La estación de Bellissens dará lugar a una plaza y tendrá varios módulos y ‘Kiss&Train’

Adif licita los servicios de asistencia para la redacción del proyecto, el primer avance en firme hacia la construcción del apeadero. El edificio será ampliable y su entorno se urbanizará

MÓNICA PÉREZ

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El apeadero ocupará el solar entre la avenida Josep Pla y la calle Manuel de Pedrolo, y estará listo en 2025.  FOTO: FABIÁN ACIDRES

El apeadero ocupará el solar entre la avenida Josep Pla y la calle Manuel de Pedrolo, y estará listo en 2025. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La futura estación ferroviaria de Bellissens estará rodeada de una nueva plaza pública, se levantará a partir de módulos ya preparados en fábrica que se instalarán posiblemente en ambos andenes y desplegará una zona de ‘Kiss&Train’, un espacio en el que los coches podrán parar un instante para depositar a los pasajeros y marcharse. Todo el entorno de la infraestructura, que se enclavará a 4,4 kilómetros de la que ya tiene Reus y ocupará el solar entre la avenida Josep Pla y la calle Manuel de Pedrolo, se urbanizará. Se espera que el apeadero mueva, entre subidas y bajadas, 1.443 pasajeros diarios que deberían ser 3.507 a 30 años vista, vinculados al desarrollo de ese ámbito de la ciudad.

Adif ha sacado a licitación los servicios de consultoría y asistencia técnica para la redacción del proyecto básico y de construcción de Bellissens, con un presupuesto de 466.150 euros IVA incluido. La empresa a que se le adjudiquen los trabajos deberá tenerlos listos en 15 meses. El trámite supone uno de los primeros avances en firme para materializar el apeadero, que debería entrar en funcionamiento en 2025. Y es que una vez que el proyecto esté negro sobre blanco, Adif contempla un plazo de seis meses para licitar las obras y otros 18 para llevarlas a cabo.

Bellissens, según recoge el pliego de condiciones técnicas vinculado al concurso, será una estación «modular». Se corresponderá «conceptualmente con el término de ‘construcción industrializada’». Los módulos saldrán acabados de fábrica y, posteriormente, se trasladarán al terreno. Quedarán agrupados en dos bloques diferentes: unos se extenderán por el denominado lado ciudad y otros, si el proyecto lo considera necesario, estarán en el lado universidad.

En el módulo de acceso habrá tornos. También se implementará un mecanismo que permita la apertura y el cierre de la estación «siguiendo los horarios comerciales». El sistema se utilizará mediante telemando «con el fin de facilitar la explotación y evitar vandalizaciones». Son diferentes aspectos del apeadero, de hecho, los que tienen en cuenta intervenciones para minimizar los actos de incivismo que puedan producirse.

Además, la estación «se diseñará con la particularidad de ser ampliable para un futuro escenario, en caso de aumento de la demanda de viajeros». Se ha programado que la infraestructura cuente, como mínimo, con módulos de control de accesos, espacio para máquinas de auto-venta, módulos de espera en los andenes y un paso entre estos, que a priori será subterráneo. Los andenes serán dos, de aproximadamente 220 metros de longitud cada uno para facilitar que el tren pare. En cuanto al paso inferior, servirá para ir de un andén a otro y se equipará con escaleras y rampas o bien ascensor.

Estrechamente ligada al apeadero tomará forma una plaza abierta que dará acceso peatonal a Bellissens. En ella también se integrará el paso de ciudad que el gobierno municipal ideó. La plaza dispondrá de una área para paradas de vehículos tanto públicos como privados, para los servicios de emergencias, taxis, autobuses, un ‘Kiss&Train’ y «nuevos sistemas de movilidad que permitan la aproximación rodada a la estación y eviten congestionar el tráfico en este punto», tal como recoge el pliego de condiciones técnicas. En este mismo sentido, cabe destacar que urbanizará toda la zona enmarcada en el entorno del paso de ciudad desde el lado universidad.

Adif destaca que el apeadero, «lejos de configurar un elemento aislado que funcione en sí mismo, debe tener vocación de pieza integradora del entorno en la que convergen los flujos de entrada peatonales con los flujos de salida de viajeros hacia la ciudad y hacia la zona de la universidad». E indica que el proyecto creará «uno o dos accesos a la estación», que quedarán integrados en la ciudad. En el lado ciudad se ubicará la nueva plaza pública, cuyas formas «hay que estudiar para que permitan la convivencia entre los usos previstos para peatones, tráfico rodado y medios de transporte sostenibles». Así, se generará una entrada peatonal «amplia y ajardinada que dinamice el entorno». Habrá aparcamiento específico para dejar bicicletas y patinetes, teniendo en cuenta que ya existe un tramo de carril bici muy próximo.

Todo ello se ha perfilado con la intención de evitar obstáculos arquitectónicos, de ser accesible para cualquiera. En el apartado tecnológico, Bellissens contará con un sistema de información al viajero que tendrá igualmente en cuenta la accesibilidad. Y configurará un espacio de trabajo en las zonas de espera donde los pasajeros tengan oportunidad de conectarse.

Sostenibilidad y visión de género

La empresa que se haga cargo del proyecto valorará la necesidad de dar lugar a marquesinas, que podrían ser integradas o aisladas respecto a los módulos de la estación ferroviaria. El paso que conecte los dos andenes sería, en principio, subterráneo, dado que así lo recomienda el análisis funcional elaborado por Adif, pero «habrá que evaluarlo» y no se ha descartado que acabase siendo aéreo.

El conjunto también tendrá algunas características innovadoras. Por ejemplo, el edificio ha sido concebido como «de consumo de energía casi nulo». Se verá si es factible, entre otras cuestiones, aprovechar los flujos de aire caliente del túnel de la estación para la calefacción del vestíbulo del edificio o de algunos de sus espacios principales.

Respecto a la aproximación a la infraestructura, en lo que se conoce como última milla verde, Adif perseguirá «la creación de espacios destinados a potenciar la intermodalidad urbana sostenible, de manera que el recorrido del viajero desde la estación hasta el punto de destino –o desde el origen hasta la estación– sea con un medio energéticamente eficiente y de bajas emisiones, como bicicletas, motos o patinetes eléctricos, fomentando el modelo de ‘car sharing’». Por eso, seguramente se ofrezcan estaciones de carga de vehículos eléctricos que aprovechen la energía generada con el frenado regenerativo de los trenes, las llamadas ferrolíneas. El apeadero se basará en la «arquitectura de género» y «tendrá en cuenta aspectos como la maternidad». Se estima un presupuesto de 10,7 millones para la redacción de los proyectos básicos y de construcción, la obra y el mantenimiento de Bellissens y su paso.

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