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Gestos de Tricicle

Reus y la Selva del Camp. Clownic cumple más de 20 años con la vista puesta en acercar la escena a los más jóvenes

GLORIA AZNAR

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Clownic, en un momento de ‘Turist’, una parodia de las vacaciones. FOTO: cedida

Clownic, en un momento de ‘Turist’, una parodia de las vacaciones. FOTO: cedida

Sin palabras es como este trío de artistas conquista al público de medio mundo. Teatro gestual universal que arranca carcajadas allá por donde vayan, al más puro estilo Tricicle. Aunque no lo son... Pero casi.

Carles Bigorra (antes Xevi Casals), Gerard Domènech y Edu Méndez son Clownic, una compañía con actores de Reus y La Selva del Camp que lleva más de dos décadas provocando «una risa cada diez segundos». Clownic nació allá por el año 98 bajo el paraguas del Tricicle, cuando estos no daban abasto. Por aquel entonces decidieron crear una filial a la que bautizaron como Clownic, aquí en España y Tricicle 2 fuera del país. «Pusieron en marcha un megacásting por el que pasó mucha gente», recuerda Edu Méndez.

Así las cosas, Manicomic fue la primera obra de Clownic, espectáculo con el que abrieron el Festival COS de Reus, certamen al que volvieron posteriormente, en diferentes ocasiones. «Funcionó muy bien y ellos se dieron cuenta de que el guion de sus propuestas era buenísimo. También siempre nos remarcaron que no querían imitadores, no querían clowns», manifiesta Edu Méndez, quien al mismo tiempo reconoce lo difícil del planteamiento. «Tened el guion y hacedlo vuestro, nos recomendaban, cosa que al comienzo costó muchísimo porque toda la vida habíamos tenido al Tricicle como referencia. Aunque ellos nos explicaron cómo lo hacían y ese diálogo interior que teníamos que tener», apunta el actor. Aquello solo fue el principio.

Después le siguió Eslastic, con la que giraron por todo el mundo. «Con 23 años pude viajar a Australia, Nueva Zelanda, Canadá, toda Sudamérica, Europa y el norte de África», cuenta Edu. Con el éxito asegurado, Tricicle representaba sus propios espectáculos mientras Clownic recalaba donde ellos no podían llegar. Así, hasta que ya no hubo más espectáculos que poner en escena. Tras el 100% Tricicle, Clownic se reinventó con sus propias creaciones, un gusanillo que ya picaba desde hacía un tiempo.

‘Ticket’, el punto de partida

Clownic ya no son Tricicle 2. Como bromea Edu, «la primera obra, Ticket, fue como si tuviéramos 18 años y saliéramos de casa de los padres». Eso sí, iban a comer los domingos. Porque, aunque ideada por Clownic, contaron con todo el apoyo posible de Tricicle. «Era como si lo hubieran hecho ellos». Era como si Carles Sans, Joan Gràcia y Paco Mir hubieran asistido a un espectáculo creado por ellos mismos.

Ticket parodiaba el mundo del cine, al que siguió Job, que hablaba del trabajo y el último y actual Turist (or not turist), con el que ponen sobre la mesa esos ansiados quince días de vacaciones después de todo un año trabajado. Actúan allá donde les llaman, con colaboraciones especiales con el Bravium Teatre de Reus y el Teatro Defensa Agraria de la Selva del Camp. Pero lo que realmente les quita el sueño es motivar a la gente más joven a acercarse a esos escenarios que en la mayoría de las ocasiones solo congregan a público de mediana edad.

Con ese propósito, llevaron sus situaciones hilarantes y sus locuras escénicas hasta el Got Talent de Telecinco hace solo unos meses, en una manera de acercarse hasta ese otro público que sí sigue estos programas. En este sentido, Edu Méndez aboga por una cultura teatral que, al igual que ocurre en Francia, acerque los actores a los colegios e institutos. A descubrir a los alumnos esos secretos entre bambalinas, a presenciar los ensayos y la obra final. «Cuando preparamos un espectáculo pedimos una residencia en algún teatro, sobre todo en Barcelona. Y pactamos la visita de algunas escuelas. Hablamos con ellos, asisten a alguna de las previas e incluso les impartimos una clase teórica. Les encanta. Creemos que sería una buena manera de llegar a las nuevas generaciones», concluye.

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