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«Me equivoqué. Y pago»

En unos tiempos en los que resulta tan fácil perder la fe en la clase política considero de justicia destacar esas ocasiones en las que algún político asume sus errores y paga las consecuencias

ÁLEX SALDAÑA

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«Me equivoqué. Y pago»

«Me equivoqué. Y pago»

En unos tiempos en los que resulta tan fácil perder la fe en la clase política, en gran medida porque el comportamiento de muchos de sus miembros no invita a otra cosa, considero de justicia destacar esas ocasiones en las que algún político asume sus errores y paga las consecuencias. Es lo que ha sucedido con el alcalde de Cádiz, José María González, que se dirigió voluntariamente a la Policía Local para abonar la multa por su «descuido»: estar con otras seis personas en una mesa de un bar, excediendo en una el límite permitido por las restricciones establecidas para afrontar la pandemia del coronavirus.

El propio alcalde lo explicó en sus redes sociales: «Fue un descuido de sólo unos minutos, llegó una visita, se sentó a nuestro lado y no nos percatamos de que éramos uno más de lo permitido hasta unos diez minutos después, que enmendamos el error. Pero no hay excusa. Me equivoqué, me disculpo y asumo todas las consecuencias. Primero, porque no es justo que cargue con la responsabilidad y el pago el propietario del bar. Él había preparado las mesas para un máximo de seis, hizo lo correcto. Y segundo porque, aunque un descuido lo pueda tener cualquiera, los representantes públicos debemos tener una conducta ejemplar siempre. En cada minuto. No ha sido así. Por tanto, pago la infracción. Sin privilegio alguno».

Claro que esto no es lo común; es mucho más habitual que traten de ocultar sus ‘errores’ y que, cuando ya resulta imposible taparlos, arremetan contra otros o se sientan víctimas de no sé qué conspiración judeomasónica. Por eso es noticia el alcalde de Cádiz. Porque no estamos acostumbrados a este tipo de gestos. Y eso es un síntoma de que no vamos bien.

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