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Más de 23.000 tarraconenses parados no perciben ingresos

La tasa de cobertura del empleo crece en la provincia, aunque el 34% de los desempleados no tienen ya prestaciones
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En la cola del paro el progreso de algunos indicadores macroeconómicos suena a chiste. «¿La recuperación?. El que tenga trabajo igual la nota, pero el que no... La cosa sigue estando jodida», se resigna Rafael Hinojosa, vecino de Sant Pere i Sant Pau de 40 años, 14 de ellos dedicados a la construcción. Ahora lleva año y medio en el paro. «Cobro los 426 euros. Tengo hipoteca, un hijo de 11 años... Si no fuera por el sueldo de mi mujer...», claudica este alicatador y soldador.

Roberto Otero (23 años) es otro rostro de la cruda realidad del desempleo. Es uno de los más de 23.000 tarraconenses que no cobran ninguna prestación. «Llevo desde el verano pasado sin trabajar y tampoco cobro nada. Tengo un hijo y mi mujer trabaja a media jornada. Cuesta mucho salir adelante», admite, recelando por supuesto de que haya la luz al final del túnel: «No veo futuro. Las cosas cada vez están peor».

De las 68.327 personas que estaban en paro en la provincia a finales de noviembre, sólo unas 45.100 cobraban algún tipo de prestación. Se trata de una cobertura que no pasa del 66% –queda, por lo tanto, un 34% sin cobrar nada– y que, en la provincia, ha ido variando. Sí que tuvo lugar un aumento en últimos meses: de los 39.500 beneficiarios de mayo a los 45.100 registrados en noviembre, siempre según los datos del Ministerio de Empleo.

 

Mejora en los últimos meses

A mitad del año pasado, el dato era aún más desolador: en abril había 28.981 parados sin ningún ingreso, del total de 70.482 desempleados tarraconenses. Es decir, sólo 41.501 personas eran beneficiarias de laguna prestación, un porcentaje de un 58,8% del que se infería que alrededor del 42% –esto es, cuatro de cada diez–, se habían quedado sin ningún ingreso por su condición de ciudadanos sin trabajo. A nivel global, durante 2014 también descendió esa cobertura del sistema de protección del desempleo. A finales de noviembre era en España del 57,88 %, lo que implicaba un descenso de 3,55 puntos básicos respecto al mismo mes de 2013, cuando la cobertura llegó al 61,43 % de los parados.

También cayó el gasto en prestaciones. Según los datos del Gobierno en noviembre del año pasado –último dato disponible hasta el momento–, el desembolso en prestaciones para parados ascendió a 1.928,5 millones de euros, 373.000 euros menos que en noviembre de 2013, lo que supone un retroceso del 18,1 %.

 

Economía sumergida

Es la otra cara del descenso del desempleo, aunque en la sufrida cola del paro de la oficina de Sant Antoni Maria Claret, en Tarragona, surgen otras problemáticas del mercado laboral. La temporalidad, la precariedad y la economía sumergida son aún lastres inevitables de la supuesta recuperación económica. «Suerte de algunas chapuzas que vamos haciendo», admite un parado.

Yasí, una constante en los testimonios. «Estoy estudiando pero voy a empezar a trabajar porque hace falta en casa. Mi padre está en el paro. Lleva dos años sin pagar la hipoteca al banco y ya nos ha llegado la notificación de la ejecución. Debemos 80.000 euros. Mi padre trabaja en alguna cosa esporádicamente pero sin cotizar, cobrando en negro», reconoce un joven a las puertas de la oficina tarraconense.

Para contrarrestar la falta de ingresos, una nueva ayuda estatal sale ahora al rescate: los 426 euros para parados de larga duración con cargas familiares que hayan agotado todas sus prestaciones por desempleo. El Gobierno calcula que más de 400.000 personas podrán beneficiarse, 15.000 de ellas en Catalunya, según los cálculos del Servei d’Ocupació.

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