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Opinion EDITORIAL

En un hospital, la imagen también cuenta

El Joan XXIII no puede ofrecer la imagen de desidia que significa descubrir material de desecho en un pasillo

 

Diari de Tarragona

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Camas inservibles abandonadas en un pasillo del hospital Joan XXIII.

Camas inservibles abandonadas en un pasillo del hospital Joan XXIII.

El Hospital Joan XXIII de Tarragona presenta en alguno de sus pasillos y rincones la acumulación de material sanitario de desecho sin que nadie tome las medidas necesarias para quitarlo de en medio y reciclarlo. No estamos hablando de pequeño instrumental ni de objetos insignificantes. Nos referimos a moblaje de volumen como camas hospitalarias y aparatos sanitarios de bulto. Su presencia representa un estorbo para el tránsito normal del personal sanitario y también proyecta una pésima imagen del funcionamiento del hospital. Se da por supuesto que esta incidencia no afecta en absoluta a la calidad asistencial. Sin embargo, es innegable que las personas sacamos fácilmente deducciones a partir de evidencias a primera vista. La imagen de camas destartaladas en medio de un pasillo no ayuda a transmitir seguridad a los pacientes que transiten por los aledaños del rincón de trastos. La principal alarma por parte del personal sanitario viene dada por el hecho de que la situación lleva seis meses denunciándose a la dirección del centro y, lejos de vislumbrarse una solución, el cúmulo de bártulos inservibles sigue creciendo sin ningún control. El verano completa la intranquilidad de los profesionales. En este país la inactividad se adueña de la cosa pública a los primeros síntomas de la canícula.  
Como suele ser habitual, la dirección del centro ha declinado dar ninguna explicación al desbarajuste. Fuentes conocedoras de la problemática que sufre nuestro hospital universitario de referencia achacan el desconcierto a la falta de espacio para almacenar el material desechado a la espera de cumplir los protocolos de inventario. Las prioridades médicas no contemplan quitar de en medio un chisme inservible, pero sí que lo exigen las normas de urbanidad. Tarragona no se merece un hospital que parece recién bombardeado. El delegado del Govern en Tarragona, Òscar Peris, declaró hace unos días al Diari que «en un año habrá grúas en el  nuevo Joan XXIII». Para aliviar la espera podrían ir retirando los incordios de en medio.

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