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Los embalses de Riudecanyes y Siurana, los más vacíos

Ambos están por debajo del 50% de su capacidad. En municipios del Priorat el agua es algo turbia, pero no han tenido que restringir su uso, y el Gepec alerta de la falta de recursos

MONTSE PLANA

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Riudecanyes, que recibe agua del Siurana, está al 32% de su capacidad. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Riudecanyes, que recibe agua del Siurana, está al 32% de su capacidad. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La escasez de agua se ha vuelto a hacer patente este verano en el Camp de Tarragona. Está siendo un año seco, sin demasiadas lluvias, y reflejo de ello es el estado de los embalses: Siurana y Riudecanyes no alcanzan ni la mitad de su capacidad, según cifras actualizadas de ayer de la Agència Catalana de l’Aigua. Siurana se sitúa al 40,65% mientras que Riudecanyes, al 32,19%, siendo los pantanos más vacíos de las cuencas internas, como también en comparación a los embalses de la Confederació Hidrogràfica de l’Ebre. La gran mayoría superan el 60% de su capacidad, moviéndose entre el 70-80% e incluso alcanzando el 96,23% en el caso de Terradets (Pallars Jussà). Pero Siurana y Ridecanyes vuelven a situarse en la cola. Una imagen que nada tiene que ver con la de hace un año, cuando Siurana –que abastece Riudecanyes– superaba el 90%, recogiendo los efectos de la borrasca Gloria.

Ahora, ambos embalses vuelven a situarse a niveles de 2019 y, de hecho, el año pasado desde el Priorat se había avisado de que los buenos niveles no eran «garantía de nada» sin una mejor gestión de los recursos. Así pues, pasado un año, y sin grandes borrascas en los últimos meses, las reservas de agua han bajado significativamente. «Cuando se hizo el primer trasvase de este año hacia Riudecanyes, Siurana estaba cerca del 87% de su capacidad. Sí que veníamos de unas buenas reservas, pero desde abril de 2020 que no llueve lo suficiente», señala Santi Borràs, miembro del Grup d’Estudi i Protecció dels Ecosistemes Catalans (Gepec-EdC).

«Por suerte, este verano al menos no hemos tenido que hacer restricciones de agua», detalla el alcalde de Poboleda, Josep Maria Díaz, uno de los municipios que forman parte de la mancomunidad del Topograpo (Torroja del Priorat, Poboleda, Gratallops y Porrera), que se abastecen del pantano de Siurana. El año pasado en Poboleda sí que tuvieron que restringir el uso de agua por las noches «y si esta vez esto no ha sucedido, sólo lo atribuyo a que los vecinos han hecho un uso más racional del recurso, han sido responsables», añade Díaz, que sí admite que «vamos justos», y más aun teniendo en cuenta que «el pantano está seco».

Un indicador es que desde hace unos días, el agua que llega a los pueblos del Topograpo es algo turbia. Lo han notado especialmente en Torroja del Priorat, aunque, de momento, el alcalde, Joan Sentís, asegura que no está dando problemas. Recuerda que hace unos años, la captación del agua desde el pantano se alzó unos metros y, con este cambio, el agua que reciben ya no es tan sucia. Así pues, la calidad ha mejorado, aunque cuando los niveles del pantano son bajos, el porcentaje de manganeso es también más elevado.

De lo que se quejan especialmente los municipios del Topograpo es de la misma infraestructura, que Joan Sentís tacha de «obsoleta». Cabe recordar que a raíz de la borrasca Gloria, parte de la tubería se dañó. El verano pasado se trabajó en su reparación, pero la infraestructura acumula múltiples incidencias, con varias roturas de la tubería, reparaciones de arquetas, válvulas..., lo que repercute sobre el abastecimiento de agua en los municipios del Topograpo. Creen que las experiencias vividas con el Gloria o el Filomena tendrían que contemplarse para evitar daños en las instalaciones como las provocadas por estas borrascas. Pero, como recuerda el alcalde de Torroja del Priorat, la mayoría de actuaciones previstas hacen referencia al cambio de válvulas existentes en las arquetas del río o dotar las instalaciones municipales de agua de boca de maquinaria de filtraje, «pero el filtraje no es tan necesario porque desde que hace unos años, la captación se alzó unos cuantos metros, el agua ya no es tan sucia», remarca.

Un río seco

Cabe recordar que la ‘llave’ del agua del Siurana la tiene la Comunitat de Regants del Pantà de Riudecanyes a través de la concesión –de los años 30 del siglo pasado– que es de 4 metros cúbicos por segundo. El agua sólo baja por el lecho cuando se abren las compuertas, «y no se garantiza un caudal mínimo», señala el alcalde de Torroja del Priorat, que tacha la situación de «vergonzosa».

Desde el Gepec se ha reclamado reiteradamente que «volem lo riu Siurana viu» para mantener el ecosistema de la zona. Ahora, la situación podría cambiar. Santi Borràs, miembro de Gepec, cuenta que este verano fueron convocados en una reunión telemática con la Agència Catalana de l’Aigua en la que el ACA expuso posibles soluciones. Entre ellas: la voluntad de incrementar el caudal ecológico del río, además de reaprovechar parte del agua de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Reus a través de un tratamiento terciario que sería para uso agrícola.

«Nos expusieron estas intenciones, pero no tenemos físicamente el documento, y sin cifras sobre la mesa no se puede hacer una valoración», comenta Borràs. De entrada, subraya que se trata de propuestas realizadas ya desde la entidad ecologista. De hecho, en 2019, Gepec expuso que unos 6 millones de metros cúbicos de agua tratada en EDARs del Baix Camp se desaprovechan anualmente, prácticamente el mismo volumen que se desvía del Siurana al pantano de Riudecanyes, se denunciaba en ese momento desde la entidad. Ahora, a falta de conocer los detalles de la propuesta del ACA, lo que se subraya desde el Gepec es que «la cantidad que se prevé aprovechar sería un porcentaje bajo». «Tendremos que esperar para saber si son propuestas serias o si se trata simplemente de cumplir con el expediente», añade Borràs.

El Gepec defiende que la comarca del Baix Camp tiene agua suficiente, «sólo es cuestión de aprovechar los recursos», argumentan. Y es que de ser así, los ecologistas defienden que el Priorat no sufriría tanto, sobre todo en verano, cuando la escasez de agua se hace más visible: los pocos recursos hídricos se suman al aumento de población durante los meses de vacaciones.

De momento, el Gepec tendrá que esperar para conocer los detalles hasta septiembre, cuando se prevé una nueva convocatoria de la Taula del Siurana-Riudecanyes, después de más de un año sin reunirse.

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