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Tres autores en espera de memorias. Los amigos Galdós, Yxart y Oller no se reencuentran

Un año para aprovechar. Los actos del centenario de la muerte de Pérez Galdós podrían realzarse si se divulga más la relación con sus amigos intelectuales de Tarragona y Valls

JOAQUIM ROGLAN

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El centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1834 - Madrid, 1920) hace que este año sea considerado galdosiano debido a los muchos actos culturales y literarios que se celebran en Madrid y en Canarias. Por ahora, sin embargo, no constan eventos conmemorativos en Barcelona, Girona, Tarragona ni Reus, a pesar de sus estancias en Catalunya, ni de la intensa relación literaria y amistosa que mantuvo con escritores como Josep Yxart (Tarragona, 1852-1895) y Narcís Oller (Valls, 1846- Barcelona, 1930). Candidato al Premio Nobel boicoteado políticamente por sus colegas matritenses, Galdós conocía muy bien Barcelona. También Girona, a la que dedicó Gerona, el más aterrador de sus Episodios Nacionales. Y visitó Reus. La influencia mutua en su obra con la del vallense Oller y el tarraconense Yxart llena muchas páginas de estudios literarios especializados. Pero no parece que en Catalunya haya interés en divulgar la relación con la cultura catalana de uno de los escritores más influyentes de la Europa literaria del siglo XIX e inicios del XX.

La correspondencia entre amigos refleja la complicidad de tres liberales, librepensadores y progresistas

Tampoco parece que se aproveche la ocasión de que Galdós pasó por aquí para dar más relevancia a Yxart y a Oller o a las buenas relaciones entre escritores en castellano y escritores en catalán. Cuando falleció Yxart, Galdós escribió una carta a Oller en la que le decía: «la pérdida de aquel grande ingenio, de aquel generoso, incomparable amigo, del crítico extraordinario, y escritor como pocos, me tiene inconsolable. Barcelona ha perdido un hijo ilustre, y España uno de sus más grandes talentos». Yxart había hecho duras críticas a una obra teatral de Galdós, y poco antes de su muerte le había escrito una carta en la que definía Tarragona como una capital de provincia «fósil, burocrática y levítica. Mucho campaneo melancólico, mucha paz, y mucha majestad tristona de caserón de gran señor en ruinas».

La correspondencia entre amigos refleja la complicidad de tres liberales, librepensadores y progresistas. Son de una sinceridad y honestidad intelectual y crítica insobornables, que les ganó enemigos para siempre. Le pasó a Oller en Valls. Y a Ixart en Tarragona. Luego, Galdós fue el símbolo republicano de resistencia durante el sitio a Madrid de las tropas franquistas, cuando se repartían gratis ejemplares de su Gerona entre la tropa y la población para mantener la moral y la cultura. Por el contrario, parte de la crítica catalana actual ha optado por cebarse en una carta que escribió al autor de La febre d’or, en la cual le aconsejaba: «Es tontísimo que usted escriba en catalán. Ya se irán ustedes curando de la manía del catalanismo y de la Renaixensa. Y si es preciso, por motivos que no alcanzo, que el catalán viva como lengua literaria, deje usted a los poetas que se encarguen de esto. La novela debe escribirse en el lenguaje que pueda ser entendido por mayor número de gente. Los poetas que escriben para sí mismos, déjelos usted con su manía, y véngase con nosotros».

Los escritos son de una sinceridad y honestidad intelectual y crítica insobornables, que les ganó enemigos para siempre

Oller le contestó: «No amigo Galdós, no es exclusivismo, ni provincialismo, ni separatismo, ni otro ogro cualquiera de los terminados en ismo lo que me hace escribir en catalán. Es algo muy superior, mucho más invencible que el pueril afán de mostrar al orbe mis preferencias por Cataluña que no niego, pero que podría tener del mismo modo y aun alardear de ellas escribiendo en romance. Escribo la novela en catalán porque vivo en Cataluña, copio costumbres y paisajes catalanes y catalanes son los tipos que retrato, en catalán los oigo producirse cada día, a todas horas, como usted sabe que hablamos aquí. No puede usted imaginar efecto más falso y ridículo del que me causaría á mi hacerlos dialogar en otra lengua, ni puedo ponderarle tampoco la dificultad con que tropezaría para hallar en paleta castellana cuando pinto, los colores que me son familiares de la catalana».

Madrid siempre honra a su hijo adoptivo favorito con rutas culturales por los sitios donde vivió y escribió. La Societat Narcís Oller hace lo mismo en Valls. Pero ninguna noticia sobre algo parecido en memoria de Yxart en Tarragona. Y nada anunciado respecto a Galdós en su «inmortal Girona», que solamente le dedica incultura e ingratitud.

* Periodista. Con raíces familiares en la Terra Alta, Joaquim Roglan fue corresponsal en Ràdio Reus y cofundador de Informes-Ebre. Profesor universitario, ha trabajado en los principales medios de comunicación de Cataluña y ha escrito veinte libros. Vive retirado en L’Empordanet.

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