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Sacudida en la Unión Europea

La victoria del Brexit es una mala noticia paraGran Bretaña y para Europa, pero puede ser el revulsivo que necesita la Unión

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Gran Bretaña ha decidido, por un holgado margen de votos, abandonar la Unión Europea. Por primera vez, un país miembro toma la decisión de irse del club y abre la mayor crisis desde que el proyecto europeo echó a andar, en su concepción moderna, con los Tratados de Roma. No será, sin embargo, sólo una crisis de la Unión. El ‘no’ de los británicos abre un rosario de crisis en cadena que afectarán de forma esencial a la propia Gran Bretaña. De entrada, Escocia e Irlanda del Norte, las dos naciones en las que ha ganado la permanencia en Europa, vuelven a abrir el melón de su independencia de Londres y de la reunificación de los dos Irlandas. Paralelamente, los partidos de corte xenófobo de otros países como Francia se han apresurado a apelar el ejemplo británico para enarbolar la bandera de la ruptura de la Unión para volver al principio de protección de fronteras ante la ‘amenaza’ de las avalanchas migratorias. En el aspecto económico, los mercados financieros se han visto convulsionados con pérdidas inmediatas, mientras la zozobra se ha adueñado de las grandes empresas con intereses en las islas (Iberia, Banco de Santander y Sabadell por citar algunos ejemplos). La victoria del Brexit es una mala noticia para Gran Bretaña y para Europa, pero puede actuar de revulsivo para que se resuelvan de una vez todas las cuestiones que la Unión no ha sabido acometer. No queda otra opción: avanzar unidos o retroceder a las cavernas.

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