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Tarragona 2017, el valor de la unidad

La unidad a la que apeló el Rey ha de ser la clave para conseguir que los Juegos Mediterráneos sean todo un éxito
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Trabajando unidos se pueden conseguir grandes logros». La frase del Rey Felipe VI durante su discurso en el acto de constitución del Comité de Honor de los XVIII Juegos Mediterráneos resume el espíritu que ha de permitir el éxito de este evento que ayer vivió en Tarragona es espaldarazo real. La puesta en escena, sobria y con puntualidad británica, tenía como objetivo poner en valor el reto que Tarragona tiene para el 2017. Las dificultades de los últimos años, a causa de la crisis económica, depositaron sobre la cita olímpica un halo de incredulidad y escepticismo. El solemne acto institucional de ayer, presidido por la máxima autoridad del Estado, debe desterrar definitivamente los malos augurios de los Juegos Mediterráneos. La unidad a la que apeló el Rey ha de ser la clave para conseguir que Tarragona 2017 sea todo un éxito. El tiempo no admite ahora ni dudas ni demoras. Todas las instituciones, las empresas colaboradoras, los voluntarios y la ciudadanía en general deben asumir como propio el proyecto de los Juegos con el convencimiento de que serán beneficiosos para Tarragona y todas las localidades que también son sede, para Catalunya y para el conjunto del Estado. Tarragona es la tercera ciudad española que acoge los Juegos Mediterráneos, después de Barcelona y de Almería. Es un acontecimiento histórico con una enorme carga de posibilidades. No dejemos que el sempiterno espíritu escéptico nos invada nuevamente.

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