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¿El fin de la crisis'

Decir que la crisis ya es historia constituye una precipitación, una irresponsabilidad y una falta de respeto y sensibilidad
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Con una diligencia poco comprensible, el Gobierno ha anunciado el fin de la crisis. Ésta sería ya «historia pasada», según aseguró Rajoy el pasado jueves a un grupo de empresarios. Ciertamente, si crisis se identifica con recesión económica, puede decirse que hemos superado lo peor de la coyuntura, que estamos creciendo a tasas apreciables y que todo indica que hemos dejado atrás la fase descendente del ciclo económico. Pero no hay que olvidar las voces que advierten del grave riesgo de recaída si empeora el estancamiento de la economía europea. Máxime cuando España sigue siendo uno de lospaíses más endeudados del mundo, con una deuda pública y privada que representa tres veces el PIB. Pero más allá de las cifras macroeconómicas, es una falta de sensibilidad y de respeto a los menos favorecidos echar las campanas al vuelo cuando todavía hay casi cinco millones de personas en paro -de los que cerca del 50% no tiene ingreso alguno-. Y manifiesta una precipitación irresponsable ante las grandes dificultades que siguen afrontando empresas y empresarios, y ante los trabajadores que continúan viéndose afectados por expedientes de regulación de empleo –ayer mismo informábamos de los 62 despidos en una de las grandes industrias de la demarcación–. Y no digamos hacia la generación de jóvenes que cada día tienen que elegir entre la falta de expectativas o la emigración. La hora de congratularse aún queda lejos.

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