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Opinion EDITORIAL

El diálogo pierde, perdemos todos

Los independentistas van decididos al enfrentamiento, con cárcel incluida según Puigdemont, y el Gobierno central no busca otra solución que la judicial. Lamentable

 

Diari de Tarragona

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Manifestacionos enfrentadas ante el cuartel de la Guardia Civil en Barcelona. EFE

Manifestacionos enfrentadas ante el cuartel de la Guardia Civil en Barcelona. EFE

En la cuenta atrás hacia el 1 de octubre la tensión crece en todos los ámbitos: políticos, jurídicos y ahora también callejeros. Ayer, en una sola jornada, vivimos la suspensión cautelar por parte del Tribunal Constitucional de la reforma del reglamento del Parlament que debía permitir la tramitación exprés de las leyes de desconexión, la inscripción por parte de Junts pel Sí y la CUP de la ley para convocar, organizar y celebrar el referéndum y, finalmente, una doble manifestación enfrentada entre independentistas y unionistas ante al cuartel de la Guardia Civil, con los Mossos d’Esquadra en medio para evitar que la cosa pasara a mayores. Por si no fueran suficientes ingredientes de tensión, unas declaraciones del president Puigdemont a la agencia Bloomberg, en las que afirma que está dispuesto a ir a la cárcel por el proceso independentista, colocaron la guinda a una situación que aparece ya absolutamente fuera de control. Todo indica que de ahora en adelante, hasta el mismo 1 de octubre, asistiremos a una constante pugna que no augura nada positivo. Los independentistas no cejarán en la táctica de amparar el referéndum y la desconexión en un marco legal. La nueva argucia podría consistir en utilizar el artículo 81.3 del Reglamento vigente del Parlament, que no ha sido impugnado y que permitiría, con la aprobación de la mayoría absoluta de la Cámara (que poseen Junts pel Sí y la CUP), la tramitación exprés pretendida. Cualquier táctica, no obstante, se muestra estéril ante la decisión del Estado de impedir a toda costa cualquier iniciativa que pretenda dar forma legal al proceso independentista. No es una respuesta inocua la del Estado. En estos momentos ya son 22 altos cargos los que están inmersos en procesos judiciales a causa del procés. Cada día se añade más leña al fuego y se aleja cualquier posibilidad de buscar una vía de diálogo. Junts pel Sí y la CUP van decididos al conflicto (con cárcel incluida según Puigdemont). Y el Gobierno central no piensa en otra solución que la judicial. El escenario no puede ser más descorazonador.

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