Ómicron, la amenaza lejana que viene desde la injusticia

Ser solidarios con los países en desarrollo hoy, es prevenir mañana.  En este mundo globalizado nadie está a salvo mientras el virus cabalga a sus anchas por países que están a tres o cinco horas de avión

| Actualizado a 30 noviembre 2021 05:55
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Les escribo desde la tristeza y el desconsuelo. Tristeza porque el pasado sábado murió en Madrid Almudena Grandes víctima de un cáncer que se le anunció apenas hace un año y que en este tiempo tan corto la ha cercado y rendido.Una de nuestras mejores autoras nos deja demasiado pronto como siempre pasa con los que merecen la pena. Ella supo detectar como nadie el sufrimiento y el olvido que había tejido su manto sobre los derrotados y gracias a ella desde El corazón helado pudimos conocer y recorrer historias de una parte de este país que muchos habían querido dar por amortizada. Su colección de novelas sobre el conflicto civil sirvió para- a través de historias llenas de humanidad -llevarnos a las casas y a los corazones de las familias que sufrieron la injusticia,el acoso y la persecución de los vencedores.

Siempre sensible a las causas progresistas nunca se escondió en ninguno de los debates sobre derechos humanos que se han suscitado en nuestra sociedad y le importaba poco o nada ser señalada ya que lucía su compromiso con orgullo «soy del Atleti y sobre todo muy roja»…

No sé cuantos de ustedes comparten mi admiración por su obra pero los que lo hagan seguro que comparten este vacío que ha creado su marcha temprana. Es curioso como llegamos a identificarnos con nuestros referentes hasta el punto de considerarlos como una parte de nuestra familia.

El desconsuelo y también enojo me llega por la muerte de la escritora pero también por la aparición de una nueva variante del virus Covid-19 que ha sembrado el pánico otra vez en el mundo.

El desconsuelo por lo insolidarios que hemos sido en este complaciente primer mundo con los países en desarrollo. El otro día escuché que hay tres o cuatro dosis de vacuna guardadas por habitante mientras en otras partes del mundo más desfavorecidas no consiguen detener el virus por falta de este arma que nos ha prevenido si no de la enfermedad… si de la muerte.

En África, tan lejana en nuestras prioridades como cercana de nuestras fronteras el índice es vergonzoso…: El Congo, Somalia y Nigeria y una larga lista sólo han conseguido vacunar a menos de un uno por ciento ... En Sudáfrica de donde viene ese Ómicron el índice es del 26%.

Y el enojo porque, aunque muchos lo han dicho, nadie les ha escuchado: ser solidarios con ellos hoy es prevenir para mañana. Porque en este mundo globalizado nadie está a salvo mientras el virus cabalga a sus anchas por países que están a tres o cinco horas de avión.

La avaricia y nuestra estúpida soberbia (estoy en esa lista también no se crean) considera que tenemos que asegurar nuestra protección a cualquier precio olvidando a los países que más lo necesitan: si la ética y la dignidad no son suficientes, que se imponga al menos el miedo y la prevención. 

También por otro lado da que pensar que este Ómicron haya aparecido de la noche a la mañana creando este nivel de alarma. ¿Nadie sabía lo que estaba pasando allí? ¿O es que nuestro ombligo comienza a tener un tamaño de un agujero negro espacial?

En fin... que la esperanza se ha vuelto a congelar y volvemos a discutir si esta Navidad tendremos cena de empresa (ya hemos anulado la nuestra) o veremos a nuestros familiares.Creo que lo ideal sería que en vez de prestar tanta atención a eso, que finalmente tiene una importancia más que relativa pensáramos dónde podríamos ayudar más, aunque sea por egoísmo retardado.

Estas dos noticias que he abordado se han comido el espacio que pensaba dedicarle a la obra o sainete de moda en Madrid: los amores y desamores de la parejita Casado & Ayuso… menos mal.
 

* Periodista. Javier Pons inició su carrera en Radio Reus. Ha sido director de “El Terrat”, director de TVE y CEO de Prisa Radio. Actualmente dirige la productora Globomedia (Mediapro).

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