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Compartir recuerdos en buena compañía

Voluntariado. L’Associació Amics de la Gent Gran acompaña a personas en situación de soledad

Sílvia Fornós

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Sebastià y Carme comparten su tiempo los viernes durante dos horas. FOTO: alfredo gonzález

Sebastià y Carme comparten su tiempo los viernes durante dos horas. FOTO: alfredo gonzález

L’Associació Amics de la Gent Gran celebrará el próximo año su quinto aniversario en la capital del Baix Camp. Entre las iniciativas que impulsa la entidad destaca el programa de acompañamiento de personas mayores en situación de soledad. «Actualmente, tenemos registradas 22 personas mayores con un total de 19 parejas, y 24 voluntarios activos», detalla Magda Civit, delegada territorial de l’Associació Amics de la Gent Gran. 

El objetivo común es luchar contra la exclusión social del colectivo de la tercera edad. «La mayoría de usuarios que tenemos son mujeres, viudas y mayores de 75 años», detalla la responsable. Recuerda que «la mayoría de personas que atendemos están solas o se sienten solas, es decir, o no tienen familia o si la tienen la relación es poca y no tienen la atención que ellos querrían». 
«El voluntario acoge el compromiso vitalicio de acompañar a la persona mayor. Lo que queremos es que entablen una amistad. Que dos personas, que no se conocen de nada, conecten», detalla Magda Civit. Asegura que cualquier persona puede ser voluntaria, «nosotros únicamente hacemos compañía, y lo único que hace falta es sensibilidad hacia el colectivo de personas mayores».

«Los voluntarios damos muy poco en comparación con todo lo que recibimos de la personas que acompañamos. Las personas mayores son un pozo de sabiduría, y no por lo que han estudiado, sino por lo que han vivido», asegura Sebastià.

Hace dos años que Sebastià, de 72 años, acompaña a Carme, de 83 años. Cada viernes, a las once de la mañana, él acude a casa de ella. Durante dos horas comparten historias, anécdotas y vivencias personales. «Charlamos y nos hacemos compañía que es mucho cuando una persona está sola», explica Sebastià, quien destaca el carácter alegre de Carme. Después de 11 años de voluntario en Càritas, «descargando camiones y repartiendo alimentos», Sebastià buscó otra entidad con la que colaborar. En su camino se cruzó l’Associació Amics de la Gent Gran. Desde entonces ya han pasado tres años, primero acompañó a Ramon y ahora comparte su tiempo con Carmen. «Los voluntarios damos muy poco en comparación con todo lo que recibimos de la personas que acompañamos. Las personas mayores son un pozo de sabiduría, y no por lo que han estudiado, sino por lo que han vivido», asegura Sebastià.

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