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Opinion EDITORIAL

La difícil senda del diálogo

Zapatero se muestra partidario del indulto a los doce juzgados del procés, lo que presupone que habrá condena

 

Diari de Tarragona

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Rodríguez Zapatero entrevistado por Jordi Basté en RAC1.

Rodríguez Zapatero entrevistado por Jordi Basté en RAC1.

Que habrá condena a los líderes del procés juzgados en el Tribunal Supremo y que las penas no serán menores se da por seguro en todos los ámbitos, tanto judiciales como políticos. Sólo queda la duda de la figura que finalmente el tribunal decidirá aplicar, la única circunstancia que puede variar los años de condena. Descartado, pues, que los doce juzgados puedan volver a casa una vez dictada la sentencia, el debate de futuro se centra en la conveniencia o no de aplicar el indulto, facultad que está en manos del Gobierno. En este sentido, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, en declaraciones a RAC 1, se mostró ayer partidario de liberar de las presumibles penas a los procesados «si lo piden». En opinión del anterior jefe del Ejecutivo español, una condenada dura a los líderes independentistas repetiría el error que en su día cometieron el PP y el Tribunal Constitucional al echar para atrás buena parte de la reforma del Estatut de Catalunya que habían aprobado el Parlament y las Cortes y que los ciudadanos habían refrendado previamente en referéndum. Zapatero sitúa en este punto el origen del descontento en Catalunya que ha dado alas al independentismo y que desembocó en el procés. 
El expresidente no ve otra solución que el diálogo y la negociación para dar una salida al problema. Una salida que sólo podrá encontrarse en el terreno de la política. Sin embargo, también sitúa sus líneas rojas. Por ejemplo, Zapatero no es partidario de un referéndum, «que tampoco fue una solución en Escocia y en el Quebec», pero ve posible una revisión de la financiación autonómica que pueda contemplar fórmulas como el concierto vasco. Antes de poder emprender cualquiera de los caminos que permitan iniciar un diálogo conciliador será preciso restañar las heridas que ha abierto el procés. Y no será fácil. Habrá sentencia y de considerarse el indulto tampoco obtendrá los consensos que requiere la conciliación. En este clima de enfrentamiento la gobernación seguirá siendo muy difícil, tanto en Catalunya como en España.

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