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La pesadilla comercial en Reus: locales que abren y cierran a los pocos meses

Aunque la actividad se mantiene estable, en las calles Llovera y Monterols, así como el Tomb de Ravals, los negocios que abren y cierran al cabo de pocos tiempo son constantes 

Silvia Fornós

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Algunos comercios también optan por trasladarse a otras zonas comerciales de la ciudad. Foto: A.M.

Algunos comercios también optan por trasladarse a otras zonas comerciales de la ciudad. Foto: A.M.

Local vacío, local ocupado. La dinámica se sucede una y otra vez en la considerada ‘milla de oro’ de Reus. En el eje comercial formado por las calles Llovera y Monterols el elevado alquiler de los locales unido al descenso generalizado de las ventas han desencadenado y avivado, en los últimos años, una intensa rotación de comercios.

Hacerse un hueco en esta zona privilegiada del comercio de la capital del Baix Camp sigue siendo una ambición que también puede frustrarse en poco tiempo. «La experiencia demuestra que no paran de abrir negocios que a su vez cierran en un tiempo relativamente corto, pero no solo en el eje Llovera y Monterols, sino también en el Tomb de Ravals y en las calles céntricas. También se percibe cierta capacidad de traslado de comercios consolidados de una calle a otra», describe Joan Anton Montaña, vicepresidente de El Tomb de Reus.

El presidente de la Unió de Botiguers de Reus, Àlfred Pitarch, corrobora que «falta un volumen de ventas para hacer compatible un comercio con los gastos de estructura que conlleva su apertura». «La economía y los emprendedores están vivos, y por ello vemos una constante rotación en ambas calles. Pero existen negocios que no funcionan económicamente si no existe un nivel de ventas mínimo que garantice el equilibrio», argumenta.

En esta línea, el vicepresidente de El Tomb de Reus añade que «si un emprendedor abre un negocio asumiendo una pérdida durante dos años, y que después empezará a obtener beneficios, tiene más posibilidades de consolidar la actividad, muchas más que quien comienza pretendiendo tener beneficios en quince días».

Por su parte, el representante de los comerciantes del Pallol, Pau Maria Salvadó asegura, refiriéndose a las calles Llovera y Monterols, que «la garantía de éxito no existe ni en el mejor lugar del mundo si el producto que ofreces no es el adecuado y el que demanda el mercado». 

Sobre el precio del alquiler en el eje comercial, Joan Anton Monaña realiza la siguiente reflexión: «Podemos decir que los precios son elevados, pero en cambio los locales se alquilan mucho más rápido que en las afueras, esto se debe a la concentración de ventas, y por lo tanto de compras, que se genera en esta zona comercial». 

Adaptarse al consumidor

El presidente de la Cambra de Comerç de Reus, Isaac Sanromà, también recalca que «hay muchos condicionantes que determinan el éxito de un establecimiento, no únicamente la ubicación. Pero es evidente que estas calles tienen una capacidad de atracción altísima que garantiza un enorme flujo de potenciales clientes.

A partir de aquí, si la oferta es atractiva, y el servicio que se ofrece de calidad, es evidente que hay muchas probabilidades de éxito». Sobre el precio del alquiler, se muestra partidario de «incentivar la apertura de nuevos comercios con ayudas directas y beneficios fiscales para los emprendedores». Otro de los retos que afronta el sector comercial es acomodarse a las necesidades actuales de los potenciales clientes.

La concejal de Projecció de Ciutat del Ayuntamiento de Reus, Montserrat Caellas, resume la situación: «Tenemos delante a una nueva generación de consumidores con preferencias muy diferentes. De estos cambios también surge la rotación comercial». Valora que «los precios de los alquileres del eje Llovera y Monterols también hacen que haya un impacto sobre las actividades económicas que se establecen en la zona». 

Deriva hacia otras calles

Hasta hace unos años, las grandes marcas han sido parte del motor del centro comercial de la ciudad. Una dinámica que se ha volatizado con la deslocalización de muchas de ellas. «El Centre Comercial La Fira se presentó como un formato comercial inexistente en la ciudad. La percepción que teníamos es que atraería a un comprador que hasta ahora se iba fuera de Reus en busca de esta oferta, pero ha acabado afectando al comercio tradicional, ya que el pastel se reparte entre más», argumenta el representante de los comerciantes de El Pallol.

Esta situación también ha desencadenado que algunos empresarios decidan probar suerte en otras calles céntricas, aunque fuera de la ‘milla de oro’. El presidente de la Cambra de Comerç recuerda que «históricamente, Reus ha sido una de las poblaciones catalanas con más rotación. Y esto demuestra la capacidad de la ciudad de regenerarse comercialmente manteniendo su atractivo».

En opinión de Isaac Sanromà «seguramente el precio del alquiler es un elemento importante a tener en cuenta puesto que, en algunos casos, las diferencias son sustanciales», y añade que «también influyen otras evidencias como la dimensión de los establecimientos o la posibilidad de generar otras dinámicas comerciales en función del tipo de negocio».

En esta línea, la concejal de Projecció de Ciutat del Ayuntamiento de Reus confirma que en los últimos años «también se ha experimentado un cambio en las estrategias de las grandes marcas que, además de apostar por el comercio online, han decidido retirarse del centro de ciudades como Reus, Mataró o Tarragona».

Apoyo de la administración

Desde las entidades comerciales reclaman más apoyo. «Aunque ya lo tenemos consideramos que es insuficiente por la crisis que arrastramos desde hace años, habría que invertir más recursos que reviertan en una mayor promoción del sector comercial», destacan.

Por su parte, Pau Maria Salvadó recuerda que «Reus es todavía muy potente a nivel comercial, por la oferta, la vitalidad, la innovación y el trato con el cliente, aunque todo ello parece que resulta insuficiente».

«Podemos admitir que la administración lo que hace es atraer visitantes a la ciudad, pero a nivel de autocrítica debemos preguntarnos si los comerciantes sabemos aprovechar esta afluencia para atraer a los visitantes hasta el interior de las tiendas», reflexiona Joan Anton Montaña.

Coincide con Montserrat Caelles en que «nuestro objetivo como ciudad es atraer visitantes, pero que entren en una u otra tienda no depende de nosotros, aunque lo que podemos ofrecer son las herramientas para que el comercio pueda ofrecer a los visitantes productos seductores y atractivos para que entren y compren». 

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