Con dos cajones

Cada uno llegamos a la vida con un ADN, y a partir de ahí vamos sumando en función de las experiencias que vamos teniendo
 

ESTHER NEILA

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ESTHER NEILA, Máster en Psicología de la Actividad Física y el Deporte

ESTHER NEILA, Máster en Psicología de la Actividad Física y el Deporte

Sí sí, con dos cajones.  Seguro que infinidad de veces habéis escuchado la expresión, «esto es de cajón»,  si bien creo que hace unos años servía bastante a menudo… hoy siento que no.

Porque parece ser que los cajones cada vez son más y variados, y situaciones en las que antes se apelaba al sentido común, se va diluyendo a la par que ampliando en el tiempo.

Porque consideramos que lo que es de cajón, es algo que no tiene discusión, es obvio. Y ahí se queda…  Lo damos por supuesto,  y como el que gana en el escondite dice, «por mí y por todos», así damos por supuestas tantas cosas. Que lo que sirve para mí, sirve para todos. Que lo que yo veo clarísimo así lo han de ver los demás. 

Y como les digo a los niños en el colegio… así no funciona la vida. No va de que esperes algo que tú harías porque das por supuesto que va a ser así. O como venimos con algo de serie que hemos recibido en la educación de nuestra casa, pensemos que la respuesta de las otras personas será parecida. Porque cada uno llegamos a la vida con un ADN, y a partir de ahí vamos sumando en función de las experiencias que vamos teniendo. Aprendemos con la vida, y damos respuestas según lo que vamos viviendo.

Hay cosas en las que es sencillo y todos estaremos de acuerdo, si salgo a la calle sin paraguas y está lloviendo… es de cajón que me voy a mojar. Pero en el día a día ¿creéis que  todos pensamos utilizando el mismo cajón?

Y el problema para mí es que un día creímos o nos hicieron creer que el sentido común andaba guardado en un cajón, un cajón único enorme con la misma llave para todos. De ahí surgen conflictos, malestares y situaciones desagradables. 

Parece claro que el sentido común, está pasando baches en su existencia, y que lo que es de cajón en una casa, no lo es en otra, así que deberíamos traspasar en herencia dos llaves a la vez. 

La llave que abre el cajón con el sentido común que has recibido y que irás modificando a medida que vayas sumando experiencias en tu vida, y la llave mágica del poder de las palabras. Las que dices y las que escuchas, las que escribes y las que lees. Las que te pueden salvar de cometer el error de pensar que la persona que tienes enfrente va a abrir el cajón que tú esperas que abra. Las que te ayudan a explicar qué te pasa, cuando esperas la respuesta salida del cajón universal, o del de tus creencias personales y justo se abre el cajón de las creencias y las experiencias de la otra persona.

La llave del cajón sea el que sea en tu casa la tienes seguro. La buena noticia es que la otra llave tan sólo tienes que querer que exista para poderla conseguir. 

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