Opinión Punto de vista

El bolígrafo que traeré a Tarragona

Los independentistas no han invertido en Tarragona y el Govern ha actuado como si Catalunya no existiera al sur del Llobregat. Tenemos que volver a poner Tarragona en el mapa de las inversiones del Govern de la Generalitat

Rubén Viñuales

Whatsapp
Rubén Viñuales. Foto: DT

Rubén Viñuales. Foto: DT

Unos días después de abandonar la Generalitat acatando la sentencia judicial que lo inhabilitaba como president el señor Quim Torra entregó «solemnemente» la pancarta que puso en su día en el balcón del Palau al Museu d’Història de Catalunya (no, no, amigos y amigas, no es broma, no). Lo mismo hizo el señor Artur Mas en el 2014. Entregar a un museo de historia el bolígrafo con el que firmó la convocatoria del simulacro de referéndum que organizó ese año. No tenemos constancia, sin embargo, que hayan entregado a los museos de etnografía o de antropología arqueológica, o de historia de la astucia, los bolígrafos con los que los independentistas aprobaron los presupuestos que recortaron 1.525 millones de euros a la sanidad pública catalana. Deben permanecer en un cajón de algún despacho de Barcelona o siguen olvidados en algún bolsillo interior de alguna americana. En fin…

Se me pregunta estos días en entrevistas que es lo que me ha llevado a sumar en las filas del PSC y del proyecto del cambio que lidera y encarna Salvador Illa. Y no se me ocurre nada más ilustrativo que hablar del bolígrafo que traeré a Tarragona. Sí, del bolígrafo. Ya avanzo que no traeré pancartas, ni símbolos, ni banderas, ni prometeré «planes secretos», ni mentiré, ni jugaré a la confrontación, ni a los insultos, ni a las descalificaciones. Si quieres algo de esto (de lo que hemos tenido en Catalunya durante los últimos diez años) no es necesario que sigas leyendo.

Me dirijo a todos aquellos de vosotros y vosotras que compartáis con nosotros que ha llegado la hora del cambio en Catalunya. ¿Y qué es el cambio? El cambio es recuperar una Catalunya de todos, en la que un catalán no le diga a otro catalán «tu no ets català» tan solo porque no piensa como él (ya me entendéis). La Catalunya inclusiva, generosa, orgullosa de su diversidad y líder en innovación, progreso y bienestar social en el conjunto de España y en el marco de Europa.

Ya nos hemos cansado de que nos señalen con el dedo y nos acusen de botiflers (es decir, de traidores) aquellos que dicen querer mucho a Catalunya pero que la han dividido por la mitad y que solo saben insultar y difamar. Son los mismos que consideran que las instituciones de autogobierno son suyas, que los medios de comunicación públicos han de estar al servicio del Procés, incluso que las calles son suyas. ¡Menuda exhibición de intolerancia!, las calles –ágora por antonomasia y sinónimo de espacio común- son solo de una parte… ¿Ah sí? Pues no, amigos y amigas, las calles, como los medios de comunicación públicos, como el Parlament y la Generalitat son de todos, de todo el pueblo de Catalunya. Nadie puede apropiarse de las calles ni de las instituciones que son de todos y de todas.

Después de diez años de gobiernos independentistas podemos, por fin, pasar página y recuperar esta Catalunya de la que nos sentíamos, con razón, tan orgullosos. En este contexto, no ir a votar o confiar en opciones minoritarias que tan solo optan a quedar cuartas, quintas o sextas no es una opción.

Si ERC y los incondicionales del señor Puigdemont vuelven a sumar que a nadie le quede la menor duda de que volverán a repartirse el poder y seguiremos teniendo un mal Govern que se pasará el día escribiendo cartas al presidente de Kosovo o proponiendo «democratitzar l’espai», como hacía el señor Torra.

Y aquí tengo que volver a hablar del bolígrafo que traeré a Tarragona. Los independentistas no han invertido en Tarragona y el Govern ha actuado como si Catalunya no existiera al sur del Llobregat. Tenemos que volver a poner Tarragona en el mapa de las inversiones del Govern de la Generalitat. Lejos de que «Espanya ens roba» como nos venden cada día, la Generalitat dispone de un presupuesto superior a los 46.000 millones de euros y digo yo que todos podemos afirmar que alguna cosita se puede hacer con este, nada despreciable, presupuesto anual.

Por tanto, ya os anuncio que cuando los socialistas gobernemos y Salvador Illa sea el president de la Generalitat traeré a Tarragona el bolígrafo con el que aprobemos las inversiones de ampliación, mejora y modernización que hace años necesita el Hospital Joan XXIII de Tarragona, las prestaciones por dependencia a la que tienen derecho más de 20.000 tarraconenses que han seguido esperando mientras el señor Aragonés dormía el sueño de los justos, o las nuevas inversiones de la llei de barris que beneficien a nuestra ciudad, por poner solo algunos ejemplos. Ha llegado el momento de reaccionar y reconectarnos con el progreso. Con tu voto, con tu apoyo el 14-F, es posible. Que no te engañen, cada día somos más. ¡Súmate al cambio que representa Salvador Illa! Nos dejaremos la piel, podéis estar seguros.

¡Ah! Y el bolígrafo con el que recortaron las inversiones en la sanidad pública si lo encuentro lo tiraré a la basura, allí donde nunca se pueda volver a recuperar.

Número 2 del PSC al Parlament per Tarragona. 

Temas

Comentarios

Lea También