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Sinaia, el ‘barco de la vida’ para miles de republicanos

Lecciones de la historia. Desde el inicio de la Guerra Civil Española y hasta principios de la década de los cuarenta, México acogió a unos 25.000 refugiados. Los primeros llegaron hace ahora 80 años.

Gustau Alegret

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Gustau Alegret

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Se cumplen ochenta años de la llegada a México del Sinaia, el primer barco que transportó refugiados que huían de la Guerra Civil Española buscando un futuro mejor. 

A las cinco de la tarde del 13 de junio de 1937, el llamado ‘buque de la vida’ atracó en el puerto de Veracruz con 1.599 personas a bordo. Fueron los primeros migrantes españoles que se beneficiaron de la política de asilo del entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río. 

Según la periodista mexicana Sonia Cárdenas, en una crónica conmemorativa de hace unos años, «el Sinaia medía 112 metros de longitud y pesaba 12.000 toneladas; viajaba a una velocidad de catorce nudos y se planeó para transportar a 132 pasajeros en cabina y 522 en la zona de tercera clase, aunque cuando llevó refugiados españoles cargó hasta 1.599 personas en un solo viaje», un trayecto de casi tres semanas en condiciones de incertidumbre y hacinamiento físico. 

El Sinaia partió del puerto de Sète –entre Montpellier y Narbona, en Francia– el 23 de mayo «con 307 familias compuestas por 953 varones, 393 mujeres y el resto, niños menores de quince años», según Cárdenas, abriendo camino a otros que llegarían después. Casi un mes después, «también arribó al puerto de Veracruz el vapor Ipanema con 998 exiliados a bordo»; y unos días después, «el Mexique, con 2.200 más». 

Cárdenas del Río sintió que era su deber abrirles las puertas a los perseguidos por el fascismo

Desde el inicio de la Guerra Civil Española y hasta principios de la década de los cuarenta, México acogió a unos 25.000 refugiados. La política del gobierno cardenista sintonizaba con la causa republicana y los derrotados de la Guerra Civil. Cárdenas del Río se consideraba heredero y continuador de la revolución mexicana y sintió que era su deber abrirles las puertas a los perseguidos por el fascismo. 

El debate interno

Esa llegada masiva provocó un profundo debate en México que quedó documentado en la prensa de la época. El Nacional –periódico oficialista– describió a los refugiados republicanos como los representantes de «un espíritu que tiene raíces libertaras, de gobierno popular en las antiguas comunidades castellanas, que supo humillar a reyes frente a fueros ciudadanos», según otra crónica conmemorativa de El País. 

Por contra, «los diarios independientes de mayor circulación [de México], como Excélsior y El Universal, plataformas de los sectores más escorados a la derecha de la sociedad mexicana, retrataban a los recién llegados como unos agitadores y unos intelectuales con propósitos de envenenar el ambiente político». 

En ese juego de narrativas y descripción de la realidad, se criticó la generosa apertura de fronteras y se reclamó refugiados con habilidades y formación. Solo un pequeño porcentaje de esos exiliados tenían estudios universitarios que eran tratados como intelectuales, aunque incluso esa educación fue utilizada para criticar a Cárdenas: «Se difundieron acusaciones de contratación de esos inmigrantes en universidades u hospitales con condiciones más ventajosas que las de los nacionales», recuerda el cronista de El País. 

Esa generosidad no solo salvó vidas y ofreció un futuro a quienes huían de la guerra; también benefició al país que los acogía 

Pero todas esa críticas no amedrentaron al presidente Lázaro Cárdenas, quien defendió su política de acogida de refugiados republicanos explicando los beneficios que tenía para México, tanto de quienes llegaban con formación académica como de los que no la tenían. Esa generosidad no solo salvó vidas y ofreció un futuro a quienes huían de la violencia, la guerra y la persecución; también benefició al país que los acogía cuyo gobierno no se dejó intimidar por las críticas internas sino que defendió con contundencia su decisión. 

Lecciones de la historia que hoy bien vale recordar. 

Periodista. Director de noticias en Estados Unidos de NTN24.

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