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El CAP Fortuny desactiva la atención a inmigrantes al integrarse socialmente

El ´boom´ migratorio obligó a redactar protocolos de acogida y atención a pacientes foráneos que ya no están vigentes
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La población que atiende el CAP Fortuny es mayoritariamente joven. Foto: Alfredo González

La población que atiende el CAP Fortuny es mayoritariamente joven. Foto: Alfredo González

La actividad asistencial del CAP Fortuny ha evolucionado desde su apertura a finales del año 2000. El ‘boom’ migratorio que el centro de salud experimentó hace una década empujó al ‘Àrea Bàsica de Salut V’ a poner en marcha distintos proyectos y protocolos de actuación, que a día de hoy ya no son necesarios, porque buena parte de los pacientes recién llegados se han integrado socialmente.

Muestra de ello es que el porcentaje de población extranjera que acude al CAP Fortuny se ha estabilizado en un 19,2%, en su mayoría procedente de Marruecos y países del sur de América. «La situación que vivimos hace casi diez años nos obligó a plantearnos otra manera de actuar a nivel asistencial y funcionó. En cambio ahora los pacientes extranjeros reciben la misma atención que cualquier otra persona», explica la coordinadora de Enfermería, Montserrat Boqué, quien argumenta que «la razón principal es que el porcentaje de población extranjera está equilibrada y los pacientes conocen todos los procedimientos médicos que practicamos».

El ejemplo más evidente es que tanto la población de otros países como los recién llegados de otros puntos del territorio son sometidos al Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS), que promueve cambios en los pacientes para mejorar el nivel de salud. «Todas las personas reciben la misma atención, de este modo también promovemos su integración social», asegura el enfermero, Carles Alegre.

Para alcanzar esta situación actual el centro de salud ha promovido distintas acciones con el objetivo de adaptarse a las necesidades asistenciales de la población foránea. En el año 2006, se implantó la consulta de acogida al inmigrante, un proyecto que surgió de los propios profesionales. «Enfrentarnos al ‘boom’ migratorio nos obligó a adaptar nuestra manera de trabajar para ofrecer la mejor asistencia», explica la médico de familia, Cristina Mestre, quien señala que durante cuatro años el proyecto se desarrolló con éxito. «La experiencia fue muy positiva, pero dejó de funcionar por los mismos buenos resultados obtenidos y porque vimos que los problemas de salud de la población inmigrante no se diferenciaban de la población autóctona».

 

Barrera idiomática

En esta misma época el CAP Fortuny también redactó un Protocolo de Asistencia al Paciente Inmigrante, con el fin de dar a conocer los servicios sanitarios y superar posibles barreras idiomáticas, culturales y socioeconómicas. «El documento sigue siendo una guía, porque todavía nos encontramos con algunos problemas de comunicación con los pacientes que no hablan nuestro idioma», explica Montserrat Boqué. La enfermera de Pediatría, Sandra Paixà, destaca que «superar la barrera del idioma es muy importante especialmente porque en muchas ocasiones son los hijos los que hacen de traductores a los padres».

Además de en el ámbito sanitario, el equipamiento también ha hecho un gran esfuerzo en los últimos años a nivel social. Concretamente desde el año 2003 profesionales sanitarios y del ámbito social trabajan transversalmente a nivel asistencial. «Es importante además de atender a los pacientes, vengan de donde vengan, desde todas las perspectivas para evitar su exclusión social. Cubrir las necesidades socioeconómicas, laborales y formativas son los principales retos que tiene el CAP Fortuny», concluye la trabajadora social, Patricia Ricart.

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