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Vencer a la diabetes

La infancia es clave para establecer las bases que nos ayuden a vivir saludablemente

Agurtzane Mujika

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El 7 de abril se ha celebrado el Día Mundial de la Salud, este año con la diabetes como tema central. La Organización Mundial de la Salud propone vencer esta enfermedad a través de la concienciación respecto de su aumento en la población y de sus consecuencias, así como impulsando una serie de actividades dirigidas a su prevención, diagnóstico, tratamiento y atención. Y es que como apunta la Federación Internacional de Diabetes, en 2014 en torno a 400 millones de adultos en todo el mundo tenían diabetes y para el año 2035, se estima que 640 millones de personas podrían padecerla.

La diabetes, junto con otras dolencias crónicas, representa hoy en día una amenaza tanto para el bienestar de las personas como para la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. El manejo de esta enfermedad supone un reto para las personas afectadas demandando la adaptación de sus hábitos de vida. Los profesionales sanitarios constituyen una fuente importante de apoyo para el adecuado manejo de esta condición, al igual que las redes personales y comunitarias. Es imprescindible apoyar y orientar a estas personas para que puedan tomar las decisiones y acciones más adecuadas dirigidas a fomentar su salud.

Sin negar la importancia de abordar la diabetes y otros procesos crónicos, es necesario apostar por actuaciones tempranas dirigidas no sólo a prevenir el desarrollo de enfermedades o hábitos conducentes a las mismas, sino también contribuir al desarrollo de recursos que capaciten a las personas para potenciar su salud y bienestar, desechando la idea de que en ausencia de enfermedad no es necesario actuar.

En este sentido, la infancia representa una etapa en la que en términos generales se goza de buena salud y que a la vez, es clave para el crecimiento de las personas. En ella se pueden establecer las bases para aprender a afrontar los retos de la vida y también a vivir saludablemente. Representa, por tanto, una oportunidad para reforzar lo positivo y potenciar que por un lado, los niños desarrollen habilidades y actitudes adecuadas y, por otro, se proporcionen recursos que promuevan la salud infantil. Así, es indispensable trabajar con los más pequeños para favorecer el desarrollo de competencias sociales y emocionales relacionadas con los estilos de vida; y con los padres y familias para ayudarles en su rol parental, sin olvidar contextos tan relevantes en esta etapa como las escuelas y comunidades en que estos viven.

Dotar a las personas individuales de las capacidades para hacer frente a las situaciones cotidianas es vital, pero no podemos obviar que los entornos con los que éstas interactúan deben ser favorecedoras de salud también. Una alimentación adecuada es considerada fundamental para preservar un buen nivel de salud. Para ello los individuos deben ser conocedores de qué se compone una alimentación de estas características y tener las habilidades para traducir en acciones concretas ese conocimiento para que así asuman el control de su salud y su bienestar. Sin embargo, no debemos olvidar las circunstancias que escapan del control de estas personas y que pueden limitar el potencial para desarrollar una vida saludable.

Tan importante como concienciar a la población de una alimentación saludable es favorecer la disponibilidad y el acceso a ella. Por poner dos ejemplos, se podría citar la reciente aprobación en el Reino Unido de un impuesto sobre las bebidas azucaradas al que deberán hacer frente los fabricantes de estos productos que tiene como fin último reducir su consumo en la población. Asimismo, cabría mencionar el hecho de que con frecuencia los alimentos saludables resulten más costosos que los menos recomendables como los procesados.

Por tanto, para vencer a la diabetes debemos seguir concienciando y ayudando a las personas para que asuman y/o mantengan una vida saludable pero sin olvidarnos que aún se puede y debe hacer mucho para favorecer que en los entornos en los que estas personas viven y trabajan las elecciones saludables sean las más fáciles.

 

*Agurtzane Mujika. Facultad de Enfermería. Proyecto Sinergia. Universidad de Navarra

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