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Opinion EL VORAVIU

Un año después sin ninguna solución

La filtración de unos comentarios sobre el procés intercambiados por jueces ha añadido más leña al fuego.

 

Diari de Tarragona

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El president de la Generalitat, Quim Torra. EFE

El president de la Generalitat, Quim Torra. EFE

Un año después de los hechos ante la Conselleria de Economia i Hisenda de la Generalitat que desencadenaron toda la serie de actuaciones judiciales contra el procés independentista no podemos afirmar que la crisis política en Catalunya esté en vías de solución. La llegada del PSOE a La Moncloa ha rebajado la tensión, pero siguen sin vislumbrarse iniciativas políticas concretas que alienten la esperanza a una salida al conflicto. El aniversario que miles de personas significaron anoche concentrándose en el mismo lugar de los hechos ha coincidido además con la publicación de mensajes que han cruzado diversos jueces y en los que expresan en tono cargado de tintas su animadversión contra el procés. Todo ello no ha hecho más que sumar tensión por ambas partes. Las acusaciones de instrucción partidista para forzar la prisión de los dirigentes de la ANC y Òmnium Cultural, que siguen en prisión preventiva por los hechos de la referida Conselleria, han recogido un aval inesperado con la filtración de los encendidos comentarios judiciales liberados a la sombra de filtraciones que el aparato judicial deberá revisar. Evidentemente se hace difícil esperar un proceso inocuo gestionado por alguien de parte que además lo expresa de manera tan poco prudente. La suma de despropósitos añade dificultad a la única vía que puede devolver Catalunya a la normalidad democrática, que no es otra que la vía política. Sin embargo, seguimos sin ver la luz un año después. Los intentos desde algunos sectores del independentismo, especialmente de ERC, para situar el proyecto en términos realistas topan con la decidida intención del sector duro, gobernado a distancia por Carles Puigdemont, de alimentar el conflicto con el deseo de generar situaciones que saquen los colores a la imperfecta democracia española con ayuda de los jueces europeos, que no de sus respectivos Estados. Este bucle augura, un año después de estallar la crisis, un largo tiempo añadido de despropósitos, dolor y enormes pérdidas de todo tipo para Catalunya y España.

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