del 4YFN. Clases, talleres, coloquios. Genís Roca, fundador de la consultora tecnológica Roca Salvatella (y una de nuestras estrellas locales en esto de la transformación digital) es el penúltimo invitado que pasará por el aula de Esade. De reojo, los responsables de comunicación de esta escuela de negocios echan miradas a la juerga que tiene montada la competencia (en este caso, el Instituto de Empresa) con un concurso de emprendedores en el espacio de Nestlé (otros que se han puesto las pilas en esto de la transformación digital y que este año han venido a lucir ‘operación bikini’).

El evento paralelo al Mobile que un día fue alternativo ha crecido y se ha hecho mainstream. Lo cual no tiene porqué ser malo.

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