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El barrio Horts de Miró de Reus solicita unas aceras más anchas y un parque

Los  vecinos quieren que los transeúntes se muevan con mayor facilidad sin exponerse a tener que andar por la calzada. También consideran interesante aprovechar explanadas para los más pequeños

Cristina Valls

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El barrio Miró de Reus tiene las aceras muy estrechas. Foto: alfredo gonzález

El barrio Miró de Reus tiene las aceras muy estrechas. Foto: alfredo gonzález

«Ser más visibles», es una de las peticiones que hace la asociación vecinal del barrio Horts de Miró de Reus por lo que respecta a su sede en el Centre Cívic de Llevant. «No está bien señalizada y además las dimensiones son  muy escasas para los que somos», explica la presidenta de la asociación vecinal, Eva María Mateu, quien hace 47 años que vive en el barrio, 6 que está en la agrupación y 4 que figura como presidenta. 

Aunque cuentan con unos 50 socios, de los 10.000 vecinos del barrio, encuentran que su espacio podría mejorar. «Hay pocos vecinos y es difícil que la gente quiera implicarse», prosigue. «Esta asociación, en los años 80, estaba llena de gente que luchaba por las mejoras, que ahora está  en los partidos políticos o son técnicos del ayuntamiento. Nos parece contradictorio», continúa.

Cuando se creó la actual junta se trataba de una asociación tutelada, «por consiguiente, no teníamos autonomía para poder reformular las cosas. Te daban una partida de dinero para fiestas, fuera la que fuera, y con ello, no podías rechistar». Por todo ello, se han esforzado en buscar más recursos. Algunos ejemplos son la creación del Gegantó Pau Miró, la venta de chapas o la de castañas.

La desinformación

Una de las quejas que formaliza la asociación también es la de la desinformación. «Nosotros no tenemos conocimiento sobre si hay pisos de alquiler o cómo gestionarlos», dice Mateu, quien añade que la calle Vilaseca es un foco de familias que se lucran de los pisos que hay vacíos, pues «los ponen en alquiler sin ser propietarios». 

Por otro lado, a nivel de aceras y espacio para los caminantes surgen muchas dificultades por su falta de mantenimiento. Es el caso del Camí de Valls, entre otros, donde más de dos personas no pueden circular juntas, se colapsan y muchos de los transeúntes se ven obligados a realizar la ruta en plena calzada. «No hay ni acondicionamientos, sólo socavones y losas fuera de su sitio», detalla. A las problemáticas del lugar, también se le suma el incivismo. Sobre todo en la zona de la conocida como la Plaça de la Porta ,en la que hay contenedores y zona de tierra. «En muchos casos se generan malos olores por la cantidad de bolsas de basura», corrobora Mateu y continúa: «Aunque no queda mucho espacio en Horts de Miró, se podría realizar un parque infantil en una  de las explanadas que tenemos  ajardinadas. Así le sacamos partid», concluye. 

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