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Jordi Cervera (Reus), voluntario en la ONG Proactiva Open Arms: Con los brazos abiertos

El joven voluntario colabora con esta organización que ayuda a los refugiados en Lesbos

Cristina Valls

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El reusense Jordi Cervera, a la derecha. Foto: Cedida

El reusense Jordi Cervera, a la derecha. Foto: Cedida

«Omar es un chico de 25 años que llegó en un bote hará unos ocho meses, perdió a parte de su familia y decidió quedarse en Skala Sykamineas ayudando a una de las ONG de la zona en la llegada y bienvenida de los refugiados. Él está viviendo en el campamento de la organización con la que está trabajando las 24 horas de día por la causa, muy humilde y pensando sólo en ayudar a aquellos que, cómo él, intentan cruzar el mar Egeo». Ésta es uno de las historias que más ha conmovido al joven reusense Jordi Cervera, quien está muy familiarizado con el salvamento y el socorrismo «desde el principio de la crisis humanitaria, cuyos afectados huían y morían en el mar». Cervera ha decidido dedicar las fiestas navideñas a la solidaridad, sin quedarse de brazos cruzados y ayudando a aquellos que más lo necesitan. Su experiencia comenzó el pasado mes de mayo con el proyecto From Reus To Hellas, donde vivió en primera persona la complicada situación por la que pasaba –y pasa– la isla griega de Lesbos.

En este punto, el joven –hijo del conocido nadador y concejal del Ayuntamiento de Reus Jordi Cervera– observó una creciente «necesidad de mantener vigiladas las costas de la isla griega, dada la constante llegada de refugiados, y decidí acudir a la ONG más notoria, Proactiva Open Arms, desde donde se me brindó la oportunidad de llevar a cabo la tarea de velar por aquellas personas que huyen de un país en guerra, y poder así conseguir que llegasen sanas y salvas a tierra». Así pues, al llegar al Hostal To Kyma – La Ola, en griego – de la isla, se sintió como «uno más del equipo y parte de un operativo muy profesional de protocolos estandarizados y muy experimentado». La entidad solidaria de Badalona brindó a Cervera un gran conocimiento, pues gracias a la actitud que observó en sus compañeros, se sintió de lo más recompensado. «Salir a entrenar y a patrullar diariamente, haya o no botes en llegada, haga frío o llueva... es indescriptible, porque por estas fechas tan señaladas, muchos han decidido quedarse por el bien y la seguridad de aquellos que más lo necesitan», explica el voluntario.

El día a día

Un día normal de Cervera empieza pronto. Entre la una y las cuatro de la madrugada o entre las cuatro y las ocho de la mañana, «según el turno de guardias que tenemos con el otro equipo de rescate, Refugee Rescue. El resto del día permanecemos en alerta, preparados por si se nos necesita en cualquier punto de la costa norte de la Isla. Entrenamos mañana o tarde y nos acostamos pronto, pues hay que descansar. Muchas de las alertas son a primera horas de la noche y nuestro tiempo de respuesta estimado es de cinco minutos, lo que tardamos en equiparnos y llegar a puerto», detalla.

Sobre si se debería concienciar más a la ciudadanía, Cervera valora que «la crisis de los refugiados empeora día a día, pues las llegadas son irregulares y con más de 5.700 refugiados en la isla y al comienzo de un invierno frío y largo, cualquier ayuda recibida es más que necesaria». Pide empatía para entender por lo que están pasando. «Huyen de una guerra y se encuentran con una política, en cuyo conflicto no son más que simples números», describe. Y es que Proactiva Open Arms no sólo se dedica al rescate, sino que también «entiende la sensibilización como parte muy importante de su trabajo», explica. Los mismos voluntarios que viven la experiencia son los que luego se encargan de dar charlas y hacer llegar el problema a la sociedad con sus vivencias.

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