¿Es Ucrania un Estado artificial?

Todo Estado siempre tiene de algo artificial (inclusive de farsa o fraude) en sus inicios y la Nueva Rusia también la tuvo para Potemkin y para la reina

| Actualizado a 28 febrero 2022 09:37
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Un poco antes de empezar la guerra, Putin ha reiterado que Ucrania es un Estado artificial creado por la URSS. Los rusos han entrado en el sur de Ucrania desde la península de Crimea y se han dirigido a la ciudad de Odessa. Cuando llegas en barco a la ciudad lo primero que ves es su famosa Escalera.

Una de las grandes películas (El acorazado Potemkin) se basa en un hecho histórico (la rebelión de los marineros del acorazado contra sus oficiales en 1905). La escena de las escaleras, en la que el pueblo cae ante las balas de los soldados rusos, está considerada la mejor de todos los tiempos, y el preludio de la Revolución bolchevique de 1917 y el inicio de la URSS.

Puede que Putin haya querido volver a ese momento trágico de la historia y que tenga razón Biden diciendo que su verdadero deseo es regresar a los tiempos de la URSS.

En la primavera de 1787 Catalina la Grande emprende lo que ha sido descrito como el viaje más extraordinario realizado jamás por un monarca reinante. El viaje duró más de seis meses y se extendió a lo largo de unos seis mil quinientos kilómetros que fueron realizados en trineo, embarcación fluvial y carruaje.

Tenía por destino llegar a Crimea, que en julio de 1783 había sido anexionado al Imperio Ruso, sin recurrir directamente a la guerra, como hace pocos años ha vuelto a ocurrir. El general Potemkin, amante de Catalina, fundador de numerosas ciudades en la costa del Mar Negro como Sebastopol, se encargó de enseñarle a la Emperatriz las nuevas tierras ganadas a los otomanos.

Catalina viajó por el río Dniéper hasta llegar a su desembocadura en el Mar Negro, cerca de la actual Odessa, que entonces no existía. Contempló durante el trayecto a su pueblo y a sus nuevas posesiones, pero algunos historiadores han afirmado que todo lo que vio en el Sur de Rusia fue una falsedad inventada por su amante.

El biógrafo de la reina, Robert K. Massie, no da mucho crédito a esta afirmación, pero señala que desde entonces la expresión «pueblo de Potemkin» ha acabado significando una farsa o un fraude para ocultar una verdad desagradable.

Catalina se alojó en Crimea en el Palacio de Bakhchisarai. Pushkin, durante su época de exiliado en Odessa, visitó unos años después ese lugar y escribió uno de sus mejores poemas («La fuente de Bakhchisarai»), inspirado en la historia del último khan de Crimea, enamorado perdidamente de una polaca que no soportaba el ambiente del harén y que muere pronto con gran desesperación de su amante.

El poema nos recuerda que los rusos fueron sólo unos advenedizos en unas tierras que durante muchos siglos pertenecieron a los descendientes de la Horda del Oro y, antes, a muchos otros pueblos.

Dicen que, como Pushkin, hay que ir a la «Fuente de las Lágrimas» y arrojar dos rosas (una roja para el amor y otra amarilla para la tristeza), aunque yo sólo vi en mi visita a dos soldados uniformados y a una pareja de amantes.

Todo Estado siempre tiene de algo artificial (inclusive de farsa o fraude) en sus inicios y la Nueva Rusia también la tuvo para Potemkin y para la reina.

Luego se convirtió en la propia historia rusa: la guerra de Crimea y el sitio de Sebastopol; la dacha de Chejov donde era visitado por los grandes escritores rusos; el Palacio de Lavidia, donde la familia de último zar Nicolás II pasaba sus vacaciones y el mismo lugar en que Stalin dejó claro la parte de Europa que iba a pertenecer a la URSS después de la derrota de Hitler.

Lo que había sido artificial, «el pueblo de Potemkin», se convirtió con el paso del tiempo en un mito para la historia de Rusia y luego de la URSS, en algo que no se puede prescindir si uno no quiere prescindir de su alma.

Los dos grandes ríos de Ucrania son el Dniéper y el Dniéster. Potemkin en su lucha contra los turcos atravesó el Dniéster, tomó las principales fortalezas en la cuenca del río, como Bender, e hizo suyo esta región (conocida como la Besarabia).

Hoy, después de innumerables conflictos, está repartida en tres Estados (Moldavía, Ucrania y Rumanía) y poca gente se acuerda del nombre antiguo.

Curiosamente Bender no pertenece a ninguno de los tres, aunque la vista del río desde su fortaleza es recomendable. La República Moldava Pridnestroviana (RMP) es conocida como Transnistria o Transdniéster, es decir, lo que está al otro lado del (río) Dniéster, aunque es una afirmación relativamente falsa porque la ciudad de Bender con su fortaleza se encuentra en este lado del río (en las tierras moldavas) y forma parte también de este curioso Estado.

La República declaró su independencia de Moldavia de forma unilateral, aunque no está reconocida por ningún Estado de la ONU (ni siquiera por Rusia).

El reciente reconocimiento de las dos repúblicas populares en el este de Ucrania debe haber suscitado esperanzas en los habitantes de la República de Transnistria de ser tratadas del mismo modo. ¿Será también esta curiosa República un «pueblo Potemkin», pura farsa o fraude para ocultar una verdad desagradable?

El viaje de Potemkin a Crimea fue nefasto para él. Enfermó de malaria. En 1791 estando en Iasi (hoy día la Moldava rumana y antes parte de la Besarabia rusa) se sintió morir: «Jamás he querido hacer mal a nadie, y siempre me ha movido el deseo de hacer feliz al prójimo», dijo. Una frase habitual entre los líderes expulsados de un cargo o que están a punto de entrar en el otro mundo. Seguramente Putin dirá lo mismo cuando le toque.

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